El Barça se hunde ante el Atlético en el peor partido de la era Flick

At. Madrid, 4  - FC Barcelona, 0

El conjunto barcelonista ya perdía por 4-0 al descanso en una noche de pesadlla que obliga a un milagro en el Camp Nou

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Joan Garcia se desespera tras el segundo gol del Atlético )

OSCAR DEL POZO / AFP

Se puede perder pero así, no. Se pueden dejar deberes para la vuelta pero prácticamente entregar una semifinal en 45 minutos es bochornoso. Se puede tener un mal día pero hay que minimizar los daños. El Barça ni siquiera supo hacer eso en el peor partido de la era Flick, su noche más desnortada, el encuentro en el que quedó más retratado por un rival, en este caso un Atlético absolutamente superior. No siempre gana quien más lo desea pero desearlo con mayor intensidad suele ser el camino más corto hacia la victoria. El campeón vio cómo le pasaban por encima de manera cristalina. Por si no fuera bastante, cuando reaccionó le anularon un gol de Cubarsí tras una revisión de siete minutos y por un fuera de juego que hay que tener muchas ganas de pitarlo. La final de Sevilla es ahora una quimera para los blaugrana.

Porque todo fue un desastre. Una tortura. Una pesadilla. Un sopapo tras otro. Los futbolistas del Barça resultaron zarandeados, sobrepasados y desnudados. El Atlético fue en el primer tiempo un volcán en erupción constante, un ejército de aguijones que se plantaban solos una y otra vez en el área de un desconsolado Joan Garcia. 4-0 al descanso. Verlo para creerlo. Los futbolistas de Flick, desorganizados, desencajados, persiguiendo sombras y llegando tarde a todo. El Atlético, conducido por un genial Griezmann, moviendo el balón de un lado a otro para acabar encontrando la red. Y así una y otra vez. Una y otra vez.

Increíble. El día de mayor fragilidad. Un desbarajuste absoluto. Un coladero. Porque todo lo que pudo ir mal, fue peor. Desde el principio. Instantes antes del partido olía a pólvora en el Metropolitano, por la pirotecnia de una afición local que acudió en manada y animada pese a los últimos resultados en casa de su equipo. Poco podía esperar nadie que esa dinamita se trasladaría al terreno de juego y en qué dimensión.

Ya de salida pudo marcar Giuliano Simeone, un demonio, pero lo impidió una parada milagrosa de Joan Garcia. Ya estaba aquí la acción salvadora del portero blaugrana, pero no sería su noche, ni mucho menos. Porque a continuación un error garrafal suyo originó el 1-0.

Eric Garcia retrasó una pelota hacia su meta pero Joan Garcia no pudo controlar el esférico, le pasó por debajo y terminó entrando. Un gol absurdo. Es cierto que el irregular césped del Metropolitano no ayudó al guardameta pero no deja de ser un fallo estúpido.

Griezmann, Giuliano, Julián y Lookman fueron aviones contra un Barça que llegaba tarde a todo

El tanto envalentonó a un encendido Atlético y a su apasionado público. Requería la situación sosiego, bajar el balón al césped y dormir el partido porque, no en vano, era un encuentro de ida. Pero el Barça fue Bambi en la selva rojiblanca. Confió, como otras veces, en el intercambio de golpes pero le pintaron la cara. El Atlético ganaba casi todos los duelos y activaba a sus chacales. Giuliano por la derecha le ganaba siempre a un invisible Balde. Lookman, qué fichaje, llevaba de cráneo a Koundé y Griezmann, desde la mediapunta, se ponía el frac para meter el segundo a pase de Giuliano en otra contra letal.

No se llevaba ni un cuarto de hora y aquello era un infierno para los barcelonistas. La apuesta de Casadó en la medular y de Olmo de extremo izquierdo no estaba funcionando pero la responsabilidad era de todos, del primero al último. Lo intentaba Lamine Yamal, sin fortuna, y Fermín encontraba el larguero barcelonista de cada día a la salida de un córner. Ni la suerte estaba de parte de los azulgrana ante un rival que fabricaba medio gol en cada ataque. Porque Julián, con todo a favor, marraba un gol cantado con un remate que salvaba Koundé sobre la línea. Cuando Lewandowski ya calentaba en la banda vino el tercero. Una jugada preciosa en la que participaron Griezmann, Giuliano y Julián para que anotara un Lookman desatado.

Flick sacrificaba a un amonestado Casadó por Lewandowski, retrasaba a Olmo, desplazaba a Ferran y recolocaba a De Jong en busca de soluciones. De nuevo Fermín perdonaba otra ocasión en una acción que podía haber hecho reaccionar al equipo pero el primer acto aún depararía otro mazazo para el Barça. Julián Álvarez, que no marcaba desde diciembre, metía el cuarto en una jugada calcada a muchas otras. Eran tantas las facilidades que daba el Barça…

El intento de reacción blaugrana quedó abortado al anularse un gol de forma polémica a Cubarsí

Restaba la mitad del partido y toda la vuelta pero o el equipo de Flick cambiaba mucho o se quedaba sin opciones para el Camp Nou. Parecieron entenderlo sus futbolistas pues regresaron al campo con más determinación y cercaron la portería de un Atlético más replegado. Otra vez Fermín se topó con Musso y tras una falta botada por Lamine para el andaluz el Barça encendió la luz. Se produjeron distintos rebotes en el área y Cubarsí dio con la red pero no subió al marcador. Tras una impresentable revisión de siete minutos el colegiado anuló el gol por un presunto fuera de juego de Lewandowski. Del visionado de múltiples repeticiones no se llega a ninguna conclusión rotunda pero, ante la duda, se decidió invalidar el tanto. A Flick se le llevaban los demonios porque ni eso salía cara. El esbozo de reacción había quedado cercenado porque, además, sin Pedri, Rashford o Raphinha el técnico no tenía muchas soluciones en el banquillo. Mientras Simeone sacaba a Sorloth o Álex Baena Flick se lo miraba impaciente. Al final se decidía por Araújo y Cancelo en lugar de Cubarsí y Balde.

No sirvió para nada. Para más inri Eric Garcia fue expulsado tras revisar la jugada el VAR. Era el último hombre y se fue a la calle tras una pérdida de Ferran.

El Barça ni siquiera alimentó su esperanza para la vuelta. Se ha condenado a una remontada casi imposible. Vaya castigo.

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