Fauna y Flora

Estas ballenas podrían esconder la clave para desarrollar nuevos tratamientos y fármacos contra enfermedades

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Los delfines mulares serán estudiados por los investigadores para comprender sus mecanismos de adaptación a la falta de oxígeno

Más de un tercio de los mamíferos marinos está en peligro de extinción

Los delfines mulares están adaptados a la hipoxia para ser capaces de bucear en su búsqueda de alimento.

Los delfines mulares están adaptados a la hipoxia para ser capaces de bucear en su búsqueda de alimento.

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Los mamíferos marinos cuentan con toda una serie de particularidades biológicas que fascinan a los investigadores, lo que convierte a estas especies en objeto de diversos estudios. Una de sus cualidades más llamativas tiene que ver con sus adaptaciones fisiológicas a la hipoxia. Es decir, someter el cuerpo a condiciones marcadas por una baja presencia de oxígeno, algo derivado de las apneas prolongadas que realizan y que forman parte de su comportamiento habitual. Esto es posible gracias a un conjunto de mecanismos celulares y moleculares sobre los que todavía no se ha obtenido la información necesaria, según reconoce la comunidad científica. Sin embargo, un proyecto emprendido por el departamento de Ciencias Marinas y Conservación, de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, pretende ahondar en esto y descubrir más acerca de estas adaptaciones en la fisiología de los mamíferos marinos.

El proyecto tendrá lugar durante el otoño de 2025 y la primavera de 2026, según especifican los investigadores, y establece como objeto de análisis a los delfines mulares. El equipo de especialistas señala las diferencias celulares “significativas” entre los mamíferos marinos y terrestres a las condiciones hipóxicas como parte clave de este estudio. Por ello, se tomarán muestras genéticas para ser analizadas e identificar estas estructuras. Además, habrá dos grupos de estudio: los delfines mulares costeros y aquellos de alta mar.

La comparativa entre ambos pretende ahondar en sus patrones de comportamiento vinculados a la práctica del buceo, así como a las adaptaciones a la hipoxia. “En un enfoque paralelo, el equipo del proyecto generará nuevos cultivos tridimensionales de organoides de corazones de ballena, lo que les permitirá estudiar las respuestas a la hipoxia, la isquemia y la presión, y relacionar las diferencias genéticas en ballenas y organismos terrestres con la función fisiológica de sus órganos”, explican los investigadores.

¿Cómo podrían influir los resultados de este estudio al desarrollo de nuevos tratamientos y fármacos?

A través de este estudio, los investigadores buscan obtener información que sea relevante para una mayor comprensión, y el desarrollo de mejores tratamientos, en el caso de determinadas enfermedades en humanos. Los ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, COVID-19 y cáncer son algunas de las que destaca el equipo de este proyecto. 

La hipoxia tiene lugar cuando los tejidos del organismo se ven privados de un suministro adecuado de oxígeno. En el caso de las personas, los órganos están poco preparados para lidiar con esta falta de oxígeno. Sin embargo, los mamíferos marinos son capaces de bucear a grandes profundidades, en sus rutinas de búsqueda de alimento, y tolerar estas condiciones de hipoxia. Los investigadores del proyecto afirman que, averiguar más acerca de estos mecanismos, podría resultar determinante para crear nuevas intervenciones clínicas para la hipoxia en relación con la salud humana.