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Javier Cámara recuerda el entretenido caos de '7 vidas

'El sentido de la birra'

Javier Cámara en un podcast

Javier Cámara en un podcast

Youtube/ 'Mi vida en películas'

Javier Cámara es uno de los rostros más emblemáticos del cine y la televisión españolas. Durante los últimos años, el natural de Albelda de Iregua ha demostrado su versatilidad, especialmente su talento cómico para interpretar a Paco en 7 vidas. Rapa, Narcos, The Young Pope y The New Pope, Vota/Vamos/Venga Juan o Yakarta son algunas de las series en las que ha participado en la pequeña pantalla. Sin embargo, fue la serie que dio origen a Aída donde se consolidó a nivel nacional.

El actor riojano brindó estos días una charla en El sentido de la birra, el podcast de Ricardo Moya, tratando temas de su trayectoria y de su entorno íntimo. Sobre el primer punto, resaltó el poder de la audiencia para forjarte un historial basado en sus preferencias, más allá de los intentos externos por conseguir que una cinta triunfe. Con todo, Cámara conserva una excelente imagen de 7 vidas, confesando que las jornadas de grabación le daban la oportunidad de liberarse.

“De esa época me llevo la locura de estar de broma todo el rato. Era contraproducente, porque había actores que venían y se molestaban un poco porque el clima no era de trabajo, el clima era de estar haciendo un programa de variedades. Gonzalo de Castro es quizá la persona más divertida de este planeta, no ya de este país, de este planeta. Entonces, Gonzalo es desternillante. Bueno, Guillermo Toledo también estuvo, estaba espectacular”, admitía, subrayando la función de la audiencia en este cometido.

“Era la risa constante. Entonces, claro, éramos unos imbéciles, pasándolo muy bien, divirtiéndonos mucho con público en directo que te reía las gracias. No podía haber mejor escenario, teatro y televisión. Y después, Amparo Baró, que, por ejemplo, fue escuela para nosotros”, expresaba. Sin embargo, no todo fueron alegrías en su vida. Durante su adolescencia, Cámara reconoció que llegó a tener dudas, cuestiones sobre la capacidad de los hombres de quererse entre ellos. Una dificultad agraviada por la época en la que creció, en la que se perseguía la homosexualidad sin concesión alguna.

Años difíciles

“Yo creía que sabía amar. Yo tenía mucho amor dentro, pero lo que encontraba era sexo. O sea, el sexo más fácil, más rápido, más urgente, más oculto, ¿no? Eso era lo que pensaba. Todo el alrededor que oliera homosexual era pecado y era un insulto. No quiero estar señalado porque me van a pegar, hostia. Me van a insultar, me van a hacer algo. Yo sentía que tenía una capacidad de amar, pero no sabía si... Si entre los hombres nos podíamos amar”, admitía, ante el asombro de Moya. De igual modo, señaló ciertas particularidades de los vínculos en su etapa vital.

“Yo veía a mis amigos absolutamente enamorados y decía, ‘yo también me puedo enamorar, pero claro, no sé si voy a encontrar un hombre que se enamore de mí’. Era una cosa muy curiosa. Claro, también tenía 16, 17. Tuve muchos escarceos con chicas, pero yo sabía que a mí lo que me gustaban eran los chicos. Pero claro, con los chicos las relaciones que podía haber tenido eran más sexuales, más de deseo, no tanto de decir, oye, me apetece estar contigo más tiempo, o vámonos a cenar, o quedamos para ir al cine. Eso no existió en mi tiempo hasta que llegué a Madrid”, admitió.