Los Seahawks asfixian a los Patriots mediante su labor defensiva y conquistan su segunda Super Bowl.

Fútbol americano

El conjunto de Seattle logró vengarse de la final de 2015, instancia en la que fueron derrotados por los de Boston al malograr su posibilidad a muy pocos segundos de que finalizara el partido.

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El técnico de los Seahawks de Seattle, Mike Macdonald (a la derecha) y el mariscal de campo Sam Darnold, alzan el trofeo Lombardi tras imponerse en el duelo de la Super Bowl 

Julio Cortez / Ap-LaPresse

Las Claves

  • Los Seattle Seahawks vencieron 29-13 a los New England Patriots en el estadio Levi’s para ganar su segunda Super Bowl.
  • El estratega Mike

Los Seahawks de Seattle lograron compensar aquel fatídico y desafortunado encuentro definitivo de 2015, cobrándose la revancha ante los Patriots de Nueva Inglaterra, sus antiguos rivales. Si en aquel momento desperdiciaron su oportunidad al cierre del reloj, en esta ocasión la superioridad fue absoluta y mantuvieron el control durante todo el juego.

El conjunto del estado de Washington logró de esta forma su segunda Super Bowl (la anterior data de 2014), el célebre trofeo Lombardi que distingue a los triunfadores de la liga de fútbol americano, mediante una exhibición defensiva formidable en el estadio Levi’s de Santa Clara (bahía de San Francisco). Levantaron una barrera infranqueable contra la que impactaron reiteradamente los Patriots del gran Boston.

El resultado de 29-13 fue algo ilusorio, pues la diferencia entre ambos conjuntos se percibió aún más grande. Se trató de un duelo donde los patriotas, que perseguían su séptima corona para erigirse como los más ganadores y romper el empate con los Steelers de Pittsburgh, mantuvieron su cuenta en cero hasta el cuarto y último periodo, cuando finalmente marcaron un touchdown (19-7).

Su quarterback, Drake Maye, con 23 años, el segundo más joven en disputar una Super Bowl, y una tan relevante por ser la edición número 60, se sintió totalmente superado. Fue intimidado por sus rivales. Los expertos coincidieron en que este duelo final tiene que ayudarle a ganar experiencia y madurez. Los contrincantes lo capturaron en siete ocasiones y padeció dos intercepciones, de las cuales una terminó en anotación de Uchenno Nwosu, defensor de Seattle, que lo celebró como el mayor triunfo de su vida profesional.

Mike Mcdonald, el estratega de los halcones marinos, ha logrado imprimir su sello distintivo en la plantilla. Representa al primer técnico principal, siendo además el tercero con menos edad en una final, que anteriormente ejerció como responsable de la estrategia defensiva, una circunstancia poco común. Su unidad de zaga, formada por deportistas de gran juventud, solo dejó que el ataque de los Patriots rebasara la franja de 50 yardas (la zona media) en tres momentos.

“Brindemos una gran ovación a nuestra defensa”, solicitó Sam Darnold, el mariscal de campo de los vencedores durante la ceremonia de galardones. Darnold, con 28 años, consiguió reivindicarse en este encuentro, tras haber militado en otros cuatro equipos donde su rendimiento fue deficiente o incluso inferior. “Esta organización creyó en mi”, argumentó como motivo para esa superación que le permite dejar atrás su imagen de marginado. De sus tropiezos obtuvo un aprendizaje. “No siempre puedes ser perfecto, los errores forman parte del juego”, manifestó en los momentos previos al duelo definitivo.

No obstante, Darnold no fue nombrado el MVP de la Super Bowl. Dicho reconocimiento fue para su compañero de ofensiva Kenneth Walker III, el corredor que realizó una exhibición de rapidez y talento para esquivar a los oponentes con movimientos de cintura.

No consiguió marcar ningún touchdown, pero sus jugadas por tierra ganaron mucho terreno y favorecieron que el pateador, Jason Myers, finalizara como el principal anotador con 17 puntos.

Darnold desempeñó un papel sólido durante la velada. Se mantuvo libre de fallos y no concedió entregas de balón, no obstante, solo efectuó un lanzamiento decisivo desde su posición, aunque de excelente factura, a través del cual AJ Barner consiguió el touchdown adicional para el equipo de Seattle.

El desempeño de Myers refleja lo sucedido sobre el césped. Los Seahawks controlaban la ofensiva, pero les costaba finalizar con anotaciones. Daba la impresión de que daban tregua al conjunto de Massachusetts. Se alcanzó el intermedio con un marcador de 9-0, siendo Myers el autor de todos los puntos.

La situación se intensificó todavía más durante el tercer cuarto, el cual concluyó con un 12-0 debido al acierto de Myers al introducir el balón entre los postes. El primer touchdown no se registró en el tanteador hasta la intervención de Darnold y Barner.

Aquel 19-0 pareció activar al quarterback Maye. En poco más de un minuto, preparó su brazo y realizó dos lanzamientos magníficos que permitieron a Mack Hollins anotar un touchdown. Con el 19-7 en el marcador, aún restaba tiempo para que los patriotas intentaran la remontada.

Esa noción se consolidó debido a que los de Seattle erraron en su posterior ofensiva. No obstante Maye, presionado por el cronómetro, se apresuró y los Seahawks recuperaron la posesión. Myers volvió a estar acertado. En el siguiente avance, Maye sufrió otra intercepción y en esta ocasión Nwosu esprintó hacia la zona de anotación con una entrega total.

A pesar de que los Patriots consiguieron una anotación extra (Rhamondre Stevenson) y no tuvieron éxito en la jugada de dos puntos, la Super Bowl ya estaba sentenciada. Únicamente restaban los galardones y la lluvia de confeti. “Ellos ha hecho que esto sea posible”, afirmó el técnico Mcdonald aludiendo a que sus pupilos habían alcanzado “hacer realidad el sueño y ganamos el partido”.

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