Donald Trump no se cansa de proclamar acuerdos de paz “históricos”. El presidente estadounidense publicita con ahínco cada una de sus mediaciones, en su desesperada carrera por hacerse con el Nobel que posee Barack Obama. Pero un análisis detallado de los seis conflictos que el magnate ha dado por resueltos este año invita al escepticismo.
Varias de las guerras supuestamente finalizadas por republicano siguen muy vivas, y algunos pactos que se vendían como muy sólidos se enfrentan a un futuro incierto. Todo parece efímero en el mundo de Trump. Repasamos a continuación el estado de cada una de estas disputas.
India-Pakistán
Calma tensa tras una mediación en duda
A inicios de mayo, India bombardeó Pakistán como represalia a un ataque terrorista en Cachemira. Empezaba así una peligrosa escalada entre dos países que poseen armas nucleares y un largo historial de rivalidad, que se remonta a la era colonial. Trump anunció un alto el fuego tras casi una semana de combates, aunque el Gobierno indio negó que el presidente estadounidense hubiera mediado en el conflicto. Desde entonces, la situación parece haberse calmado, aunque en cualquier momento pueden volver las hostilidades: el mes pasado, unas explosiones en Nueva Delhi e Islamabad pusieron de nuevo en vilo a la región.
Irán-Israel
La amenaza nuclear sigue presente
Coincidiendo con su campaña militar en Gaza, Israel lanzó el 13 de junio una ofensiva aérea contra Irán con el objetivo de destruir su programa nuclear. Teherán respondió a los ataques, y el Gobierno de Beniamin Netanyahu acabó arrastrando a EE.UU. A la contienda. El día 24, después de que aviones estadounidenses bombardearan instalaciones iraníes, Trump anunció un “alto el fuego total”. En los últimos meses no se han registrado incidentes reseñables, aunque reina la incertidumbre, ya que Irán conserva la capacidad para construir armas atómicas e Israel ha sugerido que podría atacar de nuevo para erradicar cualquier amenaza a su seguridad.
Armenia-Azerbaiyán
Pacto sin vinculación jurídica
El 8 de agosto, Armenia y Azerbaiyán firmaron en Washington una declaración conjunta para poner fin a casi cuatro décadas de combates por el control del enclave de Nagorno-Karabaj. Esta declaración no es un tratado formal, así que no es vinculante, y hay voces críticas que cuestionan su implementación. Pero lo cierto es que se ha abierto una ventana para la paz. Y también para el negocio: en el marco de este pacto, Trump consiguió derechos exclusivos para EE.UU. Sobre el desarrollo de un corredor en territorio armenio que, entre otras cosas, permitirá el tránsito desde Europa hasta Asia Central sin tener que pasar por Rusia o Irán.
República Democrática del Congo-Ruanda
La guerra que nunca terminó
El conflicto entre la República Democrática del Congo y Ruanda tiene raíces en la década de los noventa, y se reactivó con fuerza a inicios de este año, con la ofensiva relámpago del grupo rebelde M23 –apoyado por Kigali– en el este congoleño. El 27 de junio se firmó un acuerdo de paz en Washington que no llegó a implementarse, y que Trump ratificó el 4 de diciembre. Pero ese documento es papel mojado. Los combates no se han detenido en ningún momento, y el M23 sigue avanzando en una región de gran interés para EE.UU.: el Congo es rico en minerales como el coltán, elemento clave para la industria electrónica.
Israel-Hamas
Más bombardeos a pesar de la tregua
El ataque de Israel a Qatar, aliado clave de EE.UU. En Oriente Medio, precipitó la decisión de Trump de poner fin a la guerra de Gaza, una de sus promesas electorales. El magnate anunció a finales de septiembre un plan de veinte puntos para resolver el conflicto, y el 10 de octubre entró en vigor la primera fase, acordada por Israel y Hamas, que contemplaba un alto el fuego y la liberación de todos los rehenes. Sin embargo, pese a la tregua, los bombardeos israelíes sobre Gaza han continuado, y hoy el futuro de la franja no está claro: Hamas se resiste al desarme e Israel no parece dispuesto a retirar sus tropas, lo que dificulta avanzar hacia la segunda fase del plan.
Tailandia-Camboya
Nueva escalada difícil de reconducir
Tailandia y Camboya hace décadas que se enfrentan por su frontera común, trazada por Francia en la época colonial. El conflicto se reactivó en julio, con el peor brote de hostilidades en una década. Trump atajó esa escalada enseguida con el anuncio de un alto el fuego, y en octubre forzó a los dos países a firmar un “acuerdo histórico” de paz. Ese pacto saltó por los aires el pasado lunes, con nuevos ataques cruzados de gran intensidad. El presidente estadounidense ha dicho que está dispuesto a intervenir para salvar su acuerdo, aunque ambos bandos están tan distanciados que se hace difícil pensar en una tregua duradera.

