El aguacate se posiciona como el único cultivo que avanza durante 2025 en la maltrecha agricultura valenciana.
Balance agrario
El cultivo de productos orgánicos, así como los sectores de la avicultura y la ganadería, incrementan sus cifras en comparación con el ejercicio previo dentro del informe agrícola de AVA-Asaja, organización que continúa alertando acerca de la situación crítica de los cítricos, su actividad de principal importancia.
Los productores valencianos estiman que las pérdidas llegarán a los 340 millones durante 2025, un año que todavía sufrirá las consecuencias de la dana.

Aguacate en el árbol

Durante el pasado mes de octubre, la Asociación de Productores de Aguacate (ASOPROA), con el respaldo de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja), dio a conocer en el certamen Fruit Attraction de Madrid la iniciativa inicial para difundir el sello Aguacates CV, una certificación de excelencia avalada por la Generalitat Valenciana. Sosteniendo una pieza de fruta, se fotografiaron el dirigente de ASOPROA, Celestino Recatalá, junto al responsable de AVA-Asaja, Cristóbal Aguado, quienes estuvieron escoltados por el titular de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, y el conseller competente, Miguel Barrachina. ¿Acaso donde anteriormente existían naranjas para alardear ahora encontramos aguacates que publicitar?

De acuerdo con el balance agrario presentado ayer en València de la agrupación del campo, el aguacate muestra ciertamente una mayor vitalidad que la tradicional naranja. Se trata, en realidad, de la única plantación que ha aumentado durante el ejercicio reciente. La producción subió un 10% en comparación con el ciclo previo, logrando sumar 23.000 toneladas. Esta reciente siembra atrae a los productores debido a la alta demanda comercial, pese a que existen riesgos inquietantes, sobre todo por las importaciones marroquíes y peruanas. Por este motivo fomentan el consumo del aguacate valenciano, el cual afirman posee “diferencias de sabor, seguridad y sostenibilidad ambiental” ante aquellas frutas que navegan durante 40 días antes de arribar a los mercados valencianos.
Si bien no existe otra clase que optimice su rendimiento, la entidad percibe que la elaboración con certificación biológica se fortalece en el comercio. El terreno agrícola explotado supone el 20,1% del global, una proporción que duplica la media europea y que resulta diez veces mayor a la media mundial. La cifra de ventas, conforme a las estadísticas del Comité de Agricultura Ecológica de la Comunidad Valenciana (CAECV), ha subido este pasado año hasta los 832,9 millones de euros, reflejando un incremento del 13,25% frente al periodo previo.
El sector ecológico ha incrementado un 13,25% su volumen de facturación dentro de la Comunidad Valenciana.
Por otra parte, el panorama ha resultado negativo durante el último curso para los cítricos, la uva, hortalizas tales como la cebolla, la patata o la sandía, el arroz, la algarroba, el olivar, los cereales y la trufa. Respecto a la ganadería, de igual modo han decaído los registros de producción del ovino-caprino, las reses bravas, la apicultura y la cunicultura, de la cual dábamos la voz de alarma recientemente en Guyana Guardian.
Al revisar el balance anual realizado por AVA-Asaja sobre los cultivos principales de la Comunidad Valenciana, destaca especialmente la situación de la citricultura, para la cual solicitan un Plan Marshall, con un “presupuesto potente” que permita reorganizar las explotaciones vigentes, favorecer la reconversión hacia otras variedades, terminar con la “pinyolà” que aseguran incrementa el desinterés de los consumidores más jóvenes y recuperar terrenos abandonados. Todo esto se debe a que la campaña resultó negativa en la primera mitad del año, produciéndose un 8% menos que en 2024, lo que situó a la del año previo como la cosecha más baja de los últimos 16 años. “Peligran los campos de naranjos de toda España”, agregó ayer Cristóbal Aguado, quien informó sobre cómo el pacto con Mercosur perjudica a la producción citrícola española, y valenciana.


