Oliver Serrano, profesor de la Universidad Europea, expone por qué cuesta cumplir los propósitos de año nuevo: “El impulso del reinicio suele durar lo que dura la novedad”
2026
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A poco más de 24 horas de concluir el año 2025, los españoles ultiman los preparativos del último gran encuentro del calendario: la cena de Nochevieja. Desde principios de esta semana y hasta la tarde del miércoles, cuando cerrará la totalidad de los comercios, millones de personas comprarán los entremeses y platos finales, incluyendo las uvas, con las que dar la bienvenida al 2026. De igual forma, algunos también optan por ultimar sus propósitos para cambiar y evolucionar. Sin embargo, no siempre es fácil cumplirlos.
Una encuesta publicada a principios de 2022 demostraba que, entre 2.000 personas que respondieron a las preguntas correspondientes, un 68% nunca había llegado a cumplir lo que se proponía. Entre los deseos más recurrentes, se encuentran hacer ejercicio de forma más recurrente, perder peso, comer mejor, encontrar pareja y otras afirmaciones muy repetidas en estas fechas. Oliver Serrano, director del Máster de Psicología General Sanitaria de Universidad Europea, indagó en The Conversation sobre los porqués de esta situación.

El docente arrancaba reconociendo que el “efecto reinicio” de fechas como Año Nuevo, los cumpleaños, principios de mes u otras eventualidades tienen un efecto psicológico en nuestros movimientos. “Actúan como ‘marcadores’ que nos empujan a perseguir metas, porque facilitan que dejemos mentalmente atrás errores pasados y miremos hacia adelante. Esos cortes en el tiempo hacen más fácil activar la intención de cambio, porque aumentan la saliencia de cómo nos gustaría ser y reducen, momentáneamente, el peso de la inercia”, explicaba.
Según sus explicaciones, lo más sencillo de todo es empezar. Las complicaciones llegan a partir del momento en que intentamos mantener estos hábitos en el tiempo. “El impulso del ‘reinicio’ suele durar lo que dura la novedad: unos días, quizá unas semanas. Después regresan la rutina, el cansancio, las prisas y los mismos estímulos de siempre. Y cuando fallamos, solemos explicarlo con una palabra que lo tapa todo: la falta de ‘fuerza de voluntad’. Desde la psicología, sin embargo, lo habitual es que no falle la voluntad: falla el diseño del cambio”, desvelaba.

Fórmula para cumplirlos
“Si el propósito no se traduce en conductas concretas, si no hay un plan para los obstáculos y si el entorno sigue empujando hacia el hábito antiguo, la intención se queda sola frente a un sistema (tu día a día) que está optimizado para ‘lo de siempre’”, ampliaba. Parte del problema llega a la hora de mandar estos mensajes a nuestro cerebro: mediante titulares o negativas, como por ejemplo “Este año me cuido” o “No voy a comer más dulce”. Otro problema viene derivado de la inmediatez y las expectativas: lo queremos todo y lo queremos ya.
En este sentido, Serrano ofrece una fórmula clara para fijar estos objetivos en el horizonte y cumplirlos: conducta, contexto y plan si-entonces. Se trata de encontrar una acción concreta que queramos llevar a cabo, y otorgarle una fecha de inicio: día, hora y lugar. Como no todos los planes pueden salir perfectos a la primera, añade también una alternativa para poder cumplir con parte de la misión: si surge algún obstáculo, entonces se llevará a cabo una nueva opción.

