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Por qué nuestro router nunca llega a la velocidad que contratamos y qué podemos hacer para remediarlo

Trucos

Qué ocurre realmente entre la velocidad que contratas y la que llega a tus dispositivos, y cómo mejorarla en casa

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Un hombre revisa el router inalámbrico

Un hombre revisa el router inalámbrico

Getty Images/iStockphoto

Cuando contratamos una línea telefónica, lo primero que solemos hacer todos es un test de velocidad desde el móvil. Sin embargo, aunque hayamos contratado 600 megas o 1 giga, la cifra que aparece en ese test no suele acercarse ni de lejos a lo prometido. 

Pero, ¿por qué pasa eso exactamente? ¿Por qué pagamos por un contrato que luego no se cumple? ¿Es una estafa de la compañía o algo distinto? En primer lugar, debes tener claro que hay razones técnicas detrás por las que ocurre, además de soluciones claras que sí funcionan y pueden ayudarte a tener una línea más rápida.

¿Por qué tu conexión va más lenta de lo que pone en tu contrato?

Cuando una operadora habla de 600 Mb o 1 Gb, se refiere a la velocidad máxima que puede llegar al router mediante un cable Ethernet en condiciones óptimas. Teniendo esto en cuenta, la perspectiva cambia por completo.

Debes tener en cuenta que el wifi no forma parte de ese compromiso contractual con la compañía. Es una red local doméstica que funciona bajo otras reglas y otras limitaciones. Este sistema utiliza ondas de radio, igual que la radio FM o el Bluetooth. Y eso, por desgracia, implica varios problemas inevitables:

Por qué nuestro router nunca llega a la velocidad que contratamos y qué podemos hacer para remediarlo.
Por qué nuestro router nunca llega a la velocidad que contratamos y qué podemos hacer para remediarlo.

  1. La señal se debilita con la distancia. Cada metro que separa el router del dispositivo reduce la potencia de la señal. No ocurre de forma lineal ni uniforme, sino que llega un punto en el que pequeñas distancias adicionales provocan grandes pérdidas de rendimiento. Por eso, una habitación contigua puede funcionar bien y la siguiente ya no.
  2. La señal pierde calidad al atravesar obstáculos físicos. Las paredes, especialmente si son de hormigón, ladrillo macizo o llevan instalaciones metálicas, absorben parte de la energía de la señal. Lo mismo ocurre con suelos, techos, muebles grandes y electrodomésticos como neveras, hornos o lavadoras. El wifi no “rodea” bien los objetos, sino que los atraviesa, perdiendo fuerza por el camino.
  3. La señal sufre interferencias constantes. En un bloque de viviendas, tu red convive con decenas de redes vecinas usando las mismas frecuencias. A eso se suman otros dispositivos inalámbricos como auriculares Bluetooth, teléfonos inalámbricos, cámaras, sensores o mandos. Todo compite por el mismo espacio radioeléctrico. El resultado no suele ser un corte total, sino microinterrupciones y bajadas de velocidad difíciles de identificar.

Además, el WiFi no transmite y recibe datos al mismo tiempo de forma eficiente. A diferencia de un cable, la comunicación inalámbrica se parece más a una conversación por turnos. Cada dispositivo espera su momento para hablar. Cuantos más hay conectados, más se alargan esos turnos y menor es la velocidad efectiva que percibe cada uno.

¿Qué podemos hacer para tener una mejor conexión wifi?

Sin embargo, sí hay cosas que podemos hacer para que, más allá de las averías, la señal nos llegue de la mejor forma posible. Para ello, puedes seguir los siguientes consejos:

  1. Comprueba primero la velocidad real que llega a tu casa. Antes de cambiar nada, conecta un ordenador al router por cable Ethernet y haz un test de velocidad. Si por cable la velocidad es alta, tu conexión es correcta y el problema es el WiFi. Si por cable también es baja, el problema es del operador o de la línea y no se solucionará con ajustes domésticos.
  2. Coloca el router donde pueda emitir bien la señal. La ubicación del router es uno de los factores más decisivos y menos atendidos de la conexión. Lo mejor es que lo sitúes en una zona central de la vivienda, mejor en altura que en el suelo, y evites armarios, esquinas o muebles cerrados. Importante: tampoco lo coloques detrás de la televisión. Es un error muy común.
  3. Revisa si tu router está limitando la conexión. Muchos routers, especialmente los que entregan las operadoras, funcionan bien para un uso básico, pero no están pensados para hogares con muchos dispositivos conectados a la vez. Cambiar a un router más moderno no aumenta la velocidad contratada, pero sí permite aprovecharla mucho mejor.

Por último, debes tener claro que, en ocasiones, el cable es la mejor opción. Para ciertos usos, como el teletrabajo o los videojuegos online, puede que, hagas lo que hagas, no mejores tu conexión wifi... Y el cable Ethernet está ahí para solucionarte la vida. 

Creativo y tecnólogo. Escribo sobre IA y cultura digital. Fundé una productora y una Proptech. Hablemos de futuro.