José Abellán, cardiólogo: “Las nuevas balizas V16 obligatorias en España pueden interferir con marcapasos y desfibriladores”
Baliza V16
Según el especialista, el posible problema no reside en el sistema luminoso ni en la antena de conectividad del dispositivo, sino en el imán que incorporan muchas balizas en su base para adherirse al techo del vehículo

José Abellán, cardiólogo

Desde el 1 de enero, los conductores en España deben llevar obligatoriamente en su vehículo la baliza de preseñalización V-16, un sistema luminoso llamado a sustituir definitivamente a los triángulos de emergencia. La iniciativa, promovida por la Dirección General de Tráfico (DGT), pretende mejorar la seguridad vial y reducir el riesgo de atropellos y colisiones por alcance, al eliminar la necesidad de que los usuarios abandonen el vehículo para señalizar una incidencia en la vía.
No obstante, la implantación de este dispositivo no ha estado exenta de controversia. En sus primeras semanas de uso, la baliza V-16 ha generado debate por cuestiones como su coste, su eficacia en determinadas condiciones de visibilidad o la obligatoriedad de utilizar modelos homologados. A estas críticas se añade ahora una advertencia procedente del ámbito médico.

El último en alertar ha sido el cardiólogo José Abellán, quien ha explicado en uno de sus recientes vídeos en redes sociales que estas balizas podrían interferir con el funcionamiento de marcapasos y desfibriladores en determinadas circunstancias.
El riesgo está en colocar una baliza con un imán potente directamente sobre el pecho, cerca del dispositivo implantado, en una situación de estrés
Según el especialista, el posible problema no reside en el sistema luminoso ni en la antena de conectividad del dispositivo, sino en el imán que incorporan muchas balizas en su base para adherirse al techo del vehículo. Precisamente este sistema de fijación es el que permite señalizar una emergencia sin necesidad de abandonar el coche, pero también puede generar un campo magnético lo suficientemente intenso como para afectar a algunos implantes cardíacos si se acerca demasiado al pecho del usuario.
Las personas portadoras de marcapasos o desfibriladores dependen del correcto funcionamiento de estos dispositivos para mantener el ritmo cardíaco y, en muchos casos, para salvar la vida.
El dispositivo no se daña, ni se rompe. Pero se “reconfigura” mientras está el imán encima
Tal como explica Abellán, estos dispositivos son sensibles a campos magnéticos. Cuando detectan un imán potente cerca, no se estropean ni dejan de funcionar de forma permanente, pero pueden entrar en lo que se conoce como “modo magnético”. En ese estado, el marcapasos o el desfibrilador se reconfigura temporalmente y deja de responder de forma habitual a la actividad eléctrica del corazón. Se trata de un modo que los cardiólogos utilizan de forma controlada en hospitales y consultas para revisar o programar los implantes, pero que no es el más adecuado en situaciones de estrés.

“El riesgo está en colocar una baliza con un imán potente directamente sobre el pecho, cerca del dispositivo implantado”, señala el cardiólogo. No obstante, insiste en que no existe peligro si la baliza se manipula manteniendo una distancia prudente.
Por ello, Abellán recomienda mantener la baliza siempre alejada del pecho —entre 20 y 30 centímetros— y manipularla, en la medida de lo posible, con el brazo contrario al lado donde se encuentra el implante, para maximizar la distancia.
El especialista concluye que el riesgo es comparable al de manipular otros dispositivos domésticos con imanes o campos electromagnéticos, como un microondas, y apela a la prudencia, especialmente en personas con patologías cardíacas.

