La carretera imposible que cambió una aldea en la montaña: 18 curvas en zigzag y un desnivel de más del 40% a lo largo de 453 metros
Infraestructuras
La apertura de esta infraestructura en 2012 conectó a los vecinos de un remoto pueblo de montaña del suroeste de China con escuelas, hospitales y oportunidades que antes les eran inaccesibles
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A lo largo de 453 metros, los conductores tienen que sortear 18 curvas en zigzag en un desnivel de hasta el 43%
Carreteras hay de todo tipo. Autopistas que invitan a conducir sin esfuerzo y carreteras secundarias que obligan a estar atentos a cada curva. En Canal Moveo de Guyana Guardian ya hemos recorrido algunas de las más complicadas del mundo, pero pocas veces nos hemos encontrado con una infraestructura tan extrema y, al mismo tiempo, tan necesaria como la que se esconde en las montañas de Chongqing, en el suroeste de China.
Se trata de la Lingpaishi Zigzag Road, un tramo de apenas 453 metros con 18 curvas cerradas que se ha hecho viral como “la pesadilla de los conductores”. Sin embargo, para los 137 vecinos de la aldea de Minzhu este camino no tiene nada de capricho, ya que desde 2012 es su acceso a la escuela, al hospital y, en definitiva, a una vida más digna.

Hasta hace poco más de una década, los habitantes de Minzhu apenas podían salir de la aldea sin poner en riesgo su seguridad. El único enlace con el mundo exterior eran senderos empinados y resbaladizos que trepaban por la ladera de la montaña. Cada visita al médico, cada compra en el mercado o incluso llevar a los niños a clase suponía caminar durante horas por caminos tan duros como inseguros. La apertura de la carretera en 2012 rompió de golpe ese aislamiento y transformó la vida cotidiana de las 37 familias que aún hoy residen en la aldea.
Antes de la construcción de la carretera, los vecinos debían escalar senderos peligrosos para llegar a cualquier servicio básico
La geometría del trazado es tan insólita como necesaria. En apenas 453 metros la carretera salva un desnivel pronunciadísimo mediante 18 giros de horquilla, algunos tan cerrados que obligan a los vehículos a maniobrar para completarlos. La pendiente alcanza en ciertos tramos el 43%, lo que convierte el recorrido en un auténtico reto par cualquier conductor, especialmente los forasteros. Por su estrechez y curvas cerradas, no pueden circular autobuses ni camiones por esta vía.
En 2019, el camino fue reforzado y pavimentado con hormigón para aumentar su durabilidad y reducir el riesgo de accidentes. Aun así, sigue siendo un tramo que solo puede afrontarse con calma y prudencia.
La vía se ha convertido en una atracción turística para quienes visitan la zona
A pesar de su fama en internet como “la pesadilla de los conductores”, para los vecinos de Minzhu la carretera es una vía cotidiana y esencial. Las imágenes de sus giros imposibles han despertado la curiosidad de fotógrafos y aficionados a las rutas extremas, convirtiéndola en un pequeño atractivo turístico. Pero esa atención mediática contrasta con su uso real. De hecho, es la arteria que conecta a la aldea con localidades que ofrecen servicios básicos de los que carece.

El impacto en la vida cotidiana de los habitantes de Minzhu ha sido profundo. Antes de la construcción de la carretera, cualquier desplazamiento suponía largas caminatas por senderos peligrosos y esto, consecuentemente, limitaba el acceso a la educación, atención médica y mercados. Ahora, los niños pueden acudir al colegio sin riesgo, los ancianos llegar a los centros de salud y los vecinos transportar alimentos o materiales con facilidad.
Además, la carretera ha abierto pequeñas oportunidades económicas. Algunos residentes venden productos locales a los visitantes que se acercan a fotografiar el zigzag, integrando de forma incipiente a Minzhu en la economía rural más amplia.

