Bienestar

Milena González, psicóloga con especialidad en el progreso de la infancia, afirma: No reprendas a tu niño si exhibe un tic. Estos brotan frente a la tensión, la ansiedad, el desbordamiento de las emociones o el cansancio.

Una profunda reflexión

Milena González, psicóloga

Milena González, psicóloga

Youtube/ 'Aprendemos Juntos'

En el transcurso de los últimos tiempos, diversos psicólogos y otros expertos de la industria han comenzado a publicar en plataformas sociales para sensibilizar sobre la salud mental y trasladar estos conocimientos al público general. Perfiles como Fernando Mora, María Esclapez o Elizabeth Clapés se han consolidado como divulgadores de gran impacto, reconocidos por dar sugerencias y apoyar a los usuarios a la hora de detectar patrones tóxicos y acciones dañinas.

Igualmente, hay un sector de especialistas en formación y cuidado infantil (como Alberto Soler, Isabel Rojas Estapé o Milena González, entre otros) que se apoyan en redes como Instagram o TikTok para sostener que la niñez y la etapa adolescente son periodos determinantes del crecimiento y que lo experimentado en esa época impacta a los niños de manera permanente.

Madre con sus hijos
Madre con sus hijosPexels

En una de sus recientes grabaciones en TikTok, plataforma donde reúne a más de 440.000 seguidores, la especialista Milena González explicó cómo gestionar diversos escenarios con los niños, poniendo el foco en los tics nerviosos que manifiestan a veces.

''Si detectas un movimiento involuntario en tu hijo, lo más perjudicial que podrías hacer es recriminarlo. '¿Podrías dejar de mover los ojos de ese modo, que me estás alterando?', '¿A qué se debe ese gesto?', 'Deja de aclarar la garganta así'. Aunque tu propósito real sea brindarle apoyo, esa no resulta la mejor estrategia. Un tic no es una manía, no representa un desafío y mucho menos es una acción que tu hijo realice voluntariamente. En gran parte de las situaciones, estos gestos son una reacción del sistema nervioso'', detalló la experta.

González señaló que diversos factores (genéticos, ambientales y psicológicos) desencadenan los tics, subrayando que estos emergen frecuentemente en momentos de estrés, ansiedad, fatiga o saturación emocional. Por tal razón, reprender a un infante por manifestar un tic es ineficaz: lejos de aminorar su ritmo, es probable que se agudice como consecuencia de la presión y el sentimiento de vergüenza.

¿Cómo actuar si nuestro pequeño manifiesta un tic?

Para concluir, la especialista detalló las pautas que un progenitor o tutor debe seguir en este contexto: ''Lo primordial es mantener la serenidad. Son sucesos muy comunes; de hecho, se calcula que el 20% de los menores los padecerán. La mayoría presentan una trayectoria breve. Evita recriminar al pequeño ante otras personas e instrúyelo en métodos de relajación y respiración. Analiza el entorno y consúltale si percibe mayor fatiga o si ha pasado por variaciones. Incentiva periodos de reposo, actividades lúdicas libres, mayor interacción y una carga menor de estrés. Si te proporciona calma visitar a un profesional, hazlo. Ten en cuenta que tu hijo precisa de un adulto que le transmita protección, pues a menudo, cuando el sistema nervioso se apacigua, el tic se esfuma por cuenta propia''.

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