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Convertir el agua en combustible para cohetes? Así lo afirma esta startup creada por un exempleado de SpaceX

Ciencia espacial

General Galactic se ha propuesto usar agua como combustible.

General Galactic se ha propuesto usar agua como combustible.

Una nueva empresa emergente estadounidense está intentando demostrar que el agua puede transformarse en un combustible factible para satélites, un descubrimiento que redefiniría para siempre la exploración espacial y facilitaría los viajes entre planetas.

La compañía, denominada General Galactic, se ha propuesto como objetivo un concepto que diversos expertos tecnológicos han contemplado por décadas, aunque jamás se había puesto a prueba previamente. Durante el otoño venidero, mediante el envío de un satélite que empleará únicamente agua como combustible orbital, se comprobará si representa un logro viable dentro de la ingeniería aeroespacial.

General Galactic surgió de la mano de dos ingenieros noveles que cuentan con trayectoria en varias de las compañías más relevantes de la industria aeroespacial privada. Su director ejecutivo es Halen Mattison, antiguo integrante de SpaceX, firma en la que colaboró con Elon Musk en el desarrollo de tecnologías para cohetes y vuelos en órbita. Por su parte, el responsable técnico es Luke Neise, un profesional con bagaje anterior en Varda Space Industries, entidad especializada en la producción y ensayos dentro de entornos de microgravedad.

El concepto de obtener agua —o escarcha— de la Luna o Marte con el fin de generar hidrógeno y oxígeno para propelente ha existido desde los tiempos de las misiones Apolo, durante las décadas de los 60 y 70. Recientemente, este planteamiento ha contado con el respaldo de personalidades como el experto de la NASA Bill Nelson o el creador de SpaceX Elon Musk. No obstante, hasta el momento ningún proyecto ha conseguido implementar dicha técnica de manera efectiva en un vehículo espacial de dimensiones considerables. “Existe una gran cadena de supuestos en los planes espaciales a largo plazo”, detalla Halen Mattison para Wired. Aun así, los expertos mantienen ciertas dudas; representa un desafío técnico de gran envergadura que diversos intentos previos no han podido superar.

Para probar que el proyecto es viable, General Galactic pondrá en órbita un dispositivo de cerca de 500 kilos que usará solo agua para desplazarse en el espacio. El lanzamiento se estima para el otoño, en un vehículo Falcon 9 de SpaceX. Si el test funciona, el sistema podría optimizar notablemente la movilidad de los satélites estadounidenses, un factor de creciente importancia ante el incremento de tensiones entre naciones y el auge de la tecnología aeroespacial china.

En este cometido, General Galactic integrará dos modalidades de propulsión diferentes. Inicialmente, empleará la propulsión química. Esto implica que el agua se fragmenta, a través de un método planificado, en hidrógeno y oxígeno, elementos que luego se combustionan para dar impulso al vehículo. Asimismo, hace uso de la propulsión eléctrica con un motor Hall, una tecnología donde el oxígeno se transforma en plasma y es proyectado mediante campos magnéticos. Dicho mecanismo alternativo proporciona una fuerza inicial menor, aunque con un rendimiento mucho más elevado, tal como evidencia su aplicación previa en satélites de carácter comercial y sondas científicas como Dawn, de la NASA.

El agua se descompone, empleando un método preciso, en hidrógeno y oxígeno, que luego se combustionan para producir la propulsión de la nave.

“El objetivo es demostrar que podemos ofrecer maniobras muy eficientes a largo plazo, pero también responder con rapidez cuando el entorno orbital lo exige”, aclara Luke Neise. Tal y como explican en su web oficial, emplear agua posibilitaría incrementar de cinco a diez veces el delta-V de cualquier expedición. Esto representa la facultad de modificar la rapidez y el rumbo durante el trayecto, un factor fundamental para los viajes espaciales de larga distancia.

No obstante, este tipo de ensayos acarrea ciertos peligros. El oxígeno ionizado empleado en el impulso eléctrico es muy reactivo y puede originar corrosión en los circuitos, un impedimento técnico que ha llevado a muchos a pensar que su realización es imposible. De acuerdo con Ryan Conversano, extecnólogo del Jet Propulsion Laboratory y asesor de la firma, se subraya en Wired que “no es un elemento fácil de manejar” y que esto obliga a perfeccionar al máximo el diseño de componentes y materiales.

Sin embargo, figuras como Mark Lewis, ex científico principal de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y actual director del Purdue Applied Research Institute, creen que el experimento merece la pena. “Puede ser una solución ingeniosa para pequeños satélites, pero aún hay muchas incógnitas que resolver”, señala. Por ahora, General Galactic ha recaudado aproximadamente 10 millones de dólares en capital de riesgo, una suma relativamente pequeña para el sector aeroespacial, pero suficiente para esta primera demostración que podría transformarlo todo.

Perfil creativo y tecnológico. Redacto sobre IA y cultura digital. Inicié una productora y una Proptech. Dialoguemos sobre el porvenir.

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