Las cuatro existencias que Sant Boi siempre recordará

Vuelta y Vuelta

En 2009, un vendaval derribó una estructura del Club Sóftbol Sant Boi y causó cuatro fallecimientos; Andrea Izquierdo, figura destacada de la escuadra, ha convertido su deporte en una vía de sanación y un homenaje constante.

foto ANDREU ESTEBAN 13/01/2026 Entrevista jugadora de béisbol de Sant Boi de Llobregat.

Braulio Paz, técnico del Club Beisbol y Sóftbol de Sant Boi, y Andrea Izquierdo, hace unas jornadas en su campo. 

Andreu Esteban

Las Claves

  • Andrea Izquierdo recuerda el trágico derrumbe del Club de Sóftbol y Beisbol de Sant Boi ocurrido en el año 2009.

El beisbol es como ir a misa. Muchos van pero pocos entienden

Leo Durocher

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Han transcurrido más de una década y media y Andrea Izquierdo (24) todavía se estremece al rememorar aquel trágico suceso.

Me voy al 24 de enero del 2009.

El aire sopla con violencia, genera remolinos y abate los árboles. En el área de bateo del Club de Sóftbol y Beisbol de Sant Boi, el vendaval ingresa por una ventana, arranca el tejado y colapsa el recinto. En el interior, se ejercitan treinta pequeños y seis técnicos.

La catástrofe ha causado cuatro muertes y treinta lesionados. Entre los heridos figura Eric, que tenía once años en aquel tiempo, el hermano de Andrea Izquierdo.

(Actualmente, Eric se encuentra recuperado, solo muestra una leve señal en su pierna y si le consultan al respecto, responde: “Me mordió un tiburón en la playa”).

Huellas: durante breves jornadas, la catástrofe sitúa a la entidad en los encabezados, en las primeras planas.

Andrea Izquierdo se sobrecoge al recordar la escena y me dice:

–Suspendí mis entrenamientos durante una temporada, incluso estuve dos meses sin ir a clase. Me recluí en mi interior, contaba con siete años. Seguía de ese modo, sin conseguir recuperarme, incluso al retornar al colegio. La maestra me hacía preguntas, me presionaba. Y por fin, un día, lo conté todo.

Andrea Izquierdo, en el anillo del estadio de Sant Boi

Andrea Izquierdo, en el anillo del estadio de Sant Boi 

Andreu Esteban

–Y al liberarse, ¿volvió usted al softbol? –le pregunto.

–Regresé, y resultó ser mi auténtica sanación: requería continuar compitiendo y aquello me facilitaba evadirme. Me hacía falta estar con mis amistades y disfrutar. Gracias a Dios se implementó un procedimiento para asistirnos a todos, y aquí continuamos.

(En el acceso al complejo, una inscripción rinde homenaje a los cuatro fallecidos de aquel siniestro; anualmente, la asociación celebra el certamen Pedro García Cuatro Estrellas, consagrado a los niños y a Pedro García, quien fuera un destacado deportista).

(...)

Dejé de acudir a las prácticas por un tiempo, y pasé hasta dos meses sin asistir al aula. Me encerré en mí mismo; solo contaba con siete años.

Andrea IzquierdoJugadora de sóftbol

Braulio Paz se quita la gorra y se frota la frente. Se encoge de hombros al recordar aquella jornada.

–Fue duro, fue duro.

Fue este hombre fornido de apariencia serena quien me devolvió el relato. Braulio Paz se aproximó a mí en una ocasión y me interrogó:

–¿Usted sabe a qué me dedico por las tardes?

Levanté una ceja, dispuesto a ser sorprendido: es asombrosa la trayectoria vital de aquellos que nos acompañan.

Durante las primeras horas del día, Braulio Paz se encarga de los equinos del centro ecuestre Open, situado en Castelldefels. Se ocupa de su alimentación, los saca a caminar, inspecciona los aparejos y las bridas, y se asegura de mantener la higiene en los establos.

Andrea Izquierdo y Braulio Paz, su entrenador, en Sant Boi

Andrea Izquierdo y Braulio Paz, su entrenador, en Sant Boi 

Andreu Esteban

–Y durante las tardes –me comentó, hablándome con esa cadencia cubana tan característica, esa que omite la letra s final o la exhala, transformándola en una h–, en ese horario preparo al Sóftbol Sant Boi.

–¿Y eso?

–De pequeño practicaba béisbol. Formaba parte del club La Habana del Este, que venía a ser el Barça de fútbol. Y no jugaba nada mal, ¿eh? El asunto es que coincidí con la era de Kindelán y Pacheco, y ascender hasta la cima resultaba bastante complejo, ¿comprende?

Y luego, añadió:

–Pero vamos a lo que vamos, debería usted conocer a alguna jugadora del equipo.

Es por este motivo que nos encontramos hoy en el vecindario de Cinc Roses de Sant Boi, oyendo a Andrea Izquierdo, figura vital para su equipo y para la selección española que, a lo largo del 2027, buscará su pase a Los Ángeles 2028.

–¿Olímpica...? Hombre, primero hay que ganarse la plaza –me dice ella.

El cupo se pondrá en juego el próximo año, durante el Europeo y Preolímpico que tendrá lugar en Sant Boi.

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–No resultará sencillo. En la anterior edición del Europeo, durante el verano pasado, acabamos en cuarto lugar. Italia y Países Bajos poseen un nivel casi profesional. República Checa y Reino Unido también son oponentes muy complicadas. Y solamente conseguirá el pase a los Juegos la selección campeona de Europa...

–¿Y si no lo logran?

Me asegura que todo está bien, que continuará difundiendo el sóftbol en los colegios de Sant Boi, tal como realiza actualmente, captando niños para la entidad e incluso formando a las categorías inferiores, mientras analiza las propuestas que recibe desde Italia: durante las Navidades le llegaron bastantes.

–¿Y no se iría?

–No lo sé, la verdad. Al fin y al cabo, en Sant Boi está el club de mi vida.

Sant Boi, ciudad de sóftbol, la ciudad que no olvida a sus criaturas.

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