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¿Qué hay en realidad tras los despidos masivos de Amazon? Microchips, Wall Street y “la necesidad de hacer sitio a los robots”

Amazon

Amazon ha despedido a 30.000 empleados en pleno auge de sus beneficios. La causa no es solo la inteligencia artificial, sino una reestructuración profunda ligada a su cultura corporativa, la carrera por los chips y las exigencias de Wall Street

Amazon y Meta se deshacen de miles de trabajadores: una ola de destrucción creativa para explotar todo lo que ofrece la IA

Andy Jassy, CEO de Amazon.

Andy Jassy, CEO de Amazon.

Amazon no está en crisis, pero despide como si lo estuviera. La compañía despidió a 30.000 trabajadores la semana pasada pese al incremento de sus beneficios y pese a que proyecta duplicar sus ventas antes de 2033. A simple vista, podría parecer un ajuste rutinario, pero los motivos van mucho más allá de los números: detrás hay un cambio estructural en la manera de concebir su progreso tecnológico y su cultura empresarial.

En su memo interna de junio, el CEO Andy Jassy fue explícito: “Mientras desplegamos más IA generativa y agentes, cambiará la forma en que se realiza nuestro trabajo. Necesitaremos menos personas haciendo algunos de los trabajos que se están haciendo hoy, y más personas haciendo otros tipos de tareas. Es difícil saber exactamente dónde quedará esto con el tiempo, pero en los próximos años esperamos reducir nuestra plantilla corporativa total, a medida que obtengamos ganancias de eficiencia aplicando la IA en la empresa”.

La automatización es, en efecto, una de las razones visibles. Amazon ya lleva tiempo integrando modelos generativos en sus sistemas logísticos, administrativos y de atención al cliente, con el objetivo de reducir procesos repetitivos y reorganizar equipos. Pero Jassy insiste en que este cambio va mucho más allá de la eficiencia: “Hoy, en prácticamente cada rincón de la empresa, estamos usando IA generativa para hacer la vida de los clientes mejor y más fácil. […] Tecnologías como la IA generativa son poco comunes; aparecen una sola vez en la vida y cambian por completo lo que es posible para clientes y negocios”.

No es que Amazon haya despedido gente porque llega la inteligencia artificial, sino que ha despedido gente para que pueda llegar más inteligencia artificial

Edu Sánchez

analista

Esa “revolución interna” ha llevado a lo que algunos analistas describen como una paradoja calculada. El ingeniero industrial y analista tecnológico Edu Sánchez lo resume así: “No es que Amazon haya despedido gente porque llega la inteligencia artificial, sino que ha despedido gente para que pueda llegar más inteligencia artificial”.

Su interpretación invierte la lógica habitual: no son los robots los que quitan el trabajo, sino la necesidad de hacerles sitio. La compañía busca liberar recursos humanos y financieros para reforzar su infraestructura digital y acelerar la adopción de IA en todos sus niveles operativos.

Los despidos masivos de Amazon no se deben a lo que te imaginas: microchips, Wall Street y “la necesidad de hacer sitio a los robots”.
Los despidos masivos de Amazon no se deben a lo que te imaginas: microchips, Wall Street y “la necesidad de hacer sitio a los robots”.Diseño: Selu Manzano

Los despidos, en este sentido, son la consecuencia directa de un proceso de reorganización que apunta a redefinir el trabajo dentro de la empresa. Amazon quiere operar, en palabras de su CEO, como “la mayor startup del mundo”. Esto se traduce en devolver la compañía a lo que considera sus valores fundacionales: hacerla más ágil, más simple, más enfocada al cliente. Algo que tiene mucho que ver con la filosofía Agile, que otras empresas como Spotify aplican.

El objetivo, por tanto, es construir una estructura más plana, eliminar capas intermedias y traducir parte de las funciones humanas a código o a máquinas. De este modo, la inteligencia artificial no solo sustituiría en cuanto a tareas, sino que también reordenaría el organigrama jerárquico de la empresa.

Jassy ha aclarado que el proceso no es únicamente financiero ni está estrictamente impulsado por la IA, sino que también supone un cambio de perspectiva. Busca un Amazon capaz de moverse a la velocidad de su propia innovación, con menos burocracia y más capacidad de invención. 

Quienes abracen este cambio y se familiaricen con la IA estarán en una posición privilegiada

Andy Jassy

CEO de Amazon

Como destaca el experto en IA y empresa Esteve Almirall, Jassy está llevando a cabo “un cambio organizativo y cultural que posibilite un reinicio desde dentro”, recorriendo el camino de la destrucción creativa para adaptarse a una nueva era que lo está cambiando todo.

“Quienes abracen este cambio, se familiaricen con la IA, nos ayuden a construir y mejorar nuestras capacidades internas de inteligencia artificial y ofrezcan resultados para los clientes, estarán en una posición privilegiada para tener un alto impacto y ayudarnos a reinventar la empresa”, destaca Jassy en la misma nota.

Pero reducirlo todo a la IA o a la cultura corporativa sería quedarse en la superficie. El otro motivo —y probablemente el más importante— tiene que ver con los chips. 

La nueva lucha de Amazon

La crisis de los microchips

En su carta anual de 2024 a los accionistas, Jassy se preguntaba: “¿Por qué los chips y la inteligencia artificial tienen que ser tan caros para los clientes? La IA no tiene por qué ser tan cara como lo es hoy, y no lo será en el futuro. Los chips son el principal culpable. La mayoría de la IA hasta ahora se ha construido sobre un único proveedor de chips. […] También se requiere una inversión de capital sustancial. En AWS —Amazon Web Service—, cuanto más rápido crece la demanda, más centros de datos, chips y hardware necesitamos adquirir (y los chips de IA son mucho más caros que los chips de CPU).”

Estas declaraciones revelan la verdadera naturaleza de la transformación: Amazon no solo está automatizando procesos, está reconfigurando su infraestructura material. La compañía diseña sus propios semiconductores —como Trainium y Graviton—, fabrica parte de su hardware y controla centros de datos de escala continental. Cada despido libera recursos para reforzar esa carrera industrial: menos masa laboral, más inversión en componentes.

Edu Sánchez explica que “la inteligencia artificial funciona gracias a un número enorme de tarjetas gráficas, y no hablo de las que usan los ordenadores de gaming, sino de chips que pueden costar hasta 40.000 euros cada uno”. “Y no se necesitan dos o tres”, añade, “sino cientos de miles”. 

En opinión del experto, “el problema para Amazon es que quiere ampliar su infraestructura de AWS, pero eso exige una inversión gigantesca en hardware. Si gasta demasiado efectivo en comprar esas GPU, su liquidez puede verse afectada y el valor bursátil resentirse. Así que la compañía ha optado por reducir gastos donde puede hacerlo rápido: en plantilla. Cada salario que ahorra es capital disponible para seguir comprando chips y mantener su posición competitiva frente a Google Cloud u otros rivales”.

Se trata de una reconfiguración del hardware globa

Nate B. Jones

analista

Además, la caída global reciente de AWS no ha ayudado en absoluto. Es una forma de dejar clara a la competencia de que aún tienen mucho por mejorar en este aspecto, y un llamado de atención que ha servido a Jassy para acelerar los procesos de despidos.

El analista Nate B. Jones lo resume de manera sencilla: los despidos no responden tanto a “la IA” como a una “reconfiguración del hardware global”. En su interpretación, la compañía está librando una guerra industrial silenciosa por la soberanía computacional: quien controle los chips controlará la próxima década tecnológica. Amazon, que depende en parte de Nvidia para sus modelos, busca reducir esa dependencia y situarse en el centro de la cadena de valor del silicio.

En el memorándum ya citado, Jassy también dejó clara la magnitud de esa apuesta: “Tenemos más de 1.000 servicios y aplicaciones de IA generativa en progreso o construidos, pero a nuestra escala, eso es una pequeña fracción de lo que finalmente construiremos. Vamos a apostar aún más en los próximos meses.” 

Almacén de Amazon en El Prat.
Almacén de Amazon en El Prat.Ana Jiménez

Así que sí, los despidos están relacionados con la IA, pero también, como apostilla Nate B. Jones, “en este caso es la altísima demanda corporativa de chips GPU la que está afectando tan duramente a Amazon que necesitan encontrar otras formas de reducir los costos fijos... Para poder cumplir con las expectativas de Wall Street en cuanto a márgenes”.

El mensaje es inequívoco: Amazon no se está encogiendo, está recalibrando su maquinaria interna para la siguiente fase de expansión. Y en esa ecuación, como revela Jones en la última declaración, hay otro actor invisible, pero poderoso: Wall Street.

A Wall Street le encanta la palabra eficiencia casi tanto como la palabra beneficios

Edu Sánchez

analista

“A Wall Street le encanta la palabra eficiencia casi tanto como la palabra beneficios”, apunta Edu Sánchez. “Una vez que Amazon haya invertido todo ese dinero en ampliar la potencia de sus servidores y centros de datos, será una compañía más eficiente. Y la eficiencia, en el lenguaje de los mercados, se traduce en una subida inmediata de las acciones. Quieren contentar a unos y, como siempre, les da igual dejar descontentos a sus ex empleados”.

La IA explica una parte, la lógica empresarial otra, pero la clave, doscientos años después, la sigue teniendo Karl Marx: hay que poner el ojo crítico en la infraestructura, en quién controla la fuerza de trabajo y los medios de producción. Si el siglo XX fue el de la energía, el XXI ya es el de la computación. Y hay que ir al corazón de sus condiciones materiales para entender las tensiones internas. 

Como adelantábamos en la introducción, los despidos de Amazon, lejos de ser un síntoma de crisis, marcan el inicio de una nueva etapa en la que el trabajo humano, la inteligencia artificial y el silicio se entrelazan en la misma ecuación de un poder ostentado por los nuevos señores tecnofeudales

Profesor de Filosofía, articulista, dramaturgo, guionista y un largo etcétera. Cuando buscas la definición de intrusista laboral, sale mi foto.