El niño Oriol Cardona lo intentaba. Corría, corría y corría. Su padre, atleta popular con marcas más que aceptables en 10 kilómetros y medio maratón, lo había apuntado al club de atletismo de Banyoles, la localidad natal de la familia, y a eso que se puso Oriol. Sobre todo hacía cross, modalidad que requiere fondo y técnica, pero también mucha explosividad porque los crosses tienen subidas y bajadas donde el corazón sube y baja como si se estuviera incendiando, unas sensaciones parecidas a las que su cuerpo ha tenido este jueves cuando se proclamó campeón olímpico. No destacaba especialmente pero tampoco era el atletismo el único deporte que practicaba. El senderismo y el esquí alpino, los fines de semana, estaban a la orden del día en su familia, donde su hermano Nil también se aficionó rápidamente a los dos mundos, el del atletismo y el del esquí, teniendo como punto de conexión entre ambos el elemento definitivo que ha marcado a Oriol: la montaña.
Su padre fue un atleta popular con tiempos notables y su hermano Nil también corre y esquía
A los 14 años ya vio que el esquí de montaña se le daba muy bien pero seguía residiendo en su pueblo, con lo que solo accedía a la nieve los fines de semana. Así, hasta los 18 cuando se mudó a Font Romeu junto un grupo de tecnificación de la Federació Catalana, pero jamás dejó de correr. Lo hacía en verano, sobre todo junto a su hermano Nil, también esquiador, también atleta y bombero, para mantenerse en forma mientras el invierno era para el esquí. De hecho a partir del 2015 se puso cada vez más en serio con las carreras de trail, compitiendo y obteniendo excelentes resultados en pruebas muy conocidas de la especialidad, como la Olla de Núria, la Zegama o la Pikes Peak. Del sprint en el esquí con esfuerzos intensos de menos de tres minutos a pruebas a pie de varias horas. Una transición brutal. Llegó a esquiar en abril en una prueba de la Copa del Mundo y dos semanas después competir en una carrera de 20 kilómetros.
Contrató los servicios de Víctor López, el preparador físico de la atleta de Banyoles Esther Guerrero, y de Andrés Arroyo, como entrenador, pareja de colaboradores que todavía le acompañan y que han sido clave en su camino hacia los Juegos, junto a los consejos y el entrenamiento compartido de una leyenda de la montaña y del trail running como Kilian Jornet. Antes de centrarse exclusivamente en el esquí todavía tuvo tiempo de colgarse cuatro medallas mundialistas en carreras de montaña (2019 y 2021). Pero una noticia lo cambió todo, la confirmación de que el esquí de montaña se convertía en disciplina olímpica. Se enteró estando en su casa de Banyoles y desde entonces lo tuvo claro, pondría toda su atención en la prueba sprint de skimo. Campeón del mundo, campeón de la Copa del Mundo y desde este jueves campeón olímpico.
