El violencia en los estadios ha corroído el fútbol francés en los últimos años, con escenas que se han propagado por las televisiones de medio mundo. Desde hace más de una década que todo está descontrolado. Un ejemplo, los datos de la 2022-23 en la que según el ministro del Interior por aquel entonces, Gerald Darmanin, más de 100 agentes de policías sufrieron heridas por incidentes y 870 personas fueron detenidas.
Algo que llevó a la Ligue 1, la Federación Francesa de Fútbol y el Gobierno a tomar medidas severas, especialmente una de ellas: la prohibición de que viajen aficionados rivales en la mayoría de partidos para evitar encuentros furtivos. Para contextualizar, las comunidades francesas ya han emitido en este enero 42 órdenes que impedían que viajaran hinchas del equipo rival.
Todo ese veto, teñido por la violencia especialmente de aquellas aficionados más numerosas, se multiplica cuando llega el clásico entre el PSG y el Olympique de Marsella, que tendrá lugar el día 8 de febrero en el Parque de los Príncipes. Hay un historial peligroso entre ambos grupos radicales: en 2025, hubo una alerta de suspensión por la beligerancia con que la CUP (Colectivo Ultras París) preparó el encuentro. Pero ahora ese acoso ha provocado una situación chocante.
Es curiosamente la CUP la que ha emitido una carta abierta en sus redes sociales solicitando el “diálogo” a las autoridades y que no reine “el miedo y la inacción” con tal de permitir que sus homólogos en el Marsella puedan viajar y juntarse en el estadio para que el partido tenga ambiente de clásico. Un llamamiento a la paz y al acuerdo de un grupo ultra.
”A pesar de la prohibición de desplazamiento que ha afectado a los aficionados parisinos en partidos de ida y vuelta en el pasado, defendemos el principio de la libertad de apoyar a tu club allí donde juegue. Los clásicos deben volver a ser auténticos choques, disputados en un marco organizado, supervisado y basado en el diálogo, con los aficionados de ambos bandos”, se lee en el comunicado.
”Esta situación convertida debe terminar y abrir nuevos horizontes para todos los aficionados en Francia, demasiado privados de desplazamientos (...) A pesar de un PSG que hace brillar a Francia a nivel europeo y mundial, nuestro fútbol está en declive: clubes al borde del colapso, derechos televisivos ridículos, instituciones superadas...”, añaden, en una crítica a la organización de una liga rezagada con respecto al resto de las importantes.
Los ultras del Marsella son de los más violentos de Francia. No hace falta buscar excesivos ejemplos para entender su dimensión: saltaron al césped en un entrenamiento y llegar a agredir al central español Álvaro González; también amenazaron de muerte a los españoles Pablo Longoria y Marcelino García Toral cuando la marcha del equipo no era la esperada.
Esto llevó, entre otros capítulos en París, Saint-Ettiene, Montpellier... A que el gobierno interviniera. De hecho, la medida ha afectado a los equipos visitantes en la Champions. El Sevilla, sin ir más lejos, no pudo llevar a aficionados al partido de Champions ante el Lens en 2023 debido a una orden ministerial que lo prohibía.

