Se dispara el precio de la RAM: ha llegado a ser tan prohibitivo que ya hay quien se la fabrica en casa
Memorias RAM
Una muestra extrema de cómo la crisis de precios en el hardware está empujando a algunos usuarios a soluciones técnicas impensables hasta hace unos meses
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Jensen Huang, CEO de Nvidia.

La alarmante escalada de precios de las memorias RAM está llevando a algunos usuarios a buscar soluciones extremas. Tráfico ilegal de componentes, robos, despecies... La situación está llevando a todo tipo de fenómenos, pero una de las más llamativas es la de los modders que se las están fabricando en sus propias casas.
Este es el caso de VIK-on, un ingeniero ruso que, tal y como cuentan en Videocardz, ha conseguido fabricar sus propios módulos de memoria DDR5 reutilizando chips DRAM extraídos de módulos de portátil.
El proyecto parece complejo, pero realmente no tiene demasiado misterio. VIK-on se está dedicando a comprar módulos SO-DIMM usados. Después, desolda cuidadosamente sus chips de memoria y vuelve a soldarlos en un PCB vacío diseñado para DDR5 de sobremesa. El resultado es sorprendente: módulos plenamente funcionales que el sistema reconoce como memoria DDR5 estándar.
El proceso, aun así, no es nada sencillo. Primero, los chips DRAM se extraen aplicando calor controlado sobre los módulos SO-DIMM originales. Después, se sueldan uno a uno en el nuevo PCB, que debe incluir la controladora adecuada y un firmware compatible. En este caso, VIK-on recurrió a un firmware personalizado basado en un kit comercial de ADATA, lo que permitió incluso activar perfiles XMP válidos para el proceso.

Y lo cierto es que el resultado final es increíble: los módulos caseros alcanzan frecuencias de hasta 6.400 MHz, una cifra comparable a la de muchos kits DDR5 de gama media-alta que hoy se venden a precio de oro.
En términos económicos, la jugada dice mucho del momento que atraviesa el mercado. El modder adquirió dos módulos SO-DIMM de 32 GB con chips de SK Hynix por unos 80 euros cada uno. A eso sumó un PCB DDR5 comprado en una tienda china por unos seis euros y un disipador genérico por unos cuatro. En total, cerca de 200 euros en materiales, sin contar las horas de trabajo ni el riesgo de arruinarlo todo con un solo error.
Hace apenas medio año, esa misma cantidad permitía comprar sin dificultad un kit comercial de 64 GB DDR5 ya ensamblado. Pero ahora mismo el mismo producto puede hasta cinco varias veces más, lo que explica que algunos entusiastas estén dispuestos a asumir riesgos que antes no tenían ningún sentido.
Evidentemente, este tipo de proyectos no apunta a convertirse en una alternativa real para el gran público. Soldar chips de memoria y programar firmware no está al alcance de la mayoría de usuarios, y cualquier fallo puede traducirse en pérdidas importantes. Sin embargo, sí funciona como termómetro del mercado: cuando fabricar tu propia RAM deja de parecer una locura, es que algo se ha roto en la cadena de precios.


