Judith Leyva, especialista en educación infantil: “No podemos pedir calma a nuestros hijos ante situaciones de estrés si nosotros no la practicamos”
Pedagogía
La pedagoga y creadora del proyecto ‘Educa para Sentir’ defiende que el carácter fuerte en los niños no es un problema, sino una oportunidad para educar desde el respeto y el ejemplo
¿Qué es lo que más preocupa a los niños y adolescentes en España? Los abusos sexuales

TikTok | @educaparasentir

Judith Leyva, maestra y especialista en pedagogía infantil, se ha convertido en una referencia creciente en redes sociales para madres, padres y educadores interesados en la crianza respetuosa. A través de su canal de TikTok (@educaparasentir), donde acumula miles de seguidores, comparte claves prácticas basadas en Disciplina Positiva y el enfoque Montessori. En uno de sus últimos vídeos, lanza una idea que ha resonado especialmente: “No podemos pedir que nuestros hijos se calmen ante situaciones de estrés si nosotros también las vivimos con estrés”.
La clave está en el ejemplo del adulto
Un niño con carácter no es un problema
En un lenguaje cercano y directo, Leyva desmonta la visión tradicional que considera que tener un hijo con “mucho carácter” es sinónimo de problema. Todo lo contrario: “Tener un hijo con mucho carácter no es un problema. Es señal de que es un niño con mucha personalidad y que sabe expresar lo que siente”. Lo que ocurre, explica, es que aún no ha desarrollado las habilidades necesarias para hacerlo de forma respetuosa.
Y aquí es donde entra el papel del adulto. “Tú eres la clave para que él, poco a poco, aprenda a controlarse, a relajarse y a expresar lo que siente de manera más calmada”, explica. Según Judith, exigir autocontrol sin modelar con el propio comportamiento es ineficaz: los niños aprenden por imitación, y eso implica que la forma en la que los adultos reaccionan al conflicto es tan educativa —o más— que las palabras que pronuncian.
Leyva propone una alternativa concreta y poderosa al grito o a la imposición. “Por ejemplo, cuando tu hijo explote, en lugar de gritarle o exigirle que pare, prueba esto: agáchate a su altura, míralo a los ojos y dile muy bajito: ‘Sé que estás muy enfadado, cariño. Estoy aquí para ayudarte a calmarte. ¿Qué quieres que hagamos?’”.
Con esta herramienta de validación emocional y contención desde la cercanía, Judith asegura que la actitud del niño cambia radicalmente. “Echa un vistazo a mi curso Límites y rabietas, donde te enseño cómo tienes que actuar y qué tienes que decirle en cada una de estas situaciones para que las rabietas y su genio cada vez vaya mejorando”, añade.
Desde su proyecto Educa para Sentir, Judith Leyva apuesta por transformar la crianza desde la consciencia, el respeto mutuo y el acompañamiento emocional. Una pedagogía que pone el foco en el vínculo, el ejemplo y la comprensión del desarrollo infantil, dejando atrás la idea de que el control o el castigo son las únicas respuestas posibles ante un niño que grita, llora o se revela.

