Sam Altman y Jonathan Ive quieren que seamos más felices gracias a la IA: “No tenemos una relación fácil con la tecnología, por eso queremos crear un dispositivo que haga que estemos menos ansiosos y desconectados”
IA
El diseñador de los productos más icónicos de Apple y el CEO de OpenAI se unen para crear un nuevo tipo de dispositivo de inteligencia artificial, pensado no para aumentar la productividad, sino para mejorar el bienestar emocional de las personas
“Si nos fijamos en las cifras, hay mucho margen de mejora”: este grupo de chicas jóvenes está luchando a capa y espada para acabar con el Silicon Valley más patriarcal

Sam Altman, CEO de OpenAI.

OpenAI (empresa tras ChatGPT) está poniendo todos sus esfuerzos en la búsqueda por convertir a la inteligencia artificial en algo más que chatbots con los que poder hablar. Para ello está trabajando en proyectos como ChatGPT Atlas, un navegador que busca luchar contra Comet de Perplexity. Pero donde más esfuerzos está poniendo es en crear un aparato de hardware que incluso pueda sustituir al teléfono móvil.
Para ello, Sam Altman, el fundador de OpenAI, está trabajando mano a mano con Jonathan Ive, responsable de los productos más emblemáticos de Apple —desde el iMac hasta el iPhone—. El ex de Apple está ahora trabajando de la mejor forma posible con Altman por lograr algo que, realmente, engatuse a los usuarios y lleve a la IA más allá.
En una entrevista con Wired, Ive explicó que su nuevo proyecto con OpenAI busca “hacer que las personas se sientan felices, plenas, más tranquilas, menos ansiosas y menos desconectadas”. “No creo que tengamos una relación fácil con nuestra tecnología en este momento”, añadió.
Por eso, su idea es desarrollar un nuevo tipo de hardware que modifique la manera en que los humanos se relacionan con las máquinas, alejándose de la lógica de la productividad para centrarse en el bienestar.

Más allá de la productividad
Un nuevo tipo de dispositivo de IA
OpenAI y LoveFrom —el estudio fundado por Ive tras su salida de Apple— llevan meses trabajando en el diseño de un dispositivo de inteligencia artificial aún sin nombre ni forma pública. Según Business Insider, el equipo explora entre 15 y 20 conceptos distintos, desde pequeños objetos portátiles hasta sistemas de interacción más experimentales.
El proyecto se enmarca dentro de la búsqueda de OpenAI por llevar sus modelos fuera del software y crear una experiencia física que acompañe al usuario en su día a día. Altman, por su parte, resume la motivación del proyecto con una frase clara: “Por muy buenos que sean los teléfonos y los ordenadores, hay algo nuevo por hacer”.
Por muy buenos que sean los teléfonos y los ordenadores, hay algo nuevo por hacer
El CEO de OpenAI considera que la próxima revolución tecnológica no pasará por pantallas más grandes o procesadores más rápidos, sino por repensar el papel de la IA en la vida cotidiana. Porque ambos coinciden en que la relación actual con la tecnología se ha vuelto problemática. El tiempo frente a las pantallas, la sobreexposición a la información y la dependencia digital son síntomas de una era en la que la innovación ha priorizado la eficiencia por encima de la salud mental.
Ive pretende corregir ese rumbo con un diseño más humano, centrado en el equilibrio emocional. En su carta conjunta publicada en el blog de OpenAI, A letter from Sam & Jony, ambos subrayan la necesidad de construir una nueva generación de dispositivos que “ayuden a las personas a sentirse mejor consigo mismas y con su entorno”.
No se trataría de un sustituto del smartphone, sino de un compañero complementario que interactúe mediante voz, gestos o presencia contextual. Una nueva forma de relacionarnos con la tecnología.

