Óscar Casas, actor: “Creo mucho en el destino y hay ciertas cosas escritas que te tocan a ti. Está claro que el papel de esta película lo tenía que hacer yo”
Entrevista
Óscar Casas presenta Ídolos, la primera película española ambientada en el Mundial de MotoGP
El actor relata para Guyana Guardian cómo fue rodar en plena competición y convivir con los pilotos

Óscar Casas protagoniza Ídolos, una película que marca un hito en el cine español: la primera producción ambientada en el Mundial de MotoGP y rodada en España. “Me sigue sorprendiendo que nos hayan dejado grabar durante todo el Mundial. Estábamos en medio de todo todo el tiempo”, confiesa el actor en esta entrevista para Guyana Guardian. La historia combina acción, drama, amor y emoción, y sigue a Edu, un joven piloto que lucha por alcanzar su sueño: llegar al Mundial de MotoGP.
Dirigida por Mat Whitecross, cineasta británico con amplia experiencia internacional, y producida por el catalán Jordi Gasull, la película cuenta con un reparto que incluye a Ana Mena, Enrique Arce y Claudio Santamaría, quienes acompañan a Casas en esta historia sobre pasión, esfuerzo y superación.
Grabar entre carreras tiene que ser una experiencia única: estar en diferentes circuitos que están en activo. Cuéntame cómo ha sido vivir todo eso.
La verdad es que me sigue sorprendiendo que nos hayan dejado grabar durante todo el Mundial de MotoGP del año pasado. Porque, al final, estábamos en medio de todo todo el tiempo. En muchos momentos, por ejemplo en la parrilla de salida, los pilotos esperan unos diez minutos antes de arrancar, y durante esos diez minutos nosotros teníamos que grabar nuestra escena, aprovechando todo el entorno real justo delante de ellos. Y así, constantemente, con cada situación. Me sorprende no solo que nos hayan permitido hacerlo, sino que además pusieran facilidades en todos los aspectos. Jorge Martín incluso me dejó su mono; casi al final de la película llevo el mono de Jorge Martín. Y claro, son súper supersticiosos. Él me decía: “Si empiezo a perder, voy a decirles que no te lo dejo más”. Pero ese año ganó el Mundial, así que no hubo problema.

¿Cómo es llevar el mono de un campeón del mundo?
Realmente motiva. Además, yo iba viendo cómo le estaba yendo: estaba en el número uno. Cada vez que me ponía ese mono, sentía respeto y, al mismo tiempo, una sensación de crecerme. Es decir, en ese momento llevaba el mono del que era el mejor piloto del mundo. Un verdadero honor, y siempre con mucho respeto. Como actor, eso sí que ayuda: es como si te pusieran un traje de Spiderman; de repente, hay algo en ti que te hace crecer.
A nivel práctico, ¿qué tal es ponerse el mono? Me han dicho que es difícil.
Es complicado. Luego le fui pillando el tranquillo, pero sí, al principio necesitaba tres o cuatro personas. Es difícil, sobre todo porque te puedes colocar debajo de algo como una rejilla, que es como una telilla; te pones y entonces resbalas, y se hace mucho más fácil. Pero no sé en qué momento, durante mi preparación del personaje, escuché a alguno decir que no le gustaba llevar eso porque quería notar el mono… y pensé: “Yo quiero ser como él”.
Le pedí ayuda a una médium espiritual porque a través de la meditación te ayuda a desconectar y a conectar con otra persona o ser
Volviendo a lo que me contabas de lo impresionante que fue estar ahí: ¿de verdad estabais en la parrilla antes de que salieran los pilotos a carrera? ¿Llegaste a creértelo y pensar: “Es que salgo yo”?
Sí, me lo llegué a creer. Sí, me permití creérmelo, sin duda. Porque, al final, hay algo en el ambiente que se nota: la tensión se respira. Miras a tu alrededor y ves a Álex Márquez o a Maverick Viñales serios, muy concentrados, y entonces sí, el ambiente está cargado.
Como actor, tenía solo 15 minutos para grabar esa escena; no se cortaba, nada podía salir mal. Y claro, yo también sentía tensión, pero la utilizaba para creerme realmente que en ese momento me iba a poner a 350 por hora. Y sí, hubo momentos en los que pensé: “Bueno, soy uno de los pilotos del mundo en MotoGP”.
Es una película para todos, para que todos conectemos, disfrutemos y vivamos el cine
¿Sabes ir en moto?
Sí, ir en moto… monto desde los ocho años en motocross, pero es verdad que no tiene nada que ver. Estaba muy familiarizado con el motor, sí, pero esto son aviones. Es una pasada, de verdad. Le aprietas un poco y sales volando.
Hiciste algún curso de pilotaje con Sergio Gadea. ¿Cómo fue?
Él fue mi mentor desde el principio, desde el primer piloto de MotoGP que conocí: Sergio Gadea. Y la verdad, ha sido mi mentor en todo el proceso; es el que más me ha tranquilizado, el que más me ha ayudado. Él me enseñó toda la fisicalidad, me tranquilizó… Además, en muchos momentos de la película también lleva la moto. Así que sí, ha sido una figura muy importante en esta película. Y, en general, Warner y la productora crearon un equipo alrededor de gente real: técnicos, pilotos, que nos han estado ayudando todo el rato. La verdad es que creo que eso ha sido lo que le dio a la peli esa consistencia tan de verdad. Porque al final, yo creo que para meterte un poco en el papel tienes que conocer el día a día de ellos.

¿Hablaste con algún piloto para que te explicara su rutina?
Sí. Dos meses antes de empezar a grabar me llevaron a Alemania a una de las carreras. Ellos ya estaban grabando planos de carrera y allí pude ir conociendo a muchos de ellos; después los fui conociendo a todos. Lo primero que me di cuenta es que están obsesionados completamente con las motos. Que es su pasión: solo hablan de motos. Es su tema, su mundo. Ahí empecé a entender que tiene todo el sentido del mundo, porque al final se juegan la vida cada fin de semana.
Yo pensaba: “¿Están locos?” No, al final son personas muy apasionadas, con un sueño muy claro. Y por eso se puede jugar la vida: porque por un sueño cualquier persona haría muchas locuras. Sobre todo viéndome muchísimos vídeos de Aspar Team, por ejemplo, de Moto2; suben videos constantemente en YouTube: los chavales antes de montar, la primera vez que prueban una moto… muchas cosas que ocurren en el día a día. Esto me ha ayudado muchísimo para entenderlo.
Lo que sí tengo claro es que en cada proyecto que venga quiero darlo todo, desvivirme y hacer el mejor trabajo posible
¿Cómo ha sido la preparación tanto física como mental para esta película?
Pues físicamente, una de las primeras cosas que les preguntaba a la gente que conocía dentro de este mundo era qué rutinas físicas tenían. Suelen estar delgados, pero tienen que estar fuertes: delgados para no ocupar mucho espacio y no cortar el viento, pero a la vez fuertes para poder manejar esa pedazo de máquina. Entonces intentaba hacer los mismos ejercicios que ellos para entrenar. Y, como te decía, ver muchísimos documentales y vídeos, intentar entender realmente quiénes son estas personas. Y sí, había algo que les unía a todos, algo en común, ese sueño y esa obsesión. Ahí es donde empecé a tirar del hilo para mi personaje, que tiene esa obsesión y necesita controlar todas sus emociones para conseguirlo, porque se dispara por un sueño.
Me parece increíble que nos hayan dejado hacer la película aquí en España. Creo que hemos sido muy fieles
Te preparaste espiritualmente.
Sí, era la primera vez que lo hacía, y no creo que sea la última, porque realmente me ha ayudado y me ha servido. Yo seguía una médium… Esto lo verá mucha gente y pensará que estoy zumbado, y posiblemente tengan razón, pero seguía a una médium espiritual por Instagram, Raquel Sánchez, y me gustaban mucho las cosas que decía. Ella era de Valencia, y yo empecé los ensayos allí. Entre una cosa y otra, hablando, le dije: “Oye, vamos a intentar conectar con ese personaje”.
Ella te ayudó a conectar con tu personaje.
Le pedía ayuda a una médium espiritual, porque al final lo que hace es, bueno, a través de una meditación, ayudarte a desconectar y a conectar de cierta manera con otra persona o ser. Yo sí que confío en que, en alguna dimensión del mundo, hay un Edu Serra que ha vivido esta vida. Entonces, de cierta manera, intentaba conectar con él. Y eso fue lo que hice: estuve ocho horas.
¿Ocho horas?
Ocho horas, sí. Ocho horas conectando. Era realmente agotador, pero el tiempo pasó muy rápido. Cuando de repente me dijo: “Llevamos ocho horas”, imagino que me lo decía en plan: “Me tengo que ir a casa”. “Espabila, has conectado ya con el personaje porque me tengo que ir.”
¿Tienes algún recuerdo divertido del rodaje?
En la final de MotoGP, todos los pilotos se suben a una especie de caravana al aire libre y dan un paseo por toda la pista, saludando al público. Pues me metieron ahí con ellos en la final, y yo llevaba el mono de Jorge Martín. Todo el mundo pensaba que era él: llevaba la gorra, el mono, y todo el mundo me gritaba “¡Jorge Martín!”. Total, que grabamos la escena allí, yo con todos los pilotos. Algunos me miraban extrañados y otros pilotos extranjeros estaban como: “¿Quién es este tío?”

No entendían nada.
No entendían, no. Y al terminar, desembocan en una zona acordonada con muchísimos fans para pedir fotos a sus pilotos favoritos. Entonces, hubo un momento en el que yo estaba allí y la gente me pedía fotos, me miraban raro, y un par incluso me dijeron: “¿Óscar? ¿Óscar, qué haces aquí? ¿Qué haces aquí?” Yo me llamo Edu Serra, no sé quién es Óscar. Había que meterse en el papel. Claro, me estaban grabando todo el rato, no podía fallar. Así que sí, fue de esas cosas que dices: “Qué locura”.
Y hablando de meterse en el papel, ¿has llegado a rodar en pista?
Me han dejado hacer bastante más de lo que creía. Creo que me vieron allí, seguro, con Sergio y con los pilotos de Moto2: salidas, entradas, partes de rectas, curvas… y luego la moto del personaje la llevo yo todo el rato. Sí, han dejado que haga muchas cosas. Es verdad que luego hay un punto, que ya veréis en la peli, donde hay momentos que… eso es impensable.
En un principio, el papel no era para ti. Cuéntame la anécdota sobre esto con tu madre.
De cierta manera se sabía que se iba a hacer la primera película sobre MotoGP. Y un día mi madre me dijo… Yo iba a empezar a grabar algo sobre Gervasio Deferr y me comentó algo sobre MotoGP, que todavía se estaban decidiendo los actores. Otra chica, creo que no era Ana, decían otra… Entonces le pregunté: “Madre, ¿tú harás esa peli?” Y yo le dije: “No, pero creo que ya tienen un actor y se van a poner a grabar dentro de nada”. Y ahí se quedó. Nada, yo empecé a grabar lo de Gervasio Deferr, y a los cuatro meses me llamó mi representante y me dijo: “Hay una película de motos y quieren que seas tú”. Y yo: “Mi madre me…”.
Algunos pilotos han visto la película y tenemos el visto bueno por su parte
¿Cómo reaccionó tu madre?
Bueno, sí, flipó, pero no es la primera vez que le pasa. No es la primera vez que ve estas cosas. Y yo sí que creo mucho… Pero como veis, que contrato a médiums espirituales, sí creo mucho en el destino y en que hay ciertas cosas que están escritas y te tocan a ti. Y está claro que esta película la tenía que hacer.
¿Qué significa para ti que Ídolos sea la primera película de MotoGP, y además en España? ¿Y qué importancia crees que tiene para el cine español?
Pues, hombre, es un honor. O sea, un honor y mucha responsabilidad, pero es increíble. Uno siempre piensa que algo tan grande, tan visual y tan loco como el MotoGP lo haría Hollywood, o se haría en otros sitios con presupuestos enormes, desorbitados, que les permiten hacerlo. Pero bueno, el MotoGP ha elegido España con Italia, que creo que es la mejor elección. Al final, somos los que siempre estamos ahí arriba.

¿Tenéis el visto bueno por parte de los pilotos?
Tenemos el visto bueno, eso es muy importante, y un mega visto bueno. Así que a ellos sí que les emocionaba mucho, porque es la primera vez que ven una película sobre su mundo. De Fórmula 1 hay muchísimas, pero de MotoGP, no. Entonces, sí, conectaba mucho con mi personaje, porque al final todos, de cierta manera, han vivido un poco lo mismo y los mismos problemas.
¿Qué ha supuesto para ti este papel y cómo crees que influirá en la manera en que afrontarás tus próximos retos?
Pues igual, lo mismo que vengo haciendo, pero con más sabiduría, espero, y con más aprendizaje. Lo que sí tengo claro es que en cada proyecto que venga quiero darlo todo, desvivirme y hacer el mejor trabajo posible. A veces saldrá mejor, a veces peor, pero al menos me quedaré tranquilo, porque sé que voy a dar absolutamente todo.
Y para cerrar, me gustaría que me explicaras qué vamos a poder ver en Ídolos.
Yo creo que va a ser una historia apasionante, que te hace vibrar, que te emociona. Está hecha para el gran público: para niños de 12 años hasta personas de 80 o 90. Es una película para todos, para que todos conectemos, disfrutemos y vivamos el cine.
Los fans de MotoGP la van a disfrutar muchísimo.
Los fans de MotoGP, obviamente, creo que serán los primeros en ir a verla. Pero aunque no seas fan de MotoGP, creo que igualmente te puede emocionar mucho esta película, porque al final habla de un sueño, de un chaval y su padre, de la relación padre-hijo y de cómo, de cierta manera, luchan por conseguir ese sueño.





