Mónica Branni, divulgadora psicológica: “Aunque la ansiedad se parezca el miedo, es más bien una mezcla entre alerta, anticipación, control y necesidad de protegerme”
Poco a poco
La sexóloga definía esta emoción, aportando también un método para que disminuya
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Mónica Branni, psicóloga y sexóloga
Para millones de personas, el panorama actual es cada vez más complicado. Su situación económica, sumada al contexto social de los últimos años y posibles problemas con el entorno, dificultan nuestro día a día hasta puntos extenuantes. Tanto el cuerpo como la cabeza sufren, y esto puede traducirse en multitud de afectaciones: dolores de cabeza, estomacales, fiebres, emociones difíciles de controlar y un sinfín de quebraderos de cabeza.
La ansiedad puede resultar una de las complicadas de gestionar, en particular si no se sabe exactamente cómo actúa y cuál es la clave para disiparla, Mónica Branni, sexóloga y divulgadora psicóloga, compartió en su perfil de TikTok un extenso vídeo monográfico sobre dicha emoción, definiéndola y destacando cuando puede volverse peligrosa. Desde su punto de vista, el problema empieza cuando se le da más importancia de lo que debería y esta se extiende.
“Lo primero es decir que la ansiedad no es una emoción negativa, como dicen muchas personas, sino que es una emoción compleja. Aparece cuando el cuerpo o la mente siente que puede aparecer un peligro, aunque muchísimas veces no es una amenaza real, sino que es algo hipotético o imaginario. Y aunque se parezca el miedo, no es solo miedo, porque más bien es una mezcla entre alerta, anticipación, control y necesidad de protegerme”, compartía.
“¿De qué nos sirve esta emoción? Bueno, el mundo es un lugar hostil, lo mires por donde lo mires, especialmente cuando ya cumples 30 años. Así que necesitamos una emoción que nos ponga en alerta ante el peligro. ¿Cuándo se vuelve disfuncional? Cuando se vuelve rígida, pervasiva (extendida) y ocupa muchas áreas de nuestra vida sin una aparente amenaza real es cuando entramos en una situación disfuncional y muchas veces sentimos que perdemos el control”, añadía.
Incidente incitador
“Muchas veces creemos que la ansiedad surge de la nada y en ocasiones efectivamente es así, pero por lo general suele seguir una lógica. Hay un disparador o trigger, un pensamiento, una emoción asociada y un comportamiento, una reacción. Lo que ocurre es que pasa todo tan rápido y es una emoción que apela a la urgencia, no nos damos cuenta de qué está pasando”, remarcaba, recomendando un ejercicio para gestionarla.
Este consiste en tener claro qué ha pasado antes de sentir esta ansiedad, y apuntarlo junto con el comportamiento que solemos tener cada vez que ocurre algo así: “Al escribir, el pensamiento se ralentiza. Además, funciona desde la lógica. Para construir una sintaxis, tiene que poner en orden determinadas ideas y construir así una estructura que tenga sentido. Sin embargo, cuando el pensamiento fluye libre, va como un saltamontes”.

