Las Claves
- El artículo critica los bufets libres de sushi y la hegemonía cultural de Corea frente a la esencia japonesa.
- Japón sigue siendo un referente de futuro
Los bufets libres de sushi jamás fueron de nuestro agrado. No solo por la demasía de arroz o condimentos, ni por la sensación de saciedad extrema, el hábito de sobrepasar nuestros límites y la estética infantil de los manteles. Nunca nos convencieron por la percepción de que el individuo no ingiere el plato, sino que es el plato quien lo devora. Su menú contiene de todo, excepto libertad y esencia japonesa. Algo parecido nos ocurre con Corea, establecida últimamente como la potencia hegemónica en influencia cultural. Hay un componente de ilusión óptica, de acostumbrarnos a consumir con ansia, a engullir. Corea ha superado a Japón al ajustarse a la celeridad de la era contemporánea.
Sin embargo, el país del Sol Naciente, que sufre los estragos de la gula occidental con un turismo masificado y una demanda de matcha excesiva, sigue siendo futuro. En estas páginas reivindicamos la necesidad de seguir mirando a Japón y empaparnos de su conocimiento. Con más de 70 años, la pareja de influencers Aki y Kiochi enseñan cómo inspirar despacio y con consciencia.
La industria del diseño se enfoca en sus talentos, figuras autónomas y extremas como ocurrió con la encargada de vestuario Eiko Ishioka o sucede con el vencedor del reconocimiento LVMH Soshi Otsuki. Sus elementos más habituales poseen esencia, igual que los productos que Fabiola Lairet introduce en Barcelona o las escenas íntimas de Yamamoto Masao o Akika Kimura que el sello editorial RM rescata. Comprendan esta obra como un convite: usando una cantidad reducida de arroz, la que cabe en la mano, y componentes de excelencia, los ornamentos sobran.











