Cómo detectar textos basura
Antaño cogías el tren y dormitabas viendo el paisaje con estímulos mínimos hasta que llegabas y experimentabas el subidón de ver tu pueblo, tus amigos, tu familia... Hoy viajas mirando el móvil con subidones continuos. Y llegar y verlos no surte el mismo efecto. El móvil siempre nos brinda contenidos digitales: ¿cómo distinguir los que son mera trampa dopamínica? Long aconseja desconfiar de algunos titulares: “Lo que nadie sabe y te cambiará la vida...”; “Lo que no sabías sobre...”; “Alucinarás cuando sepas que...”; “5 o 7 cosas que puedes hacer para...”; “Famoso dice que...”; “Famoso revela el secreto para...”; “Descubre por qué sufres esta mala experiencia X...”; “No te vas a creer lo que está a punto de pasar con tus (ahorros, trabajo...)”... Son titulares-fórmula de los ultraprocesados dopamínicos de las redes que conviene evitar.
¿Por qué estudia la dopamina?
Porque es el neurotransmisor de futuro. Es especial porque no te proporciona una experiencia sensorial al momento, como otros, sino que te la anticipa...
¿Anticipa la gratificación?
Anticipa la posibilidad de satisfacción sensorial en el futuro. Por eso es nuestro motor de progreso, de oportunidad, creatividad, seguridad o peligro; de adicción..., de adaptación a lo que sucederá.
¿Todo el cerebro no es una máquina de adaptación a los desafíos del medio?
Y la dopamina es esencial para lograrla.
¿Por qué de repente se ha transformado en una fuente de frustración y codicia?
Porque el mundo ha cambiado mucho más rápido que nuestro cerebro. Una función de la dopamina, por ejemplo, es darnos un sistema de aviso temprano tanto del peligro como de la oportunidad...
¿Y ya no lo necesitamos?
Era muy útil cuando el ruido tras la roca en la cueva en la que vivíamos podía ser un tigre, pero hoy nos da un subidón igual con cualquier ruido, pero en vez de tigre es el vecino que va a sacar la basura...
¿Hay hoy otros subidones dañinos?
Ubicuos y constantes hasta desquiciarnos. La dopamina en nuestro cerebro aún actúa como hace 100.000 años, pero hoy cientos de estímulos la disparan para captar nuestra atención y vendernos cualquier cosa hasta generarnos un estrés a veces insoportable.
¿La tecnología cambia la bioevolución?
Antaño buscabas sorpresa, ilusión, excitación, emociones...Hoy miras el móvil.
¿Buscamos en él disparar la dopamina?
Y el móvil en nuestras manos: es un casino o videojuego con o sin dinero; una puerta al amor –con las aplicaciones de pareja–, otra a la búsqueda de recursos (negocios, LinkedIn, la bolsa, la banca...). Todo cuanto anticipaba la dopamina está disponible.
¿Usted se autorrecetó una dieta?
Al estudiar la dopamina, como científico me asusté, y aún más al observar sus efectos en mi propio cerebro. Como sabe, soy, además, divulgador y comunicador...
Influyente: gracias por su tiempo.
Inicié una dieta pública de móvil un año.
¿Peor el remedio que la enfermedad?
Al contrario, me di cuenta de que la inmensa parte de mi tiempo en el móvil era innecesario. En él solo buscaba atención.
¿En las redes sociales confundimos la atención con el cariño?
Solo cultivaba mi ego olvidando la virtud socrática del diálogo y la escucha atenta.
¿Perdió el control de su dopamina?
Como miles de adictos al móvil y a las redes. La dopamina nos hace llamar la atención, porque anticipa que con ella tendremos cariño, aunque después no llegue. Da igual: buscaremos más dopamina, y más y más atención. Más me gusta...
¿Tiene remedio la adicción a las redes?
Solo se puede paliar a escala individual, porque esa manipulación perversa de los estímulos de la dopamina para enriquecer a unos pocos es como la adicción a los ultraprocesados: no puedes dejar de comer para no comerlos. También necesitamos dopamina para seguir viviendo.
¿Alguna medicina, droga, remedio...?
Me temo que a muchos niños les recetan drogas para mejorar su capacidad de concentración que hubieran sido innecesarias si les hubiéramos privado del móvil a tiempo para que aprendieran a gestionar su dopamina.
¿Qué hacer?
Yo creo en la filosofía clásica: proveer a nuestros hijos de educación, gratificar el esfuerzo, entrenar la capacidad de escucha atenta, de concentración hasta la madurez... Es mejor que cualquier fármaco.
¿Una buena formación basta para combatir la adicción a TikTok?
Debemos enseñar a nuestros hijos a fortalecer su voluntad. Es más efectivo que cualquier droga para regular la dopamina y me opongo como científico a que busquemos soluciones de laboratorio.
¿Cómo sé que sufro dopaminitis?
Puede estarse hora en redes sociales, pero ¿han hecho que deje de atender a sus amigos, familia o trabajo? ¿Juega usted de forma compulsiva; busca sexo o parejas o chismes en el móvil hasta el punto de que no disfruta de las que sí tiene en realidad?
¿Y si veo que tengo un problema?
Si se da cuenta de que esa conducta compulsiva degrada su vida real, la presencial, la que se vive sin pantallas..., entrene su voluntad. Tome conciencia de que tiene un problema y afróntelo.
¿Algún consejo para lograrlo?
Largo plazo. Imponga sus objetivos a largo plazo (que los decide la razón y realiza la voluntad) sobre sus impulsos para la gratificación a corto plazo que la dopamina nos impulsa a buscar.
