Neus Dàvila, experta en relaciones tóxicas y narcisistas: “Tú convives con el villano, mientras el mundo ve al héroe”
Crecimiento personal
La especialista en autoestima analiza cómo operan las relaciones tóxicas y las dinámicas narcisistas, por qué resultan tan difíciles de identificar y qué claves permiten empezar a salir de ellas

Neus Dàvila, coach y terapeuta
Neus Dàvila acompaña desde hace años a personas que llegan a consulta con la autoestima dañada, una fuerte dependencia emocional y la sensación de haberse perdido dentro de una relación. Coach experta en autoestima y relaciones conscientes, analiza qué hay detrás de las llamadas relaciones tóxicas y de las dinámicas narcisistas, cómo operan estos vínculos y por qué la salida empieza siempre por recuperar el propio criterio.
Cuando hablamos de relación tóxica, ¿de qué hablamos realmente?
Hablamos de una dinámica que te apaga. No es una persona tóxica, sino un vínculo que altera tu equilibrio emocional y tu paz interior. Por eso no lo trato como un diagnóstico, sino como una forma de poner nombre a algo que necesita atención. Suelen aparecer señales claras como malestar, ansiedad, confusión, culpa o miedo a equivocarte, pérdida de autoestima, dependencia emocional e inseguridad. Y el punto clave es este, más allá de la etiqueta, lo que importa es reconocer cómo te está afectando a ti.
¿Por qué crees que el término tóxico genera tanta polémica?
Porque a veces se usa como si fuera un juicio moral sobre el otro. Y no va de demonizar a nadie. Yo lo utilizo porque ayuda a que muchas personas se reconozcan. Pero el trabajo real empieza cuando miras hacia dentro y te das cuenta de qué patrones se activan, qué heridas se abren y qué parte de ti se queda atrapada en una relación que te apaga más de lo que te nutre. Al final, una relación tóxica no empieza con dolor, empieza con confusión.
Y eso es un peligro...
Ese es el verdadero peligro. Si algo empezara con violencia evidente, sería más fácil reaccionar, darse cuenta y actuar. Pero en estas dinámicas el deterioro es progresivo. Y cuando te quieres dar cuenta, ya estás adaptándote, justificando, dudando de ti. La confusión te desorienta y te desconecta de tu criterio.

En redes se habla muchísimo de narcisistas. ¿Qué es, y qué no es, una persona narcisista?
Es fundamental entender que el narcisismo no entiende de géneros, entiende de personalidades. Y una persona narcisista no es alguien que se quiere mucho porque todos podemos ser egocéntricos a veces. Lo que define un perfil narcisista es un conjunto de rasgos que aparecen a la vez y de forma estable como la egolatría, la necesidad constante de admiración, la falta de empatía emocional, la dificultad para asumir responsabilidad y una obsesión permanente por proteger su imagen. No es un acto puntual, es un patrón de funcionamiento.
¿Dónde está la línea entre rasgos y trastorno?
Esa distinción hay que dejarla clara. Un trastorno narcisista de la personalidad es algo clínico y complejo de diagnosticar, y lo evalúa un profesional especializado. Aquí no hablamos de diagnósticos, sino de rasgos y de dinámicas relacionales. Es decir, de comportamientos y patrones que se repiten en la relación y que, aunque no constituyan un trastorno clínico, pueden generar un daño emocional muy profundo en la otra persona.
¿Qué suele pasar en la relación cuando hay un perfil narcisista?
Que no tolera la igualdad en el vínculo. Necesita sentirse por encima, tener la última palabra y asegurarse de que todo gira a su alrededor. No busca pareja, sino que lo que busca una fuente de validación. No busca amigos, busca admiradores. Y cuando alguien deja de ocupar ese rol, lo devalúa o lo descarta.
¿Qué dinámicas son más características en un vínculo narcisista?
Suelen seguir ciclos muy marcados. Primero llega la idealización: te muestran un personaje encantador, divertido, afín a tus gustos y valores. Te ponen en un pedestal, te leen muy rápido, y la conexión es tan intensa que parece irreal. Es lo que se conoce como love bombing o bombardeo de amor. Y aquí viene algo clave porque esa fase no es amor, es estrategia para enganchar emocionalmente.
Mientras tú te rompes por dentro, hacia fuera esa persona sostiene un personaje impecable
¿Y después qué ocurre?
Cuando ya estás dentro, aparece la devaluación. Al principio son comentarios pasivo-agresivos, dudas sembradas, pequeñas humillaciones. Luego aumenta y aparece desprecio, manipulación, mentiras, comparaciones y silencios que castigan. Es un goteo que erosiona tu autoestima día tras día. Y mientras tú te rompes por dentro, hacia fuera esa persona suele sostener un personaje impecable. Tú convives con el villano, y el mundo ve al héroe. Eso es muy desestabilizador.
¿Qué pasa cuando sienten que pierden el control?
Pueden volver a activar la seducción del inicio para recolocarte y entonces vuelven las “migajas”, la promesa, el acercamiento intenso. No es porque hayan cambiado, sino que es para recuperar su posición de poder.
¿Cuál es la diferencia principal entre una relación tóxica y una dinámica narcisista?
Todas las relaciones narcisistas son tóxicas, pero no todas las relaciones tóxicas contienen una persona narcisista. En una relación tóxica puede haber heridas, inseguridades o falta de herramientas por ambas partes. En cambio, en una dinámica narcisista existe un desequilibrio porque hay una persona que controla, manipula y desestabiliza, mientras que la otra persona se adapta constantemente, sostiene la relación y asume la responsabilidad de que funcione.
¿Y qué tienen en común?
La pérdida progresiva de la seguridad interna. Empiezas a dudar de tu criterio, de tus percepciones, de tu valor. El vínculo deja de ser un lugar de paz y se convierte en un espacio de tensión, ansiedad, miedo y dependencia. El sistema nervioso entra en hiperalerta y luego aparece agotamiento. Y acabas normalizando un malestar que, antes, jamás habrías aceptado.
Dices que el abuso emocional es el corazón de estas relaciones. ¿Por qué cuesta tanto identificarlo?
Porque no siempre hay golpes ni gritos evidentes. Hay manipulación psicológica, control encubierto, chantaje emocional, culpa inducida, silencios estratégicos y esa sensación constante de caminar sobre cáscaras de huevo. Está diseñado para desorientarte y llega un punto en el que dudas de lo que ves, de lo que sientes y de quién eres. No rompe desde la violencia visible, rompe desde una desorientación interna constante.
¿Qué efectos ves en consulta en personas que han vivido esto?
Es duro porque afecta tanto a nivel psicológico como fisiológico. Aparecen ansiedad, culpa, miedo, insomnio, bloqueo emocional, disociación, fatiga extrema y somatización física. La persona pierde la brújula interna y ya no distingue entre lo que quiere y lo que teme, entre su verdad y lo que cree que debería sentir.
Un perfil narcisista no busca personas débiles, busca personas con luz
Hay personas que consideran que si les ocurre algo así es porque son débiles. ¿Qué respondes a eso?
Que es falso y, además, injusto. Un perfil narcisista no elige a cualquiera. A menudo busca personas fuertes, empáticas, brillantes, independientes y con mucha capacidad de entrega. Personas con luz. No porque quieran cuidarlas, sino porque esa luz es lo que necesitan absorber. Por eso yo hablo más de supervivientes que de víctimas en el sentido clásico, personas que han sostenido demasiado y han renunciado a su bienestar intentando que, esta vez, el vínculo funcione.
¿Se puede salir de ahí?
Sí, se puede. Pero requiere entender que lo que se vive ahí dentro muchas veces no es amor, es adicción. El refuerzo intermitente, como son las migajas de afecto mezcladas con castigos, silencios y manipulación, actúa como una droga emocional. Cuando dejas la relación, aparece abstinencia y esa necesidad de contacto, idealización, miedo al vacío, sensación de que no encontrarás nada igual. Eso no demuestra amor, demuestra que tu sistema está desprogramándose.
¿Por qué culpar al otro es tan habitual en este tipo de relaciones?
Porque te deja el poder fuera. Señalar lo que te hicieron es legítimo, pero quedarte ahí te ata. Una persona narcisista no va a cambiar porque tú lo entiendas mejor. La salida empieza cuando te preguntas qué te mostró esto sobre tus límites, tus heridas, tus necesidades, tu forma de amar. No desde la culpa, sino desde la conciencia.
¿Y cómo se sale de allí?
Fundamental cortar el contacto emocional. No es solo dejar de escribir, es dejar de sostener la fantasía de que el otro cambiará y romper el vínculo traumático que te mantiene enganchada. También se debe reconstruir el sistema interno como la autoestima, las creencias, la regulación del sistema nervioso y el criterio propio. Es fundamental recuperar claridad. Y, sobre todo, reeducar tu forma de vincularte. Sanar no es solo salir, sino que es aprender a relacionarte desde un lugar seguro y consciente para no repetir el mismo patrón.
¿En qué estado llegan las personas que acuden a ti tras vivir una relación de este tipo?
Estas personas cuentan con mucha dependencia emocional aunque sepan que les hace daño, autoestima dañada y sensación de haber perdido el control de su vida. Mi acompañamiento busca que recuperen fuerza, claridad y seguridad interna. Trabajo con un enfoque integrador que une comprensión psicológica, regulación del sistema nervioso y un trabajo emocional para que vuelvan a confiar en su criterio y en ellos mismos.
También has creado un programa online, Autoestima Vital. ¿Para quién es?
Va enfocado a personas que sienten que se han desconectado de quiénes son, de lo que quieren o de lo que merecen. Es una guía práctica para reconstruir autoestima, trabajar dependencia emocional y recuperar la capacidad de elegir desde un lugar sano. Está planteado como un proceso real: un viaje hacia dentro —diálogo interno, heridas, creencias— y un viaje hacia fuera —límites, relaciones, resiliencia y autocuidado—.
Y a nivel social, ¿qué crees que nos falta?
Educación emocional. Todavía hay mucho desconocimiento sobre abuso psicológico, dinámicas narcisistas y su impacto en la identidad. Si conseguimos que más personas entiendan qué les pasa y sepan cómo salir, avanzamos como sociedad.
Si una persona está leyendo esto y se siente identificada, ¿qué te gustaría decirle?
Que no está sola, y que no es tonta por seguir ahí o por sentir abstinencia cuando intenta salir. La confusión forma parte del mecanismo y pedir ayuda no es debilidad, es el primer acto de liderazgo interno.

