El enviado especial de El Mundo a Roland Garros escribe que Paula Badosa supo ganarle a su propia mente para sobrevivir en el torneo. La que fue número 2 del mundo es ahora la 139.º del ranking mundial, a causa de sus lesiones. Jugó contra Katie Boulter, número 9 de la ATP y ganó después de casi dos horas y media. Pero no fue una victoria normal. Llegó hundida a París, hasta el punto de que en el primer set, que perdió, se lamentaba a su nuevo entrenador, Jordi Verdaguer, de que no debía estar allí. En una de sus quejas, este le respondió tajante: “Ya no tienes nada que perder, ya solo te queda luchar”. Fue como un sortilegio. La tenista cambió de actitud, empezó a entrar en la pista y a conectar con su revés, hasta conseguir la remontada.
EFE
En esta vida hay que creer en uno mismo, aprovechar las oportunidades que te ofrece el destino y combatir hasta el final. Pedro Sánchez es un caso claro, ejemplo de este tipo de personas que, en los peores momentos, es capaz de poner una pausa y sacar fuera lo mejor de sí mismo. Nadie le puede discutir que sabe manejar su liderazgo, adaptar el discurso y luchar convencido de que saldrá adelante. No necesita que ningún coach le diga que no tiene nada que perder.
El Congreso registró otro ruidoso diálogo de sordos entre Feijóo y Sánchez
Curiosamente, Alberto Núñez Feijóo es el hombre que siempre va delante en las encuestas, pero que, a la hora de la verdad, se queda a las puertas del triunfo. Le falta saber cambiar de estrategia, hablar en positivo, ser más empático e ir hasta el final en su apuesta. Parece que teme con sus palabras movilizar a la izquierda y ofender a la extrema derecha. Con su máster de antisanchismo no basta.
El premio Nobel Elias Canetti, que analizó en sus obras el poder, sostenía que hay algo de vergonzoso en ganar, pero aceptaba que ganar es sobrevivir. Su consejo era claro. “Actúa como nunca podrías volver a actuar”.
El debate de ayer en el Congreso fue durísimo. Feijóo, que hace tiempo perdió la chapa de moderado de la camisa, vapuleó a Sánchez entrando en el terreno personal sin miramientos. El presidente no le respondió a nada, sino que lo señaló como el ingeniero de la máquina de lodo y le situó del brazo de Abascal. A Feijóo se le acaban las balas, un mal resultado el 9-J le pondría contra las cuerdas.

