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“Menos milagros instantáneos y más estrategias pensadas”: Las 6 tendencias que marcarán el cuidado de la piel en 2026

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La experta en dermocosmética, Ana Santamarina, apunta que el futuro de la rutina de skincare pasa por un enfoque mucho más consciente, empático y sostenible

Este 2026 el cuidado de la piel se basa en entenderla y cuidarla con coherencia a largo plazo

Este 2026 el cuidado de la piel se basa en entenderla y cuidarla con coherencia a largo plazo

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Las tendencias suelen relacionarse con el mundo de la moda y del maquillaje, pero también existen en el cuidado de la piel, con rutinas enfocadas a mejorar la salud cutánea y a prevenir el envejecimiento con una serie de activos clave y mezclas que, bien usadas, pueden transformar por completo la apariencia de la piel.

Durante años, el sector ha vendido promesas inmediatas y resultados exprés, unos mensajes que ahora están cambiando según la experta en dermocosmética y formulación, Ana Santamarina, que apunta que el futuro del cuidado de la piel pasa por un enfoque mucho más consciente, empático y sostenible en el tiempo.

La experta en dermocosmética y formulación, Ana Santamarina
La experta en dermocosmética y formulación, Ana SantamarinaCedida

“En 2026 la belleza deja de regañar”, afirma la fundadora de Santamarina Cosmetics, que añade que ya no se vende un cuidado perfecto, “sino de entender la piel, acompañarla y cuidarla con coherencia a largo plazo”. Para la especialista, hay seis grandes tendencias que marcarán este año en lo que a cuidado de la piel se refiere.

La primera de ellas es pasar de los resultados inmediatos a la longevidad cutánea. Se pone fin a las promesas y soluciones rápidas y se apuesta por más estrategias pensadas para preservar la salud de la piel a lo largo del tiempo. “El objetivo ya no es solo verse bien hoy, sino llegar con una piel fuerte, funcional y equilibrada al futuro. La longevidad cutánea se impone como nuevo ideal”, comenta.

El objetivo ya no es solo verse bien hoy, sino llegar con una piel fuerte, funcional y equilibrada al futuro”

Ana Santamarina

Experta en dermocosmética y formulación

Otra corriente es entender la piel como reflejo del cuerpo, es decir, cuidarse teniendo en cuenta factores como la alimentación, el estrés o la inflamación, que influyen directamente en el aspecto de la piel y en su comportamiento. “El espejo ya no es el único interlocutor: el bienestar interno entra en juego como parte esencial del cuidado de la piel”, afirma la experta.

Este año, la nutricosmética se consolida como un paso más de la rutina de cuidado de la piel. Ingerir estos suplementos, que cuentan con fórmulas cada vez más fundamentadas, pueden ayudar con la inflamación, la glicación o el envejecimiento hormonal. Santamarina recuerda que los resultados no son inmediatos, pero sí progresivos y reales. Un ritual por dentro y por fuera para cuidar con eficacia la piel.

La nutricosmética se consolida en la rutina de cuidado de la piel
La nutricosmética se consolida en la rutina de cuidado de la pielIhor Pukhnatyy/ Istock

Asimismo, toma protagonismo la neurocosmética, una disciplina que une neurociencia y formulación cosmética para actuar sobre la conexión entre piel y cerebro. Aquí entran activos que ayudan a la piel a resistir el estrés físico y emocional, texturas que reconfortan y calman y aromas con impacto emocional. “Cuidar la piel también implica regular cómo nos sentimos en ella”, señala.

Otra tendencia muy importante será el cuidado del cuerpo. Muchas personas cuidan con mimo y conciencia la piel del rostro pero, ¿qué pasa con la del cuerpo? El objetivo de este 2026 es proteger y renovar esta piel con los activos que hace tiempo que se usan para el rostro y que ahora empiezan a verse en productos corporales. “Las nuevas fórmulas buscan mejorar la firmeza, elasticidad y calidad de la piel corporal, con texturas tratantes que van mucho más allá de lo meramente cosmético. El cuerpo también quiere y necesita longevidad”, dice la experta.

Finalmente, se habla del nuevo concepto anti-fragilidad, que pone el foco en fortalecer la barrera cutánea, mejorar la capacidad de adaptación de la piel y protegerla frente al estrés ambiental y hormonal. “Una piel resiliente no es una piel perfecta, sino una piel inteligente. Capaz de responder, recuperarse y mantenerse equilibrada en un entorno cada vez más exigente”, concluye.