De camino al distrito financiero de Nueva York, lo primero que llama la atención no es el ruido de los taxis ni los infinitos rascacielos, sino una estética precisa e impecable. Como afirma Vanessa Friedman, el poder también se viste y tiene que comunicar “seriedad profesionalidad, atención al detalle y presencia, sin distracciones superficiales”.
Pero la directora de moda y crítica de The New York Times no se refiere a esos trajes oscuros, de patrón mínimo, que se combinan con camisas blancas y corbatas discretas, sino a un nuevo código de vestimenta que se ha instalado en la Gran Manzana. No hay estridencias ni excesos, aquí la elegancia es funcional, pero los diseñadores americanos han impuesto un nuevo statu quo donde la credibilidad también se construye con diseño y modernidad.
Tory Burch propone gabardinas oversized ceñidas a la cintura y jerséis tipo polo combinados con pantalones de chándal. Carolina Herrera y Proenza Schouler apuestan por conjuntos de lana de dos piezas, ya sea en rojo con una flor tridimensional o en gris con una capa asimétrica. Gabriela Hearst se ha erigido como la diseñadoras que mejor ha representado el empoderamiento femenino y la resistencia en entornos hostiles a través de sus trajes de líneas estructuradas. De hecho, fue la responsable del vestuario de Claire Underwood en
House of cards, el personaje que se convierte en la primera presidenta de Estados Unidos en la aclamada
serie de ficción de Netflix
Y para completarlo
Gorra con estampado vaquero de Levi's
Cinturón tipo 'cowboy' de Levi's
Anillo de la colección Bird on a Rock by Tiffany & Co.
Cojín con la bandera americana de Ralph Lauren
Bandana estampada marrón de Levi's
Anillo de la colección Bird on a Rock by Tiffany & Co.







