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Los nuevos 'realities' en TikTok: así es como los viejos formatos aguantan en las redes

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Para que un contenido que antes requería minutos y matices funcione hoy, necesitamos declaraciones breves, claras e impactantes: es la cultura del 'take'

Los usuarios de HBO Max acaban de aprender que “remasterizado” no siempre significa “mejor”

Kareem Rahma, presentador de 'Subway Takes'.

Kareem Rahma, presentador de 'Subway Takes'.

Un concursante de Operación Triunfo, un pasajero del metro de Nueva York y una celebrity británica entrevistada en un restaurante de pollo. A simple vista no tienen nada en común, pero hoy son protagonistas de los nuevos realities, entrevistas y refritos que dominan nuestras redes sociales.

No es ningún secreto que, en los últimos años, los formatos televisivos tradicionales han tenido que transformarse para encajar con los nuevos hábitos de consumo digital. TikTok ha sido el principal catalizador de este cambio, pero su lógica se ha extendido rápidamente a Instagram, YouTube o Facebook.

La novedad está en cómo formatos ya conocidos, como el reality show o la entrevista, se moldean para adaptarse a una manera de consumir contenido más rápida, fragmentada y participativa. Así surgen The Career Ladder, Subway Takes o Chicken Shop Date, todos siguiendo la lógica de microclips que condensan juicio, humor y curiosidad en menos de dos minutos.

Para que un contenido que antes requería minutos y matices funcione hoy, necesitamos declaraciones breves, claras e impactantes. Surge entonces la cultura del take. No es un fenómeno nuevo: en Twitter y otros foros digitales, los hot takes (opiniones rápidas, contundentes y a menudo provocadoras) han sido durante años una forma habitual de generar conversación y viralidad.

Con TikTok y otras plataformas de vídeo corto, esta lógica se traslada al audiovisual. Lo que antes necesitaba minutos de explicación, ahora se transmite en 30 segundos. Los takes funcionan porque apelan a la inmediatez de la atención digital y además los usuarios no esperan análisis profundos, sino momentos claros y compartibles.

Aquí encaja Subway Takes, el formato de entrevistas/reality conducido por Kareem Rahma. Con pasajeros del metro de Nueva York como protagonistas, la mecánica es mínima. El presentador pregunta: “So what’s your take?” (“¿cuál es tu opinión?”) y tras dicha opinión, hay una respuesta inmediata del presentador: “100% de acuerdo” o “100% en desacuerdo”. Una dinámica sencilla e inmediata que casa con el carácter de TikTok.

Opiniones como “si un barbero te corta mal el pelo, deberías poder demandarlo”, “la parte más descuidada de una casa son las canaletas” o “es más divertido ligar con tus amigos que con desconocidos” resumen bien el espíritu del formato que empezó con transeúntes anónimos, pero pronto se expandió incorporando a figuras conocidas. Desde 2023 ha llegado a millones de reproducciones cruzando audio, YouTube y TikTok, con invitados como Charli XCX o Timotheé Chalamet.

Otro formato que se apoya en esta misma lógica es Career Ladder. Su nombre hace referencia a la clásica “escalera profesional” (career ladder), pero aquí toma un sentido literal y humorístico. Su creador, Max Klymenko, sube a transeúntes a una escalera y desde ahí intenta adivinar su profesión basándose en su forma de hablar, sus gestos o su apariencia. Los videos funcionan como un mini-juego para la audiencia en el que los espectadores juzgan junto a él si la suposición es acertada o no comentando cosas como “esta persona no tenía pinta de ser carpintera” o “nunca lo hubiese acertado”.

Incluso formatos tradicionales se han adaptado a esta lógica. Desde 2017, Operación Triunfo dejó de ser solo un reality musical para convertirse en un fenómeno multiplataforma. Los fans siguen a los concursantes a través de TikTok, YouTube, Instagram y Twitter, consumiendo fragmentos breves de frases, gestos o reacciones emocionales que se transforman en clips virales. También surgen formatos más extensos que adaptan a lógicas conocidas. El polémico La casa de los gemelos, por ejemplo, es un reality de convivencia cuyos clips más virales se consumen de forma fragmentada.

Buscando la viralidad

Las entrevistas también han cambiado. Según la revista británica HUNGER, los formatos actuales están diseñados para generar momentos virales más que conversaciones profundas. Formatos como Chicken Shop Date o las entrevistas satíricas de Ziwe Fumudoh se consumen por fragmentos y lo importante son las respuestas inesperadas, los silencios tensos y los momentos incómodos.

El guionista Darren Richman explicaba a HUNGER. “Mi problema con esos entrevistadores es que todo gira más en torno a ellos. No es muy diferente de ver una entrevista de Ali G. No estás allí por el entrevistado, sino por la persona que realiza la entrevista, lo cual va completamente en contra de lo que debería ser una entrevista”.

Esta lógica también tiene efectos colaterales. Estudios amplios, incluyendo análisis de la Asociación Americana de Psicología con casi 100.000 participantes, han relacionado el uso intensivo de vídeos cortos con cambios en la capacidad de atención y algunos indicadores de bienestar cognitivo y psicológico.

Lejos de ser solo entretenimiento y más allá de la subjetividad, estos microformatos evidencian cómo la cultura digital ha reorganizado nuestra atención.

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