Hugh Grant, 65 años, actor: “Hollywood me abandonó porque hice un desastre total. Quisiera o no, después de eso, los días de ser un actor principal muy bien pagado se acabaron de la noche a la mañana. Fue un poco vergonzoso”
Cosas del cine
En una conversación con The Hollywood Reporter, el intérprete admitió que había dejado atrás la imagen del galán romántico que lo definió durante años.
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Hugh Grant ha hecho confesiones sobre su caída y pasado
El ascenso en Hollywood suele ser vertiginoso, pero el descenso puede ser aún más rápido. La industria, que premia a quien encadena éxitos, también puede darle la espalda con la misma velocidad cuando el público deja de responder. Las carreras que durante años parecían imbatibles se desmoronan en cuestión de una película mal recibida o de una crítica feroz.
En ese universo donde la permanencia depende del aplauso, el caso de Hugh Grant se convirtió en un ejemplo claro de cómo un actor consolidado y con un gran tirón en el sector femenino puede pasar de las grandes producciones a la inactividad casi total. Su historia ilustra claramente lo fugaz que puede ser el favor de Hollywood.
Antes y después
Hugh Grant se convirtió en el ejemplo de cómo se apaga una estrella
A mediados de los 2000, el intérprete británico acumulaba una larga lista de comedias románticas de éxito que le habían convertido en una figura imprescindible del género. Sin embargo, su suerte cambió con rapidez.
Él mismo explicó en una entrevista con Los Angeles Times que el punto de inflexión llegó con Tú la letra, yo la música en 2007 y se agravó con ¿Qué fue de los Morgan?, estrenada dos años después junto a Sarah Jessica Parker.
Según recordó en aquella conversación, “desarrollé una mala actitud a partir de 2005, poco después de Tú la letra, yo la música. Ya me harté. Volví en 2009 e hice otra película”. Aquella producción, que debía confirmar su estatus como uno de los grandes del cine romántico, acabó provocando el efecto contrario.

La reacción del público y de la crítica fue devastadora, y el propio Grant reconoció que ese título marcó el final de una etapa: “En ese momento, no fue yo quien abandonó Hollywood. Hollywood me abandonó a mí porque hice un desastre total con esa película con Sarah Jessica Parker”.
La sinceridad con la que se refirió a aquel tropiezo resumía el alcance del golpe que supuso para su carrera. De la noche a la mañana, las ofertas dejaron de llegar y su caché cayó en picado. “Quisiera o no, después de eso, los días de ser un actor principal muy bien pagado se acabaron de la noche a la mañana. Fue un poco vergonzoso”, admitió.
Durante ese periodo, el actor se alejó de los sets de rodaje casi por completo. Entre 2009 y 2012, su participación en proyectos fue escasa, limitada a trabajos de voz y a un papel secundario en El atlas de las nubes. En su relato, aquel parón no fue una retirada planeada, sino la consecuencia directa de una serie de decisiones equivocadas y de un desgaste evidente.
Años después, recordó que aquel tiempo le sirvió, al menos, para explorar otros intereses: “Fue entonces cuando empecé a involucrarme mucho en la política y pasé unos años fascinantes como un ferviente activista por la reforma de las normas de prensa”. Esa nueva faceta le permitió mantenerse ocupado mientras su presencia en el cine se reducía a la mínima expresión.
Pasado pisado
La autocrítica de Hugh Grant se convirtió en una forma de reconciliarse
Con el paso del tiempo, Grant reconoció con ironía las razones por las que decidió alejarse de las comedias románticas que le habían dado la fama. En un encuentro con otros intérpretes organizado por The Hollywood Reporter, comentó: “Me he vuelto demasiado viejo, feo y gordo para seguir haciéndolo, así que he hecho otras cosas y me odio un poco menos a mí mismo”. La frase reflejaba una autocrítica sin rencor hacia un pasado que, pese a los errores, le permitió disfrutar de una etapa dorada.
También se mostró agradecido por lo vivido, al asegurar que “me pagaban un dineral. Tuve mucha suerte. Y la mayoría de esas comedias románticas las puedo mirar directamente a la cara; una o dos son impactantes, pero en general las puedo mirar a la cara y a la gente le gustan”.
El propio actor asumió que, tras el fracaso de ¿Qué fue de los Morgan?, tuvo que reconstruir su carrera desde cero. Esa caída marcó el final de un ciclo que había comenzado con Cuatro bodas y un funeral y Notting Hill. Aunque más tarde volvería a recuperar prestigio con proyectos distintos, aquel golpe fue el que le obligó a replantearse su papel en la industria.
El hombre que había encarnado al perfecto galán británico se vio obligado a aceptar que Hollywood, igual que lo encumbró, también le cerró las puertas con la misma rapidez.
