Las murallas de Elvas, guardianas de la demarcación fronteriza lusa.
Escapada
La legendaria estructura defensiva de este municipio portugués limítrofe está incluida en el Patrimonio de la Humanidad desde el 2012.

Elvas presume de contar con el conjunto de edificaciones bélicas del barroco más completo y resguardado de cuantos se localizan en Europa.
Con el objetivo de captar la magnitud auténtica de Elvas, lo más recomendable sería observarla desde una perspectiva aérea. Únicamente subido a un globo aerostático o flotando en el firmamento con un parapente se consigue divisar de golpe toda la estructura defensiva de una población que hace gala del repertorio de arquitectura barroca militar más íntegro y mejor mantenido de los que perduran en el Viejo Continente. Y es que Elvas no constituye meramente un espacio amurallado junto a su castillo respectivo. La localidad se encuentra resguardada por una red geométrica de baluartes, fosos, entradas y fortines. Por si esto fuera insuficiente, dos majestuosos fuertes con sus propios perímetros defensivos la custodian desde los alrededores.
No obstante, ¿qué custodia Elvas para constituir tal baluarte? Realmente lo primordial no es el objeto sino su localización. La urbe se sitúa a muy poca distancia de Badajoz y el límite acuático del Guadiana. Actualmente el trato es magnífico, de modo que elvenses y pacenses, vinculados por la autovía lusa A-6, conforman una de las eurociudades que definen la raya hispano-portuguesa.
El paso por Elvas acostumbra representar tanto el recibimiento a la nación como el punto final para quienes realizan una escala previa a su retorno al hogar.
No obstante, la coexistencia no resultó siempre tan sencilla. En el pasado, se acogía a los españoles mediante una intimidante formación de defensa. Especialmente durante el siglo XVII, época en la que ocurrió la guerra de Restauración Portuguesa, la cual implicó cerca de 30 años de enfrentamientos entre España y Portugal. Dichos conflictos concluyeron únicamente con el abandono formal en 1668 de la nación colindante por parte de la dinastía Habsburgo.
En aquel periodo se construyó el gigantesco recinto militar, el cual se expandió posteriormente para hacer frente a sucesos como la guerra de las Naranjas o la amenaza napoleónica durante el siglo XIX. Como consecuencia, antiguamente la llegada de extranjeros resultaba rechazada de forma constante. No obstante, en la actualidad esa imbatible estructura defensiva anima a alejarse de la autovía próxima que se dirige hacia Lisboa. Así, el paso por Elvas acostumbra a representar tanto el recibimiento a la nación como el adiós para quienes realizan un alto final previo a su retorno al hogar.

Debido a que no resulta fácil volar sobre la zona para contemplar desde arriba el conjunto de baluartes y muros, un sitio ideal para empezar la visita es el fuerte de Nuestra Señora de Gracia, situado en un cerro ante la población. Un camino serpenteante sube hasta el portón principal de la fortaleza. Desde ese punto basta con recorrer sus entradas, corredores y gradas para atravesar los tres niveles defensivos, la fosa y las habitaciones que sirvieron de base militar y después de cárcel, hasta llegar finalmente a la casa del Gobernador, que ofrece una magnífica perspectiva del recinto fortificado de Elvas.
A partir de ese punto se percibe la forma en que el muro defensivo se ajusta al cerro para rodear vías y explanadas, viviendas y templos. Del mismo modo se observa que aún existe otra fortificación en los alrededores, aquella consagrada a Santa Lucia. Asimismo se nota que por encima de todos estos sitios sobresale la estructura de piedra y austera del castillo junto a su enorme torre. Se trata de una edificación con raíces más antiguas que las demás, pues en ella perduran las reminiscencias de la edad media, época en la que los musulmanes se establecieron en este lugar y bautizaron a la urbe como Al-Bash.

Esa atmósfera de edad media se percibe nuevamente al entrar en Elvas. Después de cruzar alguna de sus tres monumentales entradas, se recorren los laberínticos callejones de la parte elevada. Un espacio en el que las viviendas blancas, los adornos en color albero y los múltiples tiestos evocan a localidades situadas tras la línea fronteriza. Esta se encuentra verdaderamente cerca. Para verificarlo, solo hace falta asomarse a los balcones de la localidad y contemplar una vasta panorámica del entorno alentejano, delimitado en su flanco este por tierras extremeñas.
No se trata de la única edificación sacra relevante. Justo a la espalda de la vieja catedral y frente a la imponente picota de castigo de otros tiempos se sitúa la iglesia de las Dominicas, colmada de azulejos que decoran sus muros y altares. Durante la caminata se descubren más templos llamativos, como el del convento de Santo Domingo, la iglesia dos Terceiros o la del Salvador, ubicada en una esquina como si contemplara la efigie del rey Manuel I. Todo ello sin contar las variadas capillas distribuidas por el centro histórico que actúan como estaciones de procesión.
No obstante, la riqueza monumental de Elvas trasciende el ámbito castrense y eclesiástico. De disponer de margen, resulta recomendable visitar el Museo de Arte Contemporáneo, que exhibe obras de artistas lusos contemporáneos. Asimismo, se organizan muestras en el edificio de la Historia Judía. Este espacio funcionó como sinagoga durante el siglo XVI, convirtiéndose posteriormente y de forma irónica en un matadero porcino. Actualmente, sin embargo, su hermosa estructura se utiliza para diversos eventos culturales.
Para finalizar este recorrido, es posible reservar un elemento ya observado al ingresar a la urbe y que se contemplará nuevamente al partir. Hablamos del acueducto de Amoreira. Resulta inevitable divisarlo, pues de no existir las majestuosas murallas, representaría sin duda el principal emblema elvense. Constituye una estructura equiparable al famoso acueducto segoviano. En esta ocasión, su extensión alcanza los 8,5 kilómetros y cuenta con más de 800 arcos superpuestos cuyos pilares sobrepasan los 30 metros de elevación. No obstante, no estamos ante un legado romano, sino ante una edificación que se desarrolló a lo largo de diversos decenios entre los siglos XVI y XVII hasta conseguir finalmente suministrar agua a distintos surtidores del municipio. Un factor vital para asegurar la prosperidad de una comunidad encargada de impedir la conquista de Portugal.

Un alojamiento muy especial
Camping Puro Alentejo
Resulta evidente que la mayoría de los turistas que llegan a Elvas solo están de tránsito. No obstante, tras explorar la localidad, probar su variada gastronomía y recorrer los entornos alentejanos, surge el deseo de pernoctar para explorar cada rincón con tranquilidad. Por ello, para quienes viajan sin urgencias y desean sumergirse en la región, una alternativa excelente es localizar un camping, denominado parque de campismo en Portugal. La propuesta más genuina es el camping Puro Alentejo, localizado a escasa distancia de Elvas. Cabe advertir que este sitio carece de bungalows o glamping. Tanto las instalaciones como la cafetería son sumamente básicas, ya que el atractivo principal es el entorno natural de encinas, olivos y alcornoques donde instalarse. Haciendo honor a su denominación, se trata de puro Alentejo.