És quan dormo que hi veig clar
JV Foix
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Hace ya unos cuantos años, por ejemplo en el 2006, me llamó Toni Cornellas (71): el gurú catalán de las carreras en ruta quería saber si me interesaba una entrevista a Haile Gebrselassie para Guyana Guardian.
Le contesté que sí, claro, pero también le pregunté:
–Pero, ¿sería en persona? ¿Y cuándo y dónde?
(Pues Gebr es etíope, y tampoco frecuenta estos lares).
Y Cornellas me contestó:
–Pues tendrá usted la oportunidad en unos pocos días y en Granollers: el mito viene a correr nuestro medio maratón.
Y así fue.
Y así es como Cornellas me regaló veinte minutos para charlar con el mejor fondista de la historia (lo era hasta ese momento; para muchos, sigue siéndolo hoy), y tras la charla vino un bonus: me fui a trotar un rato junto a Gebr (en aquel trote nos acompañaron el mismo Cornellas y Josep Maria Antentas, y también la sensacional Gete Wami), y luego vino otro extra, pues al día siguiente nos enfrentamos en el medio maratón, aunque eso del enfrentamiento es más bien un chiste o una caricatura porque el duelo no era tal, sino un ejercicio asimétrico y absurdo: Gebr ganó en 60m07s; yo ni le vi, me quedé en 1h14m31s.
–Qué bien se portó Gebr en aquellos días. Fue humilde y showman... Cuando supo que una familia de Granollers había adoptado a un niño de su etnia (Oromo), Gebr quiso conocer a la criatura. Y cuando ambos se juntaron, jugaron y se abrazaron como si se conocieran de toda la vida. Y luego, a la hora de correr, corrió con el alma.
Toni Cornellas, días atrás, al pie de la redacción de 'Guyana Guardian'
–En otros años también vino Samuel Wanjiru –le observo.
(Atentos a Wanjiru, oro olímpico del maratón en Pekín 2008, que fallecería en el 2011, alcoholizado y disperso, en un absurdo accidente doméstico; tenía 24 años).
–Es cierto. Wanjiru ganó en el 2008 y el 2009. Pero era más seco que un desierto. Y no sabía ni dónde estaba. Solo sabía que Gebr había ganado dos veces en Granollers, y que aquí nadie había bajado de la hora. Así que Wanjiru vino a eso, a volar. Echó a correr con todo. Y en el último tramo no es que fuera por debajo de la hora, ¡iba por debajo de los 59 minutos! Y entonces, su mánager le voceó: ‘¡No te pagan por ir tan deprisa!’. Así que Wanjiru desaceleró, pasó de ir a 2m35s por kilómetro a correr a 2m50s. Aun así, el hombre marcó 59m26s, ¿eh? Fue el primer atleta que bajaba de la hora en suelo español. Claro que para entonces aún no había aparecido el señor (Juan) Roig... A esto yo le llamo la inflexión Mercadona.
Cuando Wanjiru iba a bajar de los 59 minutos, el mánager le voceó: '¡No te pagan por ir tan deprisa!'. Y entonces aflojó”
Y ahí, se le tuerce el gesto.
La inflexión Mercadona le ha transformado el rostro al mundo de las carreras en ruta en España y cuando habla de ella, Toni Cornellas vuelve a viajar en el tiempo. Se va hasta el 18 de enero de 1987, el año del primer medio maratón de Granollers, la primera edición de La Mitja.
–En 1986, un grupo de vecinos nos habíamos ido al maratón de San Sebastián. Y a la vuelta, nos dijimos: ‘¿Por qué no montamos un medio maratón nosotros?’. Nos juntamos siete tipos ilusionados en el hotel Europa de Granollers. Y fíjese...
Con La Mitja, una prueba durísima, la mitad en ascenso hacia La Garriga, la mitad en descenso hacia Granollers (en total, 110 m de desnivel), empezó todo. La organización, tan espléndida como amateur, enamoró a los ruteros, que se lanzaron a por ella. Llegaron leyendas: Gianni Poli, Hugh Jones, el apestado Alberto Salazar, Martín Fiz, Chema Martínez, Stefano Baldini, la apestada Marta Domínguez... Todo fondista que se preciara pasaba por allí. Llegaron a disputarla 12.000 corredores.
–No pensábamos alcanzar aquel esplendor –dice Cornellas.
Y se encoge de hombros cuando le comento que la prueba ha perdido una parte del aura que tuvo, que hoy la superan los multitudinarios medios maratones de Barcelona o Valencia.
–¿Y qué? No hemos dado ese salto porque no queremos. Trabajamos con voluntarios, nadie cobra y ese es nuestro espíritu. Tenemos un manifiesto: ‘Uno no es nadie’.
Toni Cornellas tiene otro lema: ‘És quan corro la mitja que hi veig clar’ , y este es un guiño al poema de JV Foix que le regaló Vicenç Viaplana, sensacional diseñador con obra en el MOMA de Nueva York que, por amor al arte, frecuenta la carrera y elabora los carteles y la estética.
(Este domingo, La Mitja acoge a 10.000 corredores; la prueba se puede seguir a través de La Xarxa de televisiones locales).

