Magazine

Alberto Arévalo, español en Alemania: “La gente saluda con un abrazo, dar dos besos como en España lo consideran un gesto más íntimo”

Alemania

Alberto trabaja como profesor de español y francés en un instituto de Múnster ayudando a sus alumnos a mejorar su pronunciación

Alberto Arévalo.

Alberto Arévalo.

Cedida

Alberto Arévalo es sevillano, tiene 26 años y es profesor de español y francés. Tras terminar sus estudios de Traducción e interpretación de alemán y francés, tenía claro que quería vivir en el extranjero, así que, tras ser aceptado en el programa de becas que ofrece el Ministerio para trabajar como auxiliar de conversación en escuelas extranjeras durante un periodo, decidió marcharse a Múnster. “Elegí Múnster porque es una ciudad universitaria y no quería vivir en un pueblo pequeño”, explica en una entrevista para Guyana Guardian sobre cómo ha sido su experiencia hasta ahora. 

De esta forma, no solo ganaba experiencia profesional, sino que también mejoraba su alemán, además de vivir una experiencia enriquecedora. Tras finalizar su beca, actualmente está haciendo las prácticas habilitantes para ser profesor, lo que equivaldría a unas oposiciones en España.

En Alemania, es uno de los transportes que usan los alemanes para ir a cualquier lado.
En Alemania, es uno de los transportes que usan los alemanes para ir a cualquier lado.Cedida

Vivir en el extranjero

Alemania

¿Por qué decidiste mudarte a Alemania?

Al estudiar idiomas, siempre te planteas irte al extranjero. Yo ya había hecho un Erasmus en Hamburgo y me gustó mucho la experiencia. Así que, tras acabar mi máster, pedí la beca de auxiliar de conversación que ofrece el Gobierno para trabajar en el extranjero y me la concedieron. 

¿Cómo está el tema de la vivienda?

El tema de la vivienda es complicado. Aquí funciona con “castings”. Es decir, tienes que escribir un texto muy elaborado sobre ti y luego hacer entrevistas con los compañeros del piso, no con el propietario. La verdad es que hay mucha demanda, sobre todo aquí por ser una ciudad universitaria, y muchas veces los alquileres que ofrecen son de corta duración, así que he tenido que cambiar varias veces de piso hasta encontrar uno más estable.

¿Los precios en el supermercado son similares que en España?

Ahora mismo diría que están bastante igualados por la inflación. Algunos productos frescos pueden ser un poco más caros en Alemania, pero en general no hay mucha diferencia, no suele superar el 20%. En cuanto a la carne o el aceite de oliva, están más o menos a la par si los comparo con España. 

Se usa la bici para todo, incluso he llegado a ver gente llevando muebles y un sofá en la bici

Alberto Arévalo

26 años

¿Fue difícil dejar Sevilla?

No lo consideraría difícil emocionalmente, pero sí es verdad que supone un cambio grande. Al final, dejas tu entorno, tu idioma y tu forma de relacionarte. Al principio me costó adaptarme, sobre todo porque ya no te encuentras en un contexto universitario, por lo que no tienes tantas facilidades para conocer gente tan rápido y te preguntas cómo vas a conocer gente de tu edad. 

¿Cómo es tú día a día como profesor?

Ahora como profesor de español y francés, tengo que preparar e impartir varias clases mientras organizo sesiones didácticas, donde una comisión me evalúa cada cierto tiempo en ambas asignaturas. En Alemania, los colegios están divididos por cuatro niveles, y según tus capacidades y habilidades, se determina en qué colegio vas. En mi caso, enseño en el nivel más alto, así que se nota mucho la importancia que le dan al trabajo y al cumplimiento de las normas.

¿Tienes muchos amigos españoles?

La mayoría de mis amigos son alemanes o internacionales. Sí he tenido algunos amigos españoles que conocí a través de grupos o por coincidencias, pero la verdad nunca he sentido la necesidad de juntarme con españoles de forma consciente. Aun así, con el tiempo sí que valoras más poder hablar en tu lengua materna porque la echas de menos.

En Alemania llegar tarde sin avisar se puede interpretar casi como que estás dejando plantada a la otra persona

Alberto Arévalo

Profesor

¿Cómo es el carácter alemán?

Al principio, son más fríos y hay menos contacto físico. Por ejemplo, no dan dos besos como es costumbre en España; suelen abrazar. El beso lo consideran un gesto para cuando hay mucha más confianza. Aunque en general es así, con el tiempo conoces personas que rompen ese estereotipo. Yo intento combatir esa frialdad con humor y siendo más extrovertido. 

También son personas más planificadas, por lo que les gusta dejar las cosas claras: si se planifica algo, se indica el día y la hora exacta, no es una idea que queda en el aire.

¿Cuáles son los choques culturales que hay entre España y Alemania?

Una de las cosas que más me llamó la atención desde el principio es el uso de la bicicleta. En Múnster, la gente va en bici a todos lados, un poco como en Holanda. Incluso he llegado a ver gente haciendo mudanzas en bici, llevando muebles o incluso un sofá. Es algo totalmente normal allí. La ciudad está muy pensada para eso y forma parte del día a día. En este sentido, el transporte es mucho más sostenible y práctico que en España, donde solemos depender más del coche. 

También somos socialmente diferentes en cuanto a la puntualidad. En Alemania llegar tarde sin avisar se puede interpretar casi como que estás dejando plantada a la otra persona. Son muy puntuales. Para ellos, llegar tarde significa cinco minutos de retraso, no veinte o treinta. Por eso, vergüenza; si llegas cinco minutos tarde, te preguntan dónde estás. Así que, si soy consciente que no voy a llegar a tiempo, aviso. 

También hay una fuerte conciencia ecológica muy interiorizada. Por ejemplo, cuando tiras algo de papel que contiene un poco de plástico, lo separan cuidadosamente. Además, es muy común ir al supermercado con tu propia bolsa, y si no tienes, la gente coge una caja de cartón del propio supermercado, se lleva la compra así o incluso en la bici. 

Alberto y sus amigos. 
Alberto y sus amigos. Cedida

¿Necesitas hablar alemán para vivir allí o con inglés te puedes defender?

Con el inglés te puedes defender perfectamente porque la mayoría habla muy bien. Pero si hablas alemán, marcará la diferencia, no tanto para hacerte entender, sino para crear una conexión más cómoda y natural con la gente. De esta forma, te integras mejor y todo es mucho más fácil.

¿Qué es lo que más echas de menos de Sevilla?

Echo de menos la espontaneidad, la forma de relacionarnos, básicamente el feedback emocional. En España hay más expresividad, más cercanía inmediata, y eso con el tiempo se echa mucho de menos. 

¿Te has sentido bien acogido como extranjero?

En general, sí. Sobre todo cuando la gente ve que estás aquí para quedarte un buen tiempo y tienes la intención de esforzarte para integrarte y aprender su idioma. Ahí, el trato cambia y se vuelve más cercano, sobre todo si hablas alemán. 

Nabila Bourass El Haddaji

Nabila Bourass El Haddaji

Ver más artículos

Licenciada en Humanidades y Periodismo por la Universidad Pompeu Fabra, con experiencia en SEO y gestión de redes sociales como community manager. Actualmente, trabajo como redactora de audiencias en Guyana Guardian.

Etiquetas