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Esta es la clave para disfrutar de las Perseidas este agosto, según los astrónomos: “Noche sin luna, cielo limpio y oscuro, y estar bien posicionados a medianoche. Después, solo hay que mirar hacia arriba”

Lágrimas de San Lorenzo

Este agosto se podrá ver en el cielo nocturno la clásica lluvia de estrellas veraniega. Estas son las claves para disfrutarla

Alejandro López Comazzi, astrofísico: “Uno de los exoplanetas que he descubierto es el segundo más cercano a la Tierra de los potencialmente habitables”

La clave para disfrutar de las Perseidas este agosto, según los astrónomos: “Noche sin luna, cielo limpio y oscuro, y estar bien posicionados a medianoche. Después, solo hay que mirar hacia arriba.

La clave para disfrutar de las Perseidas este agosto, según los astrónomos: “Noche sin luna, cielo limpio y oscuro, y estar bien posicionados a medianoche. Después, solo hay que mirar hacia arriba.

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Son muchas las personas que se reúnen cada año a mitad de agosto para escudriñar el cielo nocturno y deleitarse con el espectáculo natural protagonizado por las Perseidas. No es de extrañar. Hoy en día, pocas actividades ofrecen tanto a la vez. Es gratuita, permite una caminata al aire libre, se puede disfrutar en familia, en pareja o con amigos. Y, además, es una oportunidad para aprender algo nuevo, hacer un picnic, escapar del calor y disfrutar de una belleza sublime.

La lluvia de estrellas es algo que nos conecta por unos instantes no solo con el espacio, sino también con el tiempo. Al fin y al cabo, es un fenómeno que se da anualmente desde antes de que el ser humano mismo despertara como especie y que tiene lugar en torno a las mismas fechas.

Cada mitad de agosto, por tanto, recogemos el testigo de aquellos griegos que también oteaban el cosmos y para quienes astronomía y astrología eran, en cierto modo, una sola ciencia que incluso podía fusionarse con la mitología. No en vano, las Perseidas deben su denominación, como si de hijas suyas se trataran, al héroe Perseo que da nombre a la constelación de la que parecen provenir. 

No es difícil imaginar a un sabio ateniense aprovechando la ocasión tanto para enseñar a sus alumnos la cartografía celeste como para educarlos en valentía, usando como ejemplo a aquel que consiguió cercenar la cabeza de la temible Medusa gracias al favor de su diosa local: Atenea.

«Boot Arch Perseids» – Captada en Alabama Hills (California, EE.UU.), con la Vía Láctea perfilada junto a la lluvia de estrellas de las Perseidas.
«Boot Arch Perseids» – Captada en Alabama Hills (California, EE.UU.), con la Vía Láctea perfilada junto a la lluvia de estrellas de las Perseidas.Mike Abramyan

Sin embargo, no fueron los griegos quienes le otorgaron ese nombre al fenómeno, sino solo a la constelación. Fue un científico belga, Adolphe Quetelet, quien en 1835 documentó sistemáticamente una lluvia de meteoros que ocurría todos los años a mediados de agosto. Él ayudó a establecer la naturaleza cíclica del fenómeno. 

Poco después, otros astrónomos empezaron a relacionar estas lluvias con puntos radiantes específicos del cielo, y a nombrarlas según la constelación de la que parecen provenir desde la perspectiva terrestre. En este caso, el radiante estaba en la constelación de Perseo, y así comenzó a hablarse de Perseidas.

En realidad, provienen de los restos de un cometa fragmentado, el Swift-Tuttle, que cruzan nuestra órbita cada año

Alejandro López Comazzi

astrofísico

Aunque el fenómeno es observado y registrado desde la Antigüedad, la denominación actual no fue usada por los antiguos griegos, sino que fue creada por los astrónomos modernos, aplicando la convención de nombrar lluvias de estrellas por su radiante aparente. 

Así lo confirma el astrofísico Alejandro López Comazzi, descubridor de un asteroide y dos exoplanetas: “No es que los meteoros vengan realmente de la constelación de Perseo. Lo que ocurre es que, desde nuestra perspectiva en la Tierra, parecen originarse desde esa zona del cielo, de ahí su nombre. Pero, en realidad, provienen de los restos de un cometa fragmentado, el Swift-Tuttle, que cruzan nuestra órbita cada año.”

Martirio de San Lorenzo.
Martirio de San Lorenzo.Museo del Prado

Pero no solo antiguos griegos, astrónomos belgas del XIX y astrofísicos contemporáneos han analizado a su manera las Perseidas. En España se las lleva conociendo desde la Edad Media como Lágrimas de San Lorenzo, gracias a la coincidencia con la efeméride católica que recuerda al mártir cada 10 de agosto. En este caso, las estrellas fugaces se podrían comparar con las lágrimas que San Lorenzo derramó durante su martirio, como las llamas que evocan su muerte en la parrilla o incluso como un oxímoron de lágrimas llameantes para los poetas de imaginación más simbólica y osada.

En cualquier caso, lo que está claro es que a lo largo de las edades, los seres humanos nos hemos sentido atraídos y fascinados por este fenómeno que, como diría cierto astronauta de película, nos lleva a imaginar nuestro lugar entre las estrellas en lugar aquel que, inevitablemente, ocuparemos entre el polvo. Sigamos haciéndolo, pues, un año más.

Y, para ello, hagamos caso una vez más al doctor López Comazzi cuando aconseja “intentar elegir una noche en la que no haya luna llena, buscar un lugar con baja contaminación lumínica y sin nubes, así como quedar bien posicionados para medianoche”. Si cumplimos con nuestra parte, el cielo hará el resto.

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