Emma Vilarasau: “Nunca lo he dicho, pero me peso cada día, durante años me he matado de hambre”
Pla seqüència
La actriz catalana ha repasado su carrera en una nueva entrega de 'Pla Seqüència', el programa sin cortes de Jordi Basté en La 2 Cat

Emma Vilarasau

Emma Vilarasau es una de las grandes damas del teatro y el audiovisual catalán. Con casi cuatro décadas de trayectoria, ha dejado huella en escenarios y pantallas con personajes memorables, desde el teatro más exigente hasta la televisión y el cine, con títulos como Els sense nom, Ventdelplà, Nissaga de poder o, más recientemente, La casa en flames. Una carrera sólida, respetada y popular que ayer se situó en el centro de Pla seqüència, el programa de La 2 Cat conducido por Jordi Basté.
El formato es tan sencillo como exigente: una entrevista grabada en un único plano secuencia, sin cortes, mientras Basté acompaña al invitado en un recorrido marcado por una conversación íntima y profunda que repasa todo tipo de temas. En el caso de Vilarasau, el paseo transcurre por Sant Cugat del Vallès, la ciudad donde creció y donde hoy existe incluso un auditorio que lleva su nombre. Un viaje físico y emocional que permite repasar vida, carrera y heridas todavía abiertas.

Una confesión íntima sin filtros
Uno de los momentos más impactantes del programa llega cuando la actriz habla de su relación con su cuerpo, un conflicto que la ha acompañado toda la vida. Vilarasau reconoce que aún hoy convive con complejos y lo verbaliza con una sinceridad poco habitual: “Nunca lo he dicho, pero me peso cada día”. Explica que durante años se ha sentido atrapada en la idea de ser una “mujer gorda” y que, de joven, incluso se hizo hippie para poder esconder su cuerpo.
Con 66 años, admite que la presión no ha desaparecido y que todavía siente la exigencia de “estar estupenda a los 70”, una reflexión que conecta con el peso que la imagen sigue teniendo para las mujeres en la profesión.
Nunca lo he dicho, pero me peso cada día
El teatro como refugio vital
Si hay un hilo conductor en el relato de Vilarasau es el teatro como salvación. “Apuntarme a teatro me salvaba de una adolescencia muy difícil”, confiesa. Los inicios en el Teatre de la Unió de Sant Cugat fueron clave para encontrar un espacio de libertad e identidad. Más tarde llegarían los estudios en el Institut del Teatre y el debut en el Teatre Lliure con Món, dimoni i carn, bajo la dirección de Carme Portaceli, la primera persona que le dio confianza profesional.
A pesar del éxito en el cine y la televisión, Vilarasau no oculta que es sobre el escenario donde siempre se ha sentido más cómoda, más protegida y más ella misma.

Apuntarme a teatro me salvaba de una adolescencia muy difícil
Edad, oficio y futuro
Durante la entrevista también reflexiona sobre el edadismo en el sector audiovisual. “No se entiende que los hombres y las mujeres de mi edad tienen muchas cosas que decir”, lamenta. Celebra, eso sí, estar preparando un papel en el que no interpreta ni a una madre ni a una abuela, sino a una profesional, un rol que le permite escapar de los clichés.
Lejos de retirarse, Emma Vilarasau asegura que tiene trabajo hasta, como mínimo, 2029. Y, pese a ser ya una referencia indiscutible, confiesa que por dentro aún se siente joven y que le queda “mucho para ser una de las grandes”.