Paula Calvo, antrozoóloga: “La conexión entre mujeres y gatos dice más sobre empatía y autonomía que sobre soledad”
Felinos
Según la antrozoóloga, las mujeres que conviven con gatos cuentan sentirse más felices, seguras y menos nerviosas

Paula Calvo, antrozoóloga.

Durante años, la relación entre mujeres y gatos se ha visto rodeada de estereotipos. Sin embargo, la ciencia ha empezado a demostrar esas ideas simplistas y a revelar algo más interesante: el vínculo entre mujeres y felinos no es casual ni anecdótico, sino el resultado de una conexión profunda basada en la empatía, la comunicación sutil y el respeto mutuo. Lejos de ser una elección caprichosa, compartir la vida con un felino parece responder a una forma particular de entender las relaciones.
En Amor de gato, la antrozoóloga Paula Calvo se adentra en esta relación desde una mirada científica y emocional, apoyándose en estudios que muestran como mujeres y gatos sincronizan comportamientos, se comunican sin palabras y construyen vínculos caracterizados por la reciprocidad y la independencia. Una conexión que no solo beneficia a los animales, sino que también repercute de forma positiva en el bienestar felino, psicológico y emocional de quienes conviven con ellos.

“La investigación ha demostrado que las mujeres tienden a establecer vínculos más cercanos con animales, especialmente con gatos. Entre los factores más relevantes están la empatía, ya que diversos estudios apuntan a que tendemos a mostrar más empatía; la preferencia por relaciones basadas en el respeto mutuo y en el amor propio— como los gatos—, y la percepción emocional de las mujeres, porque tienden a identificar mejor las señales sutiles de comportamiento y afecto en los gatos”, apunta.
Y es que, según diversos estudios, entre ellos Behavioral Processes (Wedl et al., 2011), apuntan a que existe una notable sincronía entre el comportamiento de los felinos y las féminas. “Lo que descubrieron fue que generan una interacción dinámica, ajustada y con un elevado grado de comunicación no verbal”. Lo que se asemejaba, en ciertos aspectos, al vínculo entre personas, caracterizados por la reciprocidad, la adaptabilidad y una cierta independencia emocional. “Otro estudio también demostró que las gatas tienden a acercarse e iniciar el contacto físico con mayor frecuencia que con hombres, algo que atribuían al hecho de que las mujeres dedican más tiempo e interacción activa con sus gatos”, añade Calvo.
También se ha observado que las mujeres tienden a mostrar niveles más altos de compasión y un etilo de apego más fuerte (Schober et al., 2020), “lo que podría explicar su mayor inclinación a elegir gatos, animales que requieren atención sutil, cuidado emocional y respeto por su atonomía”.
Diferencias de género en la interacción
La antrozoóloga también dedica un apartado en su libro a explicar por qué las formas de interactuar de las mujeres podrían haber marcado la diferencia en la relación con los felinos. “Tendemos a interactuar de forma más activa, utilizando la voz y el contacto físico con mayor frecuencia. Esto podría deberse a una mayor sensibilidad a las señales sutiles que emiten, como los movimientos de la cola, las vocalizaciones y las expresiones faciales”.
Pero el comportamiento de los gatos también influye. “Un estudio encontró que estos animales parecen corresponder a esta mayor interacción femenina, cumpliendo con los deseos de sus tutoras con más frecuencia que con los de sus tutores”, apunta. Algo que podría sugerir que la relación es mutuamente beneficiosa, y que la atención e interacción de la mujer se ve recompensada con la compañía y el afecto del gato.
Aunque, como apunta Paula Calvo, es importante tener en cuenta que el sexo de los gatos también puede influir en la interacción. “Los gatos machos podrían ser más juguetones y seguir a sus tutores más de cerca, buscando participar en sus actividades”. Y, por último, la antrozoóloga explica en 'Amor de gato', que las mujeres perciben a los hombres como menos masculinos cuando sostienen un gato. “Un hallazgo que abre interrogantes sobre cómo los animales de compañía influyen en la percepción de las parejas potenciales y si la preferencia por los gatos podría estar relacionado con ciertos roles de género o expectativas sociales”.
Beneficios de compartir la vida con un gato
La convivencia entre humanos y felinos aporta beneficios profundamente mutuos, más allá de compartir momentos en el mismo hogar. Por un lado, está demostrado que la compañía felina contribuye a una mejor salud cardiovascular, “ayudando a mantener tanto la presión arterial como la frecuencia cardiaca en valores estables”, explica Calvo, tras las conclusiones obtenidas en el estudio Qureshi at al., 2009; Stella et al., 2020.
A su vez, parece que la presencia y el vínculo con un gato genera un importante bienestar emocional, reduciendo los niveles de estrés y la sensación de soledad que muchas personas pueden experimentar, “especialmente en entornos urbanos o situaciones de aislamiento”. (HABRI, 2023). En el caso de los niños que crecen en hogares con felinos, según explica la antrozoóloga en su libro, estos animales les ofrecen la oportunidad de desarrollar la empatía y el respeto hacia otros seres vivos. “Contribuye al aprendizaje de habilidades socioemocionales como la responsabilidad y la compasión”.

Al mismo tiempo, existen evidencias que sugieren un menor riesgo de desarrollar alergias en la infancia gracias a la exposición temprana a diferentes estímulos y microorganismos presentes en el entorno compartido con animales. “Por último, en un estudio reciente se demostró que la convivencia con gatos y perros protege frente al desarrollo cognitivo en la vejez humana.
A nivel psicológico, los gatos, además de ser “compañeros adorables”, ofrecen beneficios para la salud mental y emocional. “Las mujeres que conviven con gatos cuentan sentirse más felices, seguras y menos nerviosas. Además, la compañía felina puede reducir la sensación de soledad, ayudar a sobrellevar momentos difíciles y brindar un sentido del propósito y responsabilidad”, explica la experta en su libro.
Sin embargo, como apunta Calvo, estos beneficios no “surgen por arte de magia”. No basta con compartir techo con un animal, lo que marca la diferencia en la relación es la calidad, el tiempo y el esfuerzo. “Los gatos prefieren la interacción humana por encima de otros estímulos como juguetes o comida, y sabemos que el contacto físico fortalece el vínculo y potencia todos estos beneficios. Por eso, como tutores y tutoras, es esencial que seamos sensibles a las necesidades individuales de nuestros gatos”.


