Javier Cámara, actor, con 59 años: “Yo tenía mucho amor dentro, pero lo que encontraba era sexo”
'El sentido de la birra'
El intérprete riojano admitió las dificultades que enfrentó para establecer una relación saludable en su juventud.
Javier Cámara, intérprete de 59 años de edad, en relación con su etapa vital presente: “Si viviéramos más de cara, no tan de espaldas a la muerte, seríamos más felices”

Javier Cámara
Javier Cámara destaca como una de las figuras más emblemáticas dentro de la cinematografía y la televisión de España. Durante el último tiempo, el oriundo de Albelda de Iregua ha exhibido su versatilidad artística, resaltando su talento humorístico al interpretar a Paco en 7 vidas. Rapa, Narcos, The Young Pope y The New Pope, Vota/Vamos/Venga Juan o Yakarta figuran entre las producciones televisivas donde ha intervenido. No obstante, la suerte no le ha acompañado en todo momento, particularmente en lo que respecta a los asuntos sentimentales.
El actor riojano ofreció esta semana una entrevista en El sentido de la birra, podcast conducido por Ricardo Moya, donde abordó lo que la gente más recuerda de su trayectoria cinematográfica, la melancolía en la vejez y su juventud. En especial, mencionó las incertidumbres y dificultades que enfrentó al establecer vínculos y buscar el amor. Cámara admitió que llegó a cuestionarse la posibilidad de que los hombres pudieran amarse mutuamente, un dilema agravado por la época en que creció, donde la homosexualidad era reprimida sin piedad.
“Yo creía que sabía amar. Yo tenía mucho amor dentro, pero lo que encontraba era sexo. O sea, el sexo más fácil, más rápido, más urgente, más oculto, ¿no? Eso era lo que pensaba. Todo el alrededor que oliera homosexual era pecado y era un insulto. No quiero estar señalado porque me van a pegar, hostia. Me van a insultar, me van a hacer algo. Yo sentía que tenía una capacidad de amar, pero no sabía si... Si entre los hombres nos podíamos amar”, reconocía, ante la sorpresa de Moya. Asimismo, distinguió algunos detalles de las relaciones a su edad.
“Yo veía a mis amigos absolutamente enamorados y decía, ‘yo también me puedo enamorar, pero claro, no sé si voy a encontrar un hombre que se enamore de mí’. Era una cosa muy curiosa. Claro, también tenía 16, 17. Tuve muchos escarceos con chicas, pero yo sabía que a mí lo que me gustaban eran los chicos. Pero claro, con los chicos las relaciones que podía haber tenido eran más sexuales, más de deseo, no tanto de decir, oye, me apetece estar contigo más tiempo, o vámonos a cenar, o quedamos para ir al cine. Eso no existió en mi tiempo hasta que llegué a Madrid”, admitió.
Recuerdos selectivos
Desde una perspectiva actoral, Cámara comprendía perfectamente que los espectadores eran los responsables de forjar su trayectoria profesional: “La gente se acuerda de lo bueno. La gente se acuerda de lo que le ha emocionado y se olvida bastante de lo que no le ha gustado. A mí me ha hecho una criba la gente, me ha hecho el currículum: ‘Cómo me gustó aquello, cómo me gustó esto, no sé qué…’. Y digo, hostia, entre esa y esa había tres películas que no me las nombran, no se acuerdan, no les marcó y eran películas esforzadas, con guiones decentes”.
“Quiero decir que en una época en la que igual tú no podías decidir tanto, pero bueno que no he tenido mala suerte yo, que he hecho cosas la gente no las nombra. La gente decide lo que quiere. Entonces, cuando apareció Torrente o cuando apareció 7 vidas, la gente se queda con eso. Y Torrente puede ser todo lo criticable, pero la gente se queda, la gente se la guarda. La gente te va haciendo el currículum. Ya no sé lo que he hecho, me acuerdo de lo que dice la gente”, admitía.

