Los pequeños cambios pueden marcar la diferencia entre una vida larga y una plagada de complicaciones. ¿Suena demasiado simple? Pues quizá lo sea. Aunque a menudo se culpa a la genética, la suerte o incluso al clima, muchos de los factores que determinan la salud están bajo control personal. Decisiones cotidianas como el tipo de alimentación, la práctica de ejercicio o la calidad del descanso son fundamentales, pero aún cuesta priorizarlos.
Alberto Ortegón, doctor en Ciencias del Ejercicio, considera que es importante tomar las riendas antes de que sea tarde: “Los principales factores que aumentan el riesgo de mortalidad son modificables”. Esta afirmación, respaldada por un estudio publicado en The Lancet en 2017, destaca la importancia de la responsabilidad individual y cómo ciertas acciones pueden prevenir problemas de salud a gran escala.
Aunque cueste
Hay que poner de nuestra parte para el cambio
La solución, según los expertos, pasa por reforzar las políticas de salud pública. No basta con informar, es imprescindible actuar de manera estratégica donde más impacto se pueda lograr. “Las políticas de salud deberían centrarse en los factores de riesgo que tienen los mayores efectos para evitar enfermedades cardiovasculares y muertes a nivel mundial, además de atender aquellos que son más importantes en grupos específicos de países”, señala el informe.
Sin embargo, la responsabilidad no recae exclusivamente en lo que puedan proporcionar terceros. Ortegón subraya que las decisiones individuales tienen un peso crucial. Cambiar hábitos diarios, como incorporar una alimentación más equilibrada o integrar actividad física en la rutina, puede marcar una diferencia abismal.
Sabiendo que los factores de riesgo están claramente identificados y las soluciones están al alcance, el verdadero desafío es motivar a las personas a priorizar su bienestar. Más que insistir en lo que se debe evitar, quizás sea momento de destacar todo lo que se puede ganar. Al final, la clave para mejorar la calidad de vida comienza con pequeños gestos que reflejan un mayor compromiso con la propia salud. “No lo estropees echando la culpa a los demás”, pide el experto.
