Se llama Isidro Navarro, sigue siendo un socio más bien anónimo pese al descubrimiento de su nombre y apellido y ha protagonizado de momento el movimiento sísmico de mayor relevancia desde que el FC Barcelona entró en una precampaña electoral hasta ahora de vuelo bajo. El día 20 de febrero este hombre, natural de Toledo, puso en conocimiento del juez “unos hechos supuestamente delictivos”, según sus palabras, a través de una denuncia ante la Audiencia Nacional contra Joan Laporta y un grupo de personas de su círculo, por presuntos delitos de blanqueo de capitales y cobro de comisiones. Pero, ¿actúa solo Isidro Navarro? Y si no es así, ¿quién hay detrás moviendo los hilos? El enigma no ha sido resuelto.
En cuanto trascendió la intención del socio, rumoreada desde hace semanas en los corrillos subterráneos barcelonistas habituales, se encendieron los interruptores esperados. Los del poder (directiva laportista actual), para negar con feroz contundencia la supuesta veracidad de las acusaciones, y los de los amantes de las teorías de la conspiración, para quienes este caso es un tarro de miel.
Si la Audiencia Nacional admite la denuncia se abrirá otro escenario, en especial si llega en plena campaña
Joan Laporta, en uno de sus actos de precampaña, acusó tanto al socio como a los divulgadores de la noticia de actuar de mala fe: “Esto no es inocente, hay unas personas que mueven los hilos de este individuo. Es evidente que esta persona que se ha hecho socia y al día siguiente ha presentado una denuncia llena de falsedades y mentiras lo único que quiere es embrutecer el proceso electoral y perjudicar a la candidatura que encabezo”. El ex presidente, por tanto, desvelaba que el socio lo era de nuevo cuño y, en algunos medios de remo fácil y valentía selectiva, se añadía que el señor de Toledo pertenecía a Vox, partido de ultra derecha, corriente política a la que por lo visto es más fácil enfrentarse a kilómetros de distancia que cuando convive a tu lado.
Por alusiones, y por el buen trabajo del programa Tu diràs de RAC1, Isidro Navarro dio señales de vida a través de una misiva enviada al programa. En ella aportaba su versión acerca de su condición de socio, aclarando que lo fue durante más de 24 años con el número 65.302 hasta que, en enero de 2025, fue dado de baja “sin previo aviso”. El motivo sería, según sus palabras, no haber acudido presencialmente a un trámite de formación del censo, algo que aseguró “desconocer”. De hecho, su objetivo era alcanzar los 25 años de antigüedad y ser reconocido por ello.
Es obvio que tal homenaje no se produjo, tanto como que se dio de alta de nuevo el día antes de presentar la denuncia, movimiento que ha levantado sospechas. En la denuncia, además de Joan Laporta, aparecen citados como supuestos implicados en “administración desleal, blanqueo de capitales, corrupción entre particulares, falsedad documental y organización criminal” tres de sus vicepresidentes en el último mandato (Rafa Yuste, Elena Fort y Eduard Romeu, que dimitió en el 2024), su hermano Xavier, varios altos ejecutivos y personas de confianza en el club, así como personas que han firmado contratos con el FC Barcelona, como Ruslan Birladeanu (New Era Visionary Group), Andreas Aristeidou (Vestigia) o Darren Dein, intermediario en el acuerdo con Nike.
La pelota está ahora en el tejado de la Audiencia Nacional, en manos concretamente del juez Santiago Pedraz, quien el miércoles pasado remitió a la Fiscalía la denuncia para que informe sobre la competencia y su admisión o no a trámite. Es este un asunto clave. Si es rechazada todo quedará en nada evidenciando la inconsistencia de los documentos aportados (hasta el momento extractos periodísticos y de la memoria económica del club abierta a los socios). Si se admite, el proceso se alargaría y, en caso de producirse ese anuncio antes de las elecciones presidenciales al Barça del 15 de marzo, obviamente las condicionaría.
La noticia ganaría densidad y los precandidatos Víctor Font, Xavier Vilajoana y Marc Ciria (ya candidatos si pasan el corte a partir de principios de la semana que viene) tendrían nueva munición, aunque en todos los casos han negado estar detrás del socio denunciante.
También es previsible que se acentúe, en caso de que la Audiencia Nacional decida seguir adelante con el caso, la teoría del “contra todo y contra todos” de Laporta, lema que insinúa una conjunción de los poderes fácticos en contra del Barça estimulada desde Madrid, si bien es verdad que durante sus cinco años de mandato no se ha manifestado. Hablando de conspiraciones, ¿cuál será el papel del siempre influyente Florentino Pérez, ahora que ya no comparte sidecar con Laporta?
