Kyrgios bate a Sabalenka, y ambos comieron perdices...

Tenis | Batalla de los Sexos

No hay debate en la batalla de sexos: el 'enfant terrible' derrota a la número 1 de la WTA por un doble 6-3 y todos asumimos que todavía media un abismo entre ellos y ellas

Nick Kyrgios, left, and Aryna Sabalenka interact at the net during their Battle of the Sexes match, in Dubai, United Arab Emirates, Sunday Dec. 28, 2025. (Christopher Pike/Pool Photo via AP)

Nick Kyrgios y Aryna Sabalenka, en un instante de su duelo, este domingo en Dubái 

Christopher Pike / Ap-LaPresse

Money, money, money

Must be funny

In the rich man’s world

“Money, money, money”, Abba

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Se lo pasan bien, nos entretienen, se entrenan en presencia de un juez árbitro y 17.000 feligreses, incluidos Ronaldo el fenómeno, Kaká y Peter Crouch, y se llevan su bolsa de petrodólares: lo hacen Aryna Sabalenka y Nick Kyrgios, y también Evolve, que es la agencia de ambos, y todos tan felices.

Pero, ¿contemplamos escenas de la lucha de sexos?

Más bien, pocas: entre ellos y ellas todavía media un abismo de tenis.

Estos son otros tiempos: la batalla por la igualdad 2.0 poco tiene que ver con la discriminación atávica de los años sesenta y setenta, cuando ellas se jugaban mucho más, o eso mismo nos recordaba Billie Jean King hace pocos días:

–Este Sabalenka-Kyrgios es muy distinto al choque que me enfrentó a Bobby Riggs en 1973 (lo ganó ella): yo tenía que ganarle en nombre del cambio social, tenía muchas razones por las que imponerme. Aquel partido estaba muy politizado.

(Pues entonces las tenistas cobraban mucho menos que los tenistas, y desde luego no gozaban de la consideración mediática que se le rendía a ellos).

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LONDON, ENGLAND - JULY 1: Billie Jean King plays on Centre court with Debbie Jeans during practice day ahead of The Championships Wimbledon 2023 at All England Lawn Tennis and Croquet Club on July 1, 2023 in London, England. (Photo by Rob Newell - CameraSport via Getty Images)

El de Dubái, este domingo, es un entretenimiento, que no un debate entre sexos, y nos lo dice el posado de Kyrgios (30), habitualmente un caníbal en la pista y ante los micrófonos, el enfant terrible del tenis contemporáneo que esta vez sonríe, juega a medio gas y nos aturde con respuestas estandarizadas, quién lo hubiera dicho:

–Hay demasiada división y demasiados enfrentamientos y muy poco trabajo en equipo. Pero este acontecimiento demuestra que podemos hacer grandes cosas a través del deporte –había dicho en la víspera (y es inevitable: al cronista se le escapa un bostezo).

¿Dónde quedó el rompedor de raquetas, el tenista antisistema, el maleducado que se burlaba de Wawrinka (‘Kokkinakis se tiró a tu novia, tío’) o que, enfurecido, cargaba contra el juez: ‘Eres una patata. Una puta herramienta’”?

Sabalenka lanza picotazos de mosquito, nada que desborde a un tenista fuera de ritmo y fuera del top-500

Mientras se estandariza Kyrgios, mermado desde hace tres años por culpa de las lesiones (hoy es el 672.º del mundo), se exprime Sabalenka. Es suyo el circuito WTA, es la número 1 a cierre del año y se ha adjudicado dos títulos del Grand Slam en los últimos tiempos, y cuando los focos se entretienen en ella, ella se entretiene también.

Sabalenka desciende las escaleras al ritmo sincopado del Eye of the tiger (Risin’ up, back on the street/Did my time, took my chances, cantaba Survivor en los ochenta) y luego agita brazos y caderas ante la cámara cuando suena La Macarena.

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Y abajo, en la pista asimétrica (un 9% más pequeña en su lado de la red), cuando golpea, golpea con el alma.

Sin embargo, sus golpes son picotazos de mosquito, nada que desborde a un tenista fuera de ritmo y fuera del top-500, y desde luego no le beneficia la variación de un solo saque por cabeza: cuando Sabalenka sirve, sirve condicionada. Y cuando resta, se ve superada: por mucho que Kyrgios reduzca la potencia del servicio, ni así le da la vida.

Al cierre, tenemos que darle la razón al amansado enfant terrible que en septiembre, cuando aún era un bocazas, inspiró el reto:

–Puedo ganar con facilidad a cualquier jugadora –dijo.

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