A Carlos Alcaraz le han prohibido usar este gadget en los partidos el Open de Australia: prohibida la pulsera Whoop y similares
Pulsera inteligente prohibida
La pulsera mide el sueño, el esfuerzo, la recuperación, el estrés, las calorías y mucho más. Ideal para deportistas de élite y para cualquiera que quiera ponerse en forma, aseguran sus creadores
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Carlos Alcaraz en pleno partido en el Open de Australia 2026.

Fue una imagen curiosa. Una de las delegadas del Open de Australia de Tenis le dice a Carlos Alcaraz que se acerque a uno de los laterales de la pista y le pide que se quite la muñequera. Debajo, una pulsera negra. Al verla, la delegada le pide que si quiere seguir jugando tiene que quitarse la pulsera. El tenista murciano acató, se volvió a poner la muñequera y ganó el partido.
Podríamos hablar de cómo fue el encuentro, pero hemos venido a contar qué era esa pulsera negra y por qué ha habido tanto revuelo con ella. Hoy toca presentar un fenómeno dentro del mundo de los gadgets deportivos, si bien en España aún no es tendencia: la pulsera Whoop.
La pulsera Whoop es un monitor de salud sin pantalla con una batería inalámbrica que permite llevarla puesta las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Vista con perspectiva, el diseño recuerda al origen de las smartband allá por 2013, pero mucho más avanzada y precisa en sus mediciones.
La pulsera mide el sueño, el esfuerzo, la recuperación, el estrés, las calorías y mucho más, con información personalizada que ayuda a los usuarios a realizar un seguimiento completo de su salud. Por ese motivo los deportistas la suelen llevar siempre que pueden.
Una de las curiosidades de la pulsera Whoop es que viene con una garantía de por vida, algo poco habitual en el sector de la tecnología de consumo (otro ejemplo serían las memorias RAM).
Esto significa que no hay que preocuparse por los fallos de funcionamiento, ya que la empresa lo sustituirá de forma gratuita. Eso sí, tan solo cubre los defectos de fabricación y los fallos de hardware, y no los daños físicos causados por el usuario ni el desgaste normal por uso.
El motivo de esta política de garantía tan ventajosa es porque Whoop no vive de vender las pulseras (que también), vive de las suscripción a sus software, el que hace posible tener todas las mediciones e informes de salud. Ahí es donde está realmente el negocio.
La pulsera, al no tener pantalla, muestra toda la información en el teléfono móvil. Esto gusta a mucha gente, porque libera de distracciones. Eso sí, para aprovechar y disfrutar de todas las utilidades que trae el gadget hay que pasar por caja y comprar la suscripción anual de Whoop, que oscila entre 199 y 399 euros, según el paquete elegido. La pulsera, viene de regalo con la primera cuota.

