Barcelona mejora la calidad del aire, pero aún está lejos de las recomendaciones de la OMS
Medio ambiente
La ciudad registra por tercer año consecutivo un nuevo récord en bajas emisiones

Carteles de zona de bajas emisiones, en la entrada de la avenida Diagonal
Es un clásico de estas fechas la difusión de los registros de la calidad del aire. En este sentido, la noticia positiva que deja el 2025 es que Barcelona cierra el año con los niveles de contaminación atmosférica más bajos desde que existen registros en la red de estaciones de medición. Por tercer año consecutivo, la capital catalana cumplió los límites legales que marca la Unión Europea (UE) y mejoró sus propios registros, después de que el 2024 ya hubiera supuesto un máximo histórico en términos de reducción de contaminantes. La noticia negativa es que, a pesar de esta alegría más bien institucional, la ciudad todavía no alcanza los nuevos parámetros europeos que entrarán en vigor el 2030, y dista aún bastante de las recomendaciones establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El límite actual fijado por la UE es de 40 microgramos de dióxido de nitrogeno (NO₂) por metro cúbico, aunque a partir del 2030 no se podrá superar la veintena, mientras que la OMS recomienda que nunca se supere la decena. Así las cosas, la teniente de alcalde de Urbanismo, la socialista Laia Bonet, acompañada de la concejala de Salut, Marta Villanueva, presumía este lunes de unas cifras recopiladas por la Xarxa de Vigilància i Previsió de la Contaminació Atmosfèrica que aseguran que los niveles de NO₂ bajaron el pasado año entre un 4 y un 12% en comparación con el 2024.
En la estación de tráfico del Eixample, quizás una de las más representativas del centro urbano, la media anual pasó de 33 microgramos de NO₂ por metro cúbico en el 2024 a 29 en el 2025. Más de uno relacionará de inmediato estas cifras con las restricciones de movilidad en la calle Urgell por las obras de la L8, si bien la edil sostiene que estos trabajos no comprometen la validez de los datos, ya que la reducción del tráfico no ha sido en verdad “tan importante”. Además, Bonet argumenta que, si bien es cierto que en el tramo Urgell-Diputació el tráfico se ha reducido un 16%, no es menos verdad que en enclaves tan cercanos como Aribau-Aragó se ha producido un aumento del 12%. Paralelamente, en Gràcia-Sant Gervasi, la concentración descendió de 27 a 25 microgramos; en Poblenou, de 23 a 22; en la Vall d’Hebron, de 20 a 19... En definitiva, se trata de un escenario que todavía no alcanza el futuro objetivo de la normativa europea, aunque en el Consistorio se muestran muy optimistas al “consolidar una clara tendencia a la baja”.
La capital catalana se acerca poco a poco a los objetivos de la Unión Europea previstos para el 2030
En cuanto a las partículas en suspensión, las mediciones provisionales de PM10 y PM2,5 (las más peligrosas, pues penetran profundamente en los pulmones y entran al torrente sanguíneo) apuntan a una estabilización de los niveles respecto al año anterior: así, todas las estaciones de la ciudad se mantuvieron igualmente dentro de los valores límite europeos. En la estación de tráfico del Eixample, la media anual de PM10 se situó en 22 microgramos por metro cúbico; la de PM2,5, en 11. En la estación de fondo urbano de la Vall d’Hebron, los valores fueron inferiores, con 17 microgramos de PM10 y 9 de PM2,5. Las fuentes de estas partículas son muy diversas, e incluyen tanto actividades humanas como procesos naturales y reacciones químicas en la atmósfera. Factores meteorológicos como los episodios de estabilidad atmosférica o las intrusiones de polvo sahariano también influyen en su concentración.

Cabe recordar que la evaluación de la calidad del aire en Barcelona se realiza a través de estaciones fijas integradas en la red de vigilancia de la Generalitat, gestionada de forma conjunta con la Agència de Salut Pública de Barcelona. El sistema distingue entre estaciones de tráfico, ubicadas junto a vías con alta intensidad de circulación, y estaciones de fondo urbano, situadas en zonas con menor influencia directa del tráfico. Hasta ahora, la ciudad contaba con un total de diez estaciones que miden los principales contaminantes regulados por la normativa europea. Hoy el Ayuntamiento de Barcelona también ha anunciado que a este conjunto se incorpora a partir de este trimestre una nueva estación de tráfico en la avenida Meridiana. El punto de medición, situado en sentido salida de la ciudad, en el distrito de Sant Andreu, ha de permitir “ampliar la cobertura y analizar la calidad del aire” en uno de los principales viales de la ciudad. En esta estación se medirán todos los contaminantes regulados y se espera que sus resultados sean más o menos comparables a los de otros entornos urbanos con tráfico intenso, como el Eixample.
Un último dato: un informe de la Agència de Salut Pública de Barcelona señala que entre el 2020 y el 2024 la mortalidad atribuible a la contaminación se redujo un 32% respecto al periodo 2018-2019, lo que equivaldría a una diferencia de 600 defunciones. Estimaciones preliminares para el 2025 ya apuntan a una reducción de entre el 40 y el 45% en comparación con los niveles previos a la pandemia.
El Consistorio atribuye todas estas mejoras a la evolución de las zonas de bajas emisiones (que ha provocado una disminución de los vehículos con etiqueta B y un aumento de los que llevan las etiquetas ECO y ZERO), a la recuperación del verde tras la sequía, a las cifras récord que registró el 2025 el transporte público... Así como al incremento de un 35% de los usuarios del tranvía desde la puesta en marcha del trayecto entre Glòries y Verdaguer.

