
¿Hemos tocado fondo?
Las dimisiones de los altos cargos de Renfe y Adif no van a mejorar el humor de los usuarios de Rodalies. Su principal interés es que los trenes funcionen y esto no está aún garantizado ni mucho menos. Con todo, es de justicia que aquellos que firmaron un documento dando su palabra de que las líneas eran seguras sean cesados si después se comprueba que no lo son. Es lo mínimo que se puede exigir.
La decisión tiene una segunda lectura política y no es otra que intentar salvar la cara al Govern de la Generalitat, que está sufriendo un desgaste igual o mayor que el que padece el Gobierno central por esta crisis. Había que poner alguna cabeza en una pica en la plaza Sant Jaume para que no parezca que el desastre de estos días salía gratis.
Pero el problema de fondo está muy lejos de resolverse. Y los dos sustitutos que llegan a ocupar los nuevos cargos en Renfe y Adif en Catalunya tienen números para ser efímeros ante la caótica situación de la red. El déficit histórico de inversiones y mantenimiento del servicio se ha hecho cada vez más grande y nadie puede garantizar cuándo Rodalies estará en condiciones óptimas. Como de lo que se trata ahora es de salvar la crisis de la manera que sea, el Ministerio de Transportes anunció ayer una partida de 1.600 millones de euros que se sumarán a los que estaban presupuestados para el plan de Rodalies 2030. La suma alcanza ya los 8.000 millones. Está muy bien. Bienvenidos sean, pero el problema es de ejecución.

Ya conocen los precedentes. El Consejo de Ministros, con José Luis Rodríguez Zapatero, aprobó en el 2009 un plan para Rodalies por un montante de 4.000 millones de los que solo se materializaron unos 500. Ocho años después, Mariano Rajoy anunció otro plan por la misma cantidad –4.000 millones– con un resultado similar.
A estas alturas, la desconfianza es total. Por muy buena voluntad que demuestren unos y otros, las desinversiones de todos estos años y el consiguiente pésimo servicio que se ofrece hace que reine el escepticismo.
La pregunta que debemos hacernos es si hemos tocado ya fondo en la crisis de Rodalies o todavía nos quedan más cosas por ver. Salir de este pozo aún va a costar varios días.
