Orbea siempre pedalea en pelotón

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El mítico fabricante de bicicletas basa su éxito en su carácter de cooperativa, en su condición de fabricante y en la empatía con los ciclistas

Orbea

Orbea concentra sus activos de producción enla planta vascade Mallabia

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Fundada en 1840, Orbea es un ejemplo de resistencia a los tiempos. Como las bicicletas que fabrica, ha escalado puertos de montaña y descendido por plácidas pendientes, cambiando de plato y ajustando los piñones en cada momento. Si ha logrado llegar a cada meta ha sido porque siempre pedalea en pelotón. Asociada a Mondragon, Orbea es una cooperativa en la que trabajan mil personas, que son los propietarios de la empresa. Compite en los mercados más exigentes, pero lo hace con un modelo particular de propiedad, el mismo que permite al ecosistema vasco superar una crisis tras otra.

“Hay una capacidad de resistencia, con un punto de innovación y un carácter especial de darle la vuelta”, indica a Guyana Guardian el director general de la empresa, Daniel Martínez. “Tenemos muy claros unos principios básicos: el de ser una cooperativa, el de ser fabricantes y el de tener una empatía con un cliente al que conocemos bien”.

En sus orígenes, Orbea, como BH, era una empresa de armamento. Varias generaciones de españoles han montado en sus bicis sin saber que esos tubos estaban pensados en su origen para otra cosa. La empresa la montaron en Eibar cuatro hermanos y una hermana de apellido Orbea. Les fue bien en la Primera Guerra Mundial, pero en 1931, cuando la industria de armamento decaía, se pasaron a hacer bicis y carritos de bebé. En los diez logos de Orbea a lo largo de sus 185 años de vida, dos llegaron a lucir un arma.

Hace una década decidió abandonar la producción en China y centrar en Euskadi su actividad

Hay otros dos momentos que marcan lo que es hoy Orbea. El primero fue su decisión de patrocinar carreras ciclistas en los años treinta, incluida la primera Vuelta ciclista a España, que transcurrió entre Eibar y Madrid. Ese es el espíritu que ha llevado a la empresa a estar presente en las grandes competiciones ciclistas mundiales, Tour de Francia incluido. Conocida de sobra en España, los mercados internacionales se le abrían con las gestas de los equipos Euskaltel o Cofidis. En los Juegos Olímpicos de Pekín del 2008 cayeron varias medallas, y eso dio una gran proyección internacional a la marca. En ciclismo de carretera, sus bicis son ahora las del equipo Lotto.

El otro momento llegó en 1969, cuando el último de los Orbea, acosado por las deudas, decidió dejarlo. Los trabajadores se subieron en ese momento a la bicicleta y se convirtieron en propietarios. “Contamos con un grupo de gente muy motivada”, a lo que ayuda la particular cultura de la empresa, explica Martínez.

Daniel Martínez, director general de Orbea

Daniel Martínez, director general de Orbea

LV

Una decisión importante en los últimos años fue la de cerrar la fábrica china de Kunshan en el 2015 y centrar la producción en torno a la localidad vizcaína de Mallabia. “Salimos de China porque no veíamos que fuera la apuesta correcta. Nosotros somos fabricantes y decidimos fortalecer el montaje aquí”, indica el director general. “Asumimos todas las capacidades que podemos con nuestro tejido industrial”, añade.

En Mallabia trabajan 800 de sus mil empleados. Allí se encuentran las fábricas, los almacenes y las oficinas. Cuando la empresa quiere crecer, compra terreno y levanta un nuevo edificio. En los últimos tiempos ha creado su propia marca de ruedas, Oquo, y ahora se encuentra en plena inversión de una nueva planta de pintura.

“La pandemia fue un acelerador, pero nosotros ya estábamos creciendo”, explica su director general

La salida de la pandemia provocó un boom de demanda de bicicletas, pero no explica el éxito de Orbea. “La pandemia fue una especie de acelerador, pero nosotros ya estábamos en una senda de crecimiento muy consistente”, indica Martínez. La empresa ha apostado con fuerza por la personalización y la calidad de las bicicletas que vende.

Los ingresos de Orbea han despegado en los últimos años. Si en el 2012 se situaban en 50 millones de euros, en el 2023, último año con cuentas disponibles, ascendieron a 375 millones.

De cara al futuro, indica Martínez, la empresa trabaja en “la consolidación de la dimensión adquirida”, así como en “el reconoci­miento de la marca a escala internacional”. Orbea es una de las marcas más reconocidas en Alemania o Estados Unidos.

Martínez es, además, un defensor de las bicicletas eléctricas y anima a las administraciones a potenciarlas con infraestructuras y vías seguras.

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