Como sucedió el año pasado en Las Palmas, apenas dos horas duró el Joventut en la Copa de Valencia. Lastrados por un sorteo terrorífico, los verdinegros estrenaron el torneo poniendo a prueba al anfitrión, el todopoderoso Valencia, y la diferencia de potencial les acabó pasando factura. La victoria de hace dos semanas en Badalona adquiere aún más mérito. Pero la brutal realidad es que a la Penya se le ha acabado la Copa demasiado rápido otra vez.
Le costó un poco al Joventut entrar en el partido. Como tímidos, quizás algo nerviosos, no aprovechaban los jugadores de Miret opciones claras de tiro y parecía que el favoritismo del Valencia iba a imponerse antes de tiempo. Pero lograron los de Badalona serenarse y echarle un pulso al lustroso equipo de Pedro Martínez, arropado por los suyos en un Roig Arena imperial, que nada tiene que envidiar a ningún otro pabellón del mundo. Una maravilla.
El equipo de Miret intentó agarrarse al partido hasta el final pero echó de menos un aliado para Hunt
De regreso al parquet, un inspirado Hunt puso por delante al Joventut, que aguantaba los envites naranjas gracias a su dominio del rebote (6-12 en el primer cuarto), con una primera máxima de 7-13 que luego igualaría un par de veces.
Pero nada más comenzar el segundo cuarto, las fuerzas empezaron a fallarle a los de Badalona, engullidos por el huracán taronja. El Valencia empezó a cimentar su ventaja como un martillo pilón ante un rival al que se le hacía de noche (1/8 tiros de dos en el segundo cuarto). El rebote se iba igualando y los triples de los locales se sucedían para ir escapándose. Valga una estadística para poner en valor el potencial al que tenía que hacer frente la Penya. Antes del descanso, once de los doce jugadores de la rotación valencianista habían lanzado al menos un triple y hasta siete habían anotado mínimo uno –acabaron siendo ocho–. Una auténtica salvajada que se trasladó al marcador, con el 44-32 de Montero como máxima expresión.
Necesitaba aclarar las ideas de los suyos Miret al descanso y más que mejorar en defensa, estaba obligado a volver a hacer daño en la canasta rival, seco en 11 puntos en un segundo cuarto muy gris. Los primeros compases del tercer cuarto elevaron la gravedad del asunto hasta el 51-34, lo que hacía presagiar que el duelo amenazaba con quedar finiquitado. Pero los verdinegros habían luchado demasiado para nadar en el Turia como para dejarse ir y con Hunt como imán, se intentaron enganchar al duelo como pudieron.
Con una emocionante demostración de orgullo, el Joventut volvió a aterrizar en l Roig Arena de golpe, con Birgander recortando hasta el 62-58. Había partido, pero Hunt no podía con todo, evidenciando el enorme agujero que tiene Miret en la plantilla, en principio, enm vías de solucionarse. Cuando Hanga, ya en el último acto, subía el 69-66 ya todos se permitieron soñar. Pero la reacción verdinegra acabó ahí. Regresaron los triples valencianistas y la grada lo celebró a lo grande. La Copa sigue esquivando a la Penya.
