El FC Barcelona, club único en el mundo por su audiencia global, su intransferible estilo futbolístico, su carácter polideportivo, sus (ya menguantes) derivadas políticas y por un incomparable latido social, vivirá este año unas elecciones en las que su actual presidente, Joan Laporta, tratará de repetir mandato tal y como ya logró en su primera etapa (2003-2010).
A día de hoy el escenario se inclina hacia el continuismo por cuanto el socio azulgrana, aunque singular por muchas razones, no lo es tanto como para obviar la positiva marcha del primer equipo de fútbol masculino, líder en la Liga, vivo en la Champions y de aspecto juvenil y esperanzador. De todas formas, si una entidad deportiva en el mundo ha nacido para dar sorpresas esa es la que nos ocupa. La volubilidad del fútbol alcanza cotas impensables pasada por el filtro culé, máquina centrifugadora capaz de voltear corrientes de opinión en cuestión de horas. Precisamente a ese clavo bañado de eventual indecisión se aferran los aspirantes a desbancar a Laporta. Lo volverá a intentar Víctor Font, segundo en las últimas elecciones, y han levantado la mano por primera vez Joan Camprubí, Marc Ciria y Xavier Vilajoana. Respecto a la teoría de la candidatura unitaria, sigue sin tomar cuerpo en la práctica.
Una incógnita que persiste es cuál será la fecha de los comicios. La decisión recae en el presidente, que obviamente elegirá en función de sus intereses, aunque públicamente siempre dirá que son los del club. Por estatutos la horquilla va del 15 de marzo al 15 de junio. Una opción que se va imponiendo es anunciar la convocatoria lo antes posible, es decir para finales de marzo o principios de abril aprovechando un hipotético título del equipo de Hansi Flick en la Supercopa de España (la final es el 11 de enero en Arabia Saudí) y la esperada clasificación para octavos o dieciseisavos de final de la Champions League. El último partido en la fase regular se disputará el 28 de enero en el Camp Nou ante el Copenhague. Teniendo en cuenta que las elecciones deben anunciarse unos 35 días antes de su celebración, las cuentas encajarían. Otra posibilidad sería esperar a que la competición concluya, pero ahí el riesgo de que una mala recta final deportiva pese en el estado de ánimo del electorado se considera un riesgo.
Si el equipo de Flick gana la Supercopa no se descarta una convocatoria a finales de marzo o principios de abril
Mientras tanto el equipo de Hansi Flick afronta el año con su hambre acostumbrada, empezando por el intenso derbi de este sábado. El alemán, quien por cierto juega sin complejos a favor de Laporta en las elecciones (“el presidente es la razón por la que estoy aquí”, dijo, reafirmando su lealtad), ha recuperado las señas de identidad que elevaron a su grupo en la espectacular pasada campaña y su ambición pasa por repetir título de Liga y subir un peldaño en la Champions después de caer cruelmente en las semifinales.
Más allá de los grandes nombres (Lamine Yamal, Pedri, Raphinha, Joan Garcia...), 2026 debe ser un año crucial para otros tres jugadores por diferentes circunstancias: Araújo, Ter Stegen y Gavi.
El uruguayo llamó a su entrenador desde Uruguay, donde ya se ejercitaba con un preparador físico, para decirle que estaba preparado para volver. El vestuario le ha abrazado literal y metafóricamente para recuperarle tras sus problemas de ansiedad. Está por ver si ese trato es replicado o no por sus feroces detractores.
Araújo, Ter Stegen y Gavi, amén de la ampliación del Camp Nou, nombres propios del nuevo año
Ter Stegen, por su parte, medita si aceptar o no la oferta del Girona para irse cedido. A favor está que mantendría su vínculo con Barcelona por la cercanía, factor que el alemán considera crucial para su núcleo familiar. En contra está que los objetivos actuales del Girona (la permanencia) no encajan con sus aspiraciones deportivas. El Barça, por su parte, no ve mal la operación. Debería pagar más del 70% de su ficha pero a cambio su futbolista jugaría durante seis meses y, de hacerlo bien, le devolvería al escaparate para que, esta vez sí, algún club potente se pudiera hacer cargo de toda su ficha, un lastre en términos financieros.
Gavi, por último, avanza como lo hace el Camp Nou. Con paso lento pero seguro. Hay ahí una convergencia de previsiones: el andaluz quiere regresar en febrero y las gradas del estadio crecerán hasta los 62.000 espectadores a finales de enero o principios de febrero.
