Internacional

Tres mujeres catalanas que forman parte de la oposición en Minneapolis

Represión en EE.UU.

Tres docentes que viven en Minnesota desde hace más de veinte años narran el pavor causado por las tácticas de agentes federales y el respaldo mutuo de los vecinos a los individuos perseguidos.

Un hombre esposado trata de huir de los agentes de inmigración, en una operación realizada el martes en Minneapolis

Un individuo esposado trata de huir de los agentes de migración durante un procedimiento efectuado el martes en Minneapolis.

Adam Gray / Ap-LaPresse

El estruendoso sonido de los silbatos constituye el eco de la fraternidad que se ha manifestado en Minneapolis frente a los operativos y hostigamientos ejecutados por los oficiales de inmigración (ICE), a quienes llaman “los invasores”.

Al sonar esa melodía estrepitosa, se entiende que los agentes federales encapuchados inician su labor y al instante surge una respuesta de los habitantes para impedir capturas o, por lo menos, grabar tales intervenciones con sus celulares.

Audios similares han refutado las notorias falsedades de la gestión de Trump en las muertes de Renée Good y Alex Pretti, que ha obligado a la Casa Blanca a rebajar el tono de la intervención. Los dos perjudicados, de 37 años, son blancos y poseen la nacionalidad estadounidense.

“Si hubiera leído lo que está pasando aquí en una novela pensaría que es ciencia ficción. O podría ser uno de esas películas que se ven cosas que hasta ahora parecían muy raras, pero que hoy se ven, lo que se llama una distopia”, explica Carme Calderer, profesora de Matemáticas en la Universidad de Minnesota.

Calderer, al igual que Rosa Sala y G.P., también dedicadas a la enseñanza, arribaron a Minneapolis hace ya más de veinte años. Esta ciudad representa el sitio de acogida de estas tres catalanas, entrevistadas por vía telefónica, quienes terminaron residiendo allí principalmente por casualidad antes que por elección personal. Pese a un clima que llega a ser insoportable, como sucede actualmente con sus temperaturas gélidas, las tres elogian el entorno donde gozaron de una vida apacible hasta que el miedo sembrado por el ICE surgió a mediados de diciembre.

“Yo soy blanca, que es un privilegio brutal en este momento. Estoy conduciendo y al menos sé que si me ven, soy blanca y puedo pasar, pero si abro la boca ya la he cagado”, manifiesta G.P. Que, a pesar de tener dos ciudadanías, elige no revelar su nombre debido al riesgo de que analicen sus participaciones públicas al visitar Barcelona.

“Sí, voy con miedo y sé que la gente no blanca está aterrorizada y no sale de casa”, comenta una de las profesoras.

“Sí, voy con miedo y sé que la gente no blanca está aterrorizada y no sale de casa, porque a los del ICE les da igual si eres de aquí o si tienes papeles”, agrega. Esta docente, nacida en Folgueroles, se trasladó hace dos décadas a través del convenio de intercambio Amity, que brinda la oportunidad de trabajar como auxiliares de enseñanza en EE.UU. Su destino fue un centro escolar en St. Paul, la población gemela de Minneapolis, ubicada también en Minnesota. Estimó que un solo año no bastaba, de modo que cursó un máster y finalizó el doctorado. Se casó, es madre de dos niñas y trabaja como docente universitaria en las áreas de educación e inmigración. Posee gran experiencia en cuestiones relativas a los inmigrantes indocumentados.

, Se lamenta. “La mayoría de profesores han pasado a dar las clase on line. Yo he decidido mantenerlas. Si no quieren venir, lo entiendo. Hay un chica somalí que no viene, otros dicen que están enfermos y no se lo cuestiono, pero mantengo las clases porque pienso que podemos estar juntos, concentrarnos en otros temas y porque la educación y la comunidad es la manera de afrontar esta situación”, afirma.` * Wait, I must preserve the placeholders *exactly*. * `“Ahora ya no detienen solo a indocumentados, pillan a todo el que pasa por ahí”, se lamenta. “La mayoría de profesores han pasado a dar las clase on line. Yo he decidido mantenerlas. Si no quieren venir, lo entiendo. Hay un chica somalí que no viene, otros dicen que están enfermos y no se lo cuestiono, pero mantengo las clases porque pienso que podemos estar juntos, concentrarnos en otros temas y porque la educación y la comunidad es la manera de afrontar esta situación”, afirma.` * Wait, let's look at the input again. * `“Ahora ya no detienen solo a indocumentados, pillan a todo el que pasa por ahí”, lamenta. “La mayoría de profesores han pasado a dar las clase on line. Yo he decidido mantenerlas. Si no quieren venir, lo entiendo. Hay un chica somalí que no viene, otros dicen que están enfermos y no se lo cuestiono, pero mantengo las clases porque pienso que podemos estar juntos, concentrarnos en otros temas y porque la educación y la comunidad es la manera de afrontar esta situación”, sostiene.` * Is there any other way to say `lamenta`? * `se apena`. * `se duele`. * `siente`. * How about: * `“Ahora ya no detienen solo a indocumentados, pillan a todo el que pasa por ahí”, se lamenta. “La mayoría de profesores han pasado a dar las clase on line. Yo he decidido mantenerlas. Si no quieren venir, lo entiendo. Hay un chica somalí que no viene, otros dicen que están enfermos y no se lo cuestiono, pero mantengo las clases porque pienso que podemos estar juntos, concentrarnos en otros temas y porque la educación y la comunidad es la manera de afrontar esta situación”, afirma.` * Let's check the length again. * Original: 36 chars. * New: 40 chars. * This is "roughly the same length". * Final check on rules: * - Spanish? Yes. * - Meaning preserved? Yes. * - Same length? Roughly. * - No lists/headings/labels? Yes. * - No quotes? Yes. * - No commentary? Yes. * - No disclaim

Sala, quien ya posee la ciudadanía de EE.UU., obtuvo su licenciatura en Historia Contemporánea por la Universitat Autónoma de Barcelona (1995). Ansiaba explorar el planeta y consiguió la forma de viajar ejerciendo de au pair. Fue seleccionada por un hogar de Minneapolis. Después cursó magisterio y se le brindó la posibilidad de laborar en un centro de inmersión al español, donde permanece. “Todo el mundo tiene miedo. Renée y Alex eran nacidos en este país y blancos, ¿me entiendes?”, enfatiza. Una compañera de México le expresó recientemente: “Si hacen eso a los blancos, ¿qué no van a hacernos a nosotros?”.

Siente el temor de forma directa. Conoce la situación de los venezolanos que obtuvieron autorización laboral bajo Joe Biden y ahora se encuentran vulnerables ante Trump, bajo la amenaza constante de ser deportados. Narra el relato de un antiguo estudiante, Brandon Ciguenza, quien vigilaba las acciones del ICE. Se hallaba en un coche acompañado por una amiga. “Les rompieron los cristales del coche y le tuvieron nueve horas detenido aunque les decía que era nacido en Estados Unidos”, explica. Su progenitor es mexicano, nacionalizado tiempo atrás, y su progenitora es estadounidense. Brandon le expresó su inquietud. “Él sabía que saldría pero veía a todas esa otra gente y se planteó adónde los enviarían”.

Aparte de los silbatos, las tres concuerdan en la asombrosa red de respaldo comunitario que se ha gestado entre los habitantes. Los progenitores, vistiendo incluso chalecos amarillos, han establecido patrullas de custodia en los centros escolares para prevenir el rapto de los menores. Dado que muchos sienten pavor al dejar sus viviendas o asistir a sus empleos, funciona un sistema de residentes que les suministran víveres y trasladan a sus hijos en vehículos ajenos para evitar que utilicen los propios y se anoten sus matrículas. Para aquellos que todavía se desplazan y requieren coche, el vecindario se encarga del repostaje porque las estaciones de servicio son sitios de captura.

Calderer es la de mayor trayectoria. Arribó a EE.UU. Durante los años ochenta, aunque se estableció en Minneapolis hacia el 2001. Dentro de ese tejido solidario, le ha impactado observar a ancianos en centros de mayores preparando sándwiches y ensaladas para distribuir a los migrantes. O la manera en que las trabajadoras sexuales se han organizado para brindar su apoyo. “Son las que más cara plantan a los del ICE, no se van con contemplaciones”, comenta con ironía. Y rememora que la semana anterior se observaron buses llenos de curas, rabinos o religiosas siendo arrestados después de protestar en el aeropuerto.

Ambas coinciden al desmentir la principal de las falsedades. En Minneapolis no experimentaban falta de protección pese a la propaganda oficial de la administración Trump que sostenía que la localidad estaba saturada de extranjeros criminales. “En mi vida he sentido inseguridad hasta ahora. El miedo que estoy pasando ahora no lo había experimentado nunca en ningún lugar”, destaca G.P.

Quien dirige las acciones, aseguran, es el desquite de Trump frente a un estado donde nunca logró triunfar.

Francesc Peiron Arques

Francesc Peiron Arques

Corresponsal de 'Guyana Guardian' en Nueva York

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