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Minas del Horcajo, el pueblo 'fantasma' de Ciudad Real al que solo se puede acceder por un túnel de 1 km y en el que apenas quedan un par de sus miles de vecinos: “Tenía de todo”

Curiosidades

Vista de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla a la altura de Minas de Horcajo (Ciudad Real)

Vista de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla a la altura de Minas de Horcajo (Ciudad Real)

Wikipedia

Si alguna vez has soñado con explorar un pueblo fantasma en España, Minas del Horcajo es un destino ideal. Esta pedanía del municipio de Almodóvar del Campo, en Ciudad Real, fue en su día un núcleo minero que llegó a albergar alrededor de 4.500 habitantes. Sin embargo, hoy apenas quedan unos pocos vecinos, y la mayor parte de sus edificios se encuentra en ruinas.

El acceso a Minas del Horcajo ya es toda una aventura. Los creadores de contenido de viajes @rutaideal en TikTok explican que “solo puedes acceder pasando el túnel y activando tú el semáforo. Una vez verde, puedes pasar, sea andando o en coche. El túnel mide más de 1 km y cuando se vaya la luz no vas a ver casi nada”. Atravesar este túnel es como un portal al pasado, que desemboca en un pueblo casi abandonado, pero rodeado de un increíble entorno natural en plena Sierra Madrona.

La historia del lugar está íntimamente ligada a la minería de galena argentífera. Según desvela National Geographic, gracias al descubrimiento de minas se puso el foco en la localidad de Ciudad Real: “La explotación de La Minería Española requería de mucha mano de obra y pronto el pueblo creció, llegando a tener hasta 85 trabajadores” aseguran.

Desafortunadamente, el declive comenzó cuando el filón se empobreció y se sucedieron cambios de propietarios hasta que en 1963 la explotación minera se dio por finalizada. Gracias a la información recopilada por Wikipedia, podemos saber que a partir de entonces, la población se trasladó a lugares cercanos como Puertollano, y más tarde, con la crisis del carbón, muchos se mudaron a Levante o Madrid.

Hoy, este pueblo fantasma se combina con un paisaje excepcional: repoblaciones de pino rodeno, jarales, rebollos, castaños y hasta abetos de Douglas crean una estampa maravillosa que invita a perderse entre la historia y la naturaleza.

Visitar Minas del Horcajo no es solo ver ruinas; es caminar por un lugar que cuenta una historia. Permite a sus visitantes imaginarse la vida de sus habitantes, y descubrir un trozo olvidado del sector minero de nuestro país. Sin duda alguna, es un enclave donde pasado y presente conviven hasta fusionarse de la forma más poética.