Me rindo: soy de Bad Bunny

Por la Escuadra

Me rindo: soy de Bad Bunny
Redactor de deportes

Las Claves

  • El autor critica el reguetón y las letras de Bad Bunny por considerarlas sexistas durante los viajes familiares en automóvil.
  • Bad Bunny aparece en la Super Bowl defendiendo la

Cuando viajamos en automóvil, seguimos la costumbre que comparten muchas familias: nos alternamos con las canciones.

Es mi turno ahora. Selecciono algo de Anderson.paak o de John Mayer. En este momento le corresponde a Silvia. Le fascinan Queen y el grunge de los noventa. Seguidamente es el tiempo de Julia, la pequeña. Y a ratos resulta estupendo, mayormente cuando nos envuelve en su música negra, o reproduce a Billie Eilish, o a Lana del Rey.

Y a veces, no tanto.

Me la’ vo’a llevar a to’a pa’ un VIP, un VIP, ey

Saluden a Tití

Vamo’ a tirarno’ un selfie, say “cheese”, ey

Que sonrían las que ya les metí

Eso propone a veces..

–Julia, ¿qué es eso?

–Bad Bunny, papi.

­–No me gusta lo que dice. Quítalo.

Y lo quitamos (no sin cierta polémica).

Detesto el reguetón. La danza del perreo. Las joyas de oro. Y de forma imprevista Bad Bunny surge en la Super Bowl.

Debido a que surge la disputa en el trayecto, me defiendo demostrando que soy un individuo común, ni más sagaz ni más auténtico que el resto: hablo mal del reguetón, ¡obra sexista y reiterativa que aturde a los pequeños! Arremeto contra los ritmos que escuchan nuestros vástagos, extendiendo una triste secuencia de épocas, ya que nuestros antecesores hacían lo propio con nuestras canciones.

(O eso nos parecía).

Lee también

Los Seahawks ahogan a los Patriots con su defensa y ganan su segunda Super Bowl

Francesc Peirón
Horizontal

Detesto el reguetón y su mensaje. El perreo. Las cadenas de oro. Los tatuajes. El autotune. El ritmo sencillo y forzado. Las rimas que imitan los niños, esas que gritan sin pausa, a veces sin comprender del todo lo que están expresando.

Me digo:

–El reguetón se propaga de forma viral, encabeza las estaciones radiales y rige el espíritu de nuestros pequeños...

Lee también

Los Munitis, gente de mar

Sergio Heredia

Y entonces Bad Bunny aparece en la Super Bowl.

Allí se le observa, frente a 142 millones de seguidores, ¿existirá un público más numeroso?, sosteniendo la enseña de Puerto Rico y, acto seguido, nombrando a gran cantidad de estados latinos, además de Canadá. Comenta: “Brasil, Argentina, Panamá, Costa Rica, México, El Salvador, Jamaica... Todos esos lugares también son América (es decir, América no es solo Estados Unidos)”.

Bad Bunny, con la bandera de Puerto Rico, durante el espectáculo de la Super Bowl

Bad Bunny, sujetando la bandera de Puerto Rico, durante la presentación de la Super Bowl. 

Mark J. Terrill / AP

Y así sonroja a Donald Trump, que le maldice:

–Ha resultado una función nefasta, de las más mediocres que se han visto. Además, no comprendí ni una sola palabra de su intervención –manifiesta el enfurecido presidente.

Y ahí, me rindo.

En este momento deseo a Bad Bunny en mi bando: se trata de un individuo potente y de gran peso, un referente para los jóvenes (53 millones de personas le siguen en Instagram, y tres de sus temas encabezan los listados de Spotify), vinculándose con el orden establecido a nivel mundial y realizando aquello que tanto le solicitamos.

–¿Puedo poner a Bad Bunny, papi?

–Ponlo, hija. Pero solo una canción o dos, ¿eh?

Etiquetas
Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...