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Víctor Fernández, lotero, sobre el sorteo de Navidad: “El mayor error cuando toca un premio es ir solo al banco”

Lotería de Navidad

El lotero explica por qué la euforia tras un premio es el peor momento para tomar decisiones y qué errores se repiten cada Navidad en el banco

El día del sorteo, la alegría en la administración es máxima

El día del sorteo, la alegría en la administración es máxima

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“El silencio siempre llega antes que los gritos”, explica Víctor en una entrevista para Guyana Guardian. En la administración de lotería del centro comercial Arenas, en Barcelona, el sorteo de Navidad se vive primero con mucho silencio. Nadie habla. Nadie respira. Los números cantados en la televisión se comparan con los de la pantalla del ordenador. Solo cuando la coincidencia se confirma llega la explosión: abrazos, llamadas, lágrimas, teléfonos que no dejan de sonar. Para los clientes, ahí empieza la celebración. Para Víctor Fernández, lotero desde hace una década, ahí empieza otro trabajo menos visible: explicar qué hacer cuando toca.

Porque si hay algo que Víctor ha aprendido tras años repartiendo premios es que ganar dinero no siempre va acompañado de saber gestionarlo, y que el momento exacto en el que alguien descubre que su décimo ha sido premiado es también el más peligroso. “La gente actúa por impulso. Y en ese impulso es donde se cometen los errores más graves”, explica.

El más habitual tiene que ver con los décimos compartidos. Oficinas, familias, grupos de amigos que compran uno entre varios y que, cuando llega el premio, no siempre siguen el procedimiento correcto. “Si un décimo es compartido, lo más importante es ir todos juntos al banco antes de cobrar”, insiste. No es un matiz menor. Si una sola persona acude a cobrar el premio y después reparte el dinero, legalmente el único ganador es quien figura en el cobro. El resto, a ojos de Hacienda, reciben donaciones, con su correspondiente carga fiscal.

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¿Cuál es el procedimiento correcto?

El proceso correcto es sencillo, pero poco conocido. Todos los titulares del décimo deben acudir juntos a una de las entidades bancarias autorizadas, que actualmente son BBVA o CaixaBank, con el décimo original y su DNI. De ese modo, el premio se reparte directamente entre los ganadores, cada uno tributa solo por su parte y se evita cualquier conflicto posterior. “Es el paso que más repetimos estos días. Y aun así, cada año hay quien no lo hace”, cuenta Víctor.

Para el equipo, el día del sorteo es uno de los más importantes del año, tanto a nivel laboral como personal
Para el equipo, el día del sorteo es uno de los más importantes del año, tanto a nivel laboral como personalCedida

Cuando el premio supera los 2.000 euros, el cobro ya no puede hacerse en la administración, hay que ir al banco. No hace falta ser cliente ni abrir una cuenta: la entidad está obligada a atender al premiado en el momento. El trámite suele ser rápido, pero el contexto emocional lo complica todo. “Vienes con la adrenalina disparada, con la cabeza en otra parte”, dice el lotero. “Por eso siempre aconsejo lo mismo: calma”.

Esa recomendación se repite incluso cuando todo se ha hecho bien. Víctor lo tiene claro: el dinero no debería tocarse de inmediato. “Igual que el ser humano necesita tiempo para digerir una mala noticia, también lo necesita para asimilar una buena”, explica. Su consejo, siempre que no haya urgencias, es dejar pasar unos meses antes de tomar decisiones importantes. “No gastar, no repartir, no prometer nada. Parar”, aconseja.

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¿Y si un décimo no se ha comprado en una administración física?

Las dudas se multiplican cuando el décimo no se ha comprado en ventanilla. En los últimos años, la venta online se ha disparado y no todas las plataformas funcionan igual. Si el décimo se compra en la web de una administración oficial —como la de Víctor—, el procedimiento es similar al físico: el décimo queda custodiado y solo se entrega al titular que figura en la compra. Nadie más puede reclamarlo. A partir de ahí, el cobro se gestiona en el banco siguiendo las mismas normas.

Víctor asegura que repartir premios es un gran privilegio, pero también conlleva una fuerte responsabilidad
Víctor asegura que repartir premios es un gran privilegio, pero también conlleva una fuerte responsabilidadCedida

En cambio, la web oficial de Loterías y Apuestas del Estado funciona de otra manera. El pago se gestiona directamente desde la cuenta asociada al usuario y, por norma general, no permite repartir premios entre varias personas. “Mucha gente no lo sabe”, señala Víctor. “Dan por hecho que ya se arreglarán después, pero no siempre es así”.

Repartir premios es un privilegio

Víctor Fernández

Estas explicaciones se repiten sin descanso durante los días posteriores al sorteo. En la administración, mientras algunos celebran, otros llegan con dudas, miedo o incluso desconfianza. “Repartir premios es un privilegio”, dice. Pero también una responsabilidad. Porque cuando la suerte cae, no siempre viene con instrucciones. Y porque, como él repite cada Navidad desde detrás del mostrador, ganar es solo el principio. Saber cobrar (y saber esperar), es lo que evita que un día histórico se convierta en un problema inesperado.

Joel Sáez Vargas

Joel Sáez Vargas

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Graduado en la Universitat Internacional de Catalunya y con un máster de periodismo deportivo cursado en UPF Barcelona School of Management he trabajado durante estos años en proyectos de redacción, cobertura de eventos y creación de contenido para redes sociales. Actualmente en el equipo de Audiencias de Guyana Guardian.

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