Marcelo, tras más de 20 días en huelga de hambre: “La comida es de mala calidad, escasa y está muy mal cocinada”
Residencia de Colmenar Viejo
El jubilado mantendrá la protesta hasta que se le de una carta que manifieste que se va a mejorar la calidad y la cantidad

La pera en mal estado, solo dos churros los domingos con el café, el morcillo del cocido con mal color o un pequeño filete son muestras de los alimentos de la residencia de Colmenar Viejo.

Marcelo Marko de 68 años lleva más de 20 días en huelga de hambre en la residencia de mayores de Colmenar Viejo, que depende de la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) “por la mala calidad de la comida, las raciones que nos dan son muy escasas y, además, está muy mal cocinada”, señala en una entrevista telefónica con Guyana Guardian. Y pone un ejemplo muy gráfico: “La comida que comen los astronautas también cumple los criterios nutricionales, pero eso no es comida sabrosa para el paladar”.
Este residente, que lleva año y medio en el centro, explica que “no he puesto una queja formal ni contra la dirección del centro, ni contra la Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS) porque no sirven para nada”. En la anterior residencia que estuvo de interno, presentó cinco “y no ayudaron en nada”.
El jubilado reconoce que los alimentos llegan al centro “con la trazabilidad correcta”, pero a su juicio “eso no significa que sean productos de buena calidad”. Y pone varios ejemplos: “En Nochebuena nos dieron la lombarda fría bajo el argumento de la gobernanta de que tenía que servirse templada; la fruta muchas veces está verde y hay que guardarla unos días en la habitación o está pasada; las legumbres las sirven muy duras y los domingos solo nos corresponden dos churros por persona en el desayuno...”. Admite que cada residente tiene en su habitación una pequeña nevera y que él mucha veces, antes de la actual protesta, “no bajaba a cenar por la mala calidad de los alimentos”.
“No dejan repetir en los segundos platos”
A su juicio, una situación que se repite con frecuencia en la residencia de Colmenar Viejo es que “solo dejan repetir los platos de cazuela”. No los segundos. Es más, dice, “si sobran piezas de carne o pescado que siempre son congelados, huevos fritos o fruta prefieren que vuelva a la cocina y tirar esa comida a la basura que darlo a alguien que lo haya pedido”. ¿El motivo? Y Marcelo manifiesta que siempre les dan el mismo argumento: “Hay dos residentes que lo han solicitado y sólo hay una pieza”. En su opinión, esa postura no es valida porque él mismo defendería “que se lo den a otro antes de que vaya al cubo de la basura”.

Ante la posición de la Consejería de Asuntos Sociales de que sólo se han presentado 12 quejas en dos años entre más de 350 residentes en esta residencia, Marcelo defiende que “los que tienen diagnosticado deterioro cognitivo grave o agudo nunca se van a quejar”. De hecho, dice, “los abuelos tragan con todo”. En su opinión, deberían dividir en las residencias a los válidos de los dependientes, pero narra que “en la mayoría estamos mezclados”.
“Los abuelos tragan con todo”
Y pone otro punto sobre la mesa: “No es lo mismo una anciana que pesa 40 kilos, que yo que peso 109, tras la huelga de hambre”. Durante estos días, él se mantiene a base de cafés con y sin azúcar “bajo la supervisión del médico”.
Su intención es seguir con la huelga de hambre hasta que le den una carta de la dirección de la residencia o del AMAS en la que se comprometan a que “las cantidades sean suficientes y se mejore la calidad”. Marcelo aclara que “no soy ingenuo y tengo claro que Isabel Díaz Ayuso no va a romper con el proveedor porque un anciano se ponga en huelga de hambre”, pero al menos, manifiesta, “se puede comprometer a mejorar la calidad”.
El jubilado ha pasado por tres residencias de la Comunidad de Madrid y no quiere cambiarse porque valora en la de Colmenar “la habitación que tengo, la residencia y el pueblo”. De la primera se fue después de la Covid porque no tenía aire acondicionado “y aquel verano lo pase muy mal”. De la segunda porque “tenía habitación compartida”.“Aquí me encuentro cómodo, sólo que el principal problema es la comida”, sentencia.
Por otro lado, Marcelo no entiende como la plataforma Pladigmare (Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores) ha emitido una nota sobre su caso “cuando no se han puesto en contacto conmigo”. Por el contrario, subraya que le está apoyando la Asociación 7291, Verdad y Justicia, entidad que defiende a las familias de las personas mayores que murieron en residencias de ancianos durante la Covid en la pandemia.
